Las dos caras del vino de Rioja

Javier Luengo (@javierguiapenin)

Rioja, la región del vino española más conocida del mundo, continúa en su afán por descubrir el punto de convivencia armónica entre los diferentes niveles cualitativos que allí se dan. Sin embargo, la música que escuchamos no acaba de sonar a la perfección, pues conviven muchos estilos musicales y  armonizar esto en un mismo LP suele ser más que complicado.

Los últimos pasos dados por la DO.Ca., a nivel de organización y etiquetado, están orientados a dar capacidad de expresión a Pueblos y a la singularidad de sus viñedos. A pesar de tan buenas intenciones, lo cierto es que no da la sensación de que el sistema desarrollado vaya a ser el paso definitivo que permita el crecimiento escalonado de Rioja en todos los peldaños de calidad. Se da la coyuntura de que los cambios no vienen solos, se ha añadido a la partitura la inclusión de la elaboración de espumosos DO.Ca.Rioja, como si Rioja tuviera que entrar también en esta batalla, o la inclusión de variedades poco o nada significativas en la zona, como es el caso del verdejo. Imaginamos que la intención es tener capacidad de mordisquear el pastel de todas las tipologías de vinos, por si quedaba alguna duda de quién manda en el mapa geográfico vitivinícola español.

Hoy publicamos todas las valoraciones de este importante zona productora, que ha vuelto a superar con creces el número de muestras presentadas al examen de la Guía con más de 1.300 referencias. Se trata de la zona más representada en la Guía Peñín, muy por encima de Cava, que, con 721, es la segunda en cuanto a muestras catadas. Pero, ¿qué sucede a día de hoy en la Denominación de Origen Calificada Rioja?

Rioja es un nombre que impone respeto. Es tradición y cultura del vino en su máxima expresión. Su figura ha permitido al mundo adentrarse en otras muchas zonas productoras españolas. Todo lo que sucede en Rioja afecta al sector del vino al completo. Por ejemplo, su política de precios afecta y de qué manera al resto de grandes productores de la geografía española, que se ven en la obligación de adaptarse a los nuevos cánones impuestos por la todopoderosa. Se dice coloquialmente que, cuando Rioja se constipa, el resto de zonas productoras enferman con más fuerza.

 

LA CARA A

La primera cara del disco ha sido durante años la que más fuerza musical encerraba, aquí Rioja tiene grandes cosas que decir. El instrumento más valorado en estas primeras composiciones siempre viene de la mano del tempranillo, una variedad que aquí encuentra todo su significado y expresión. Conviven en las diferentes canciones solistas de la talla de Marcos Eguren (Sierra Cantabria), Vicente Cebrián (Marqués de Murrieta), Julio Sáenz (La Rioja Alta), Álvaro Palacios (Palacios Remondo), Agustín Santolaya (Roda), Telmo Rodríguez (Compañía de Vinos Telmo Rodríguez) y un largo y selecto plantel de artistas del vino. Como sucede en estos casos, su trabajo no es unipersonal pues cuentan en su haber con unas parcelas, muchas de ellas únicas, que les permiten brillar con luz propia. Viñas como La Nieta, las Beatas, La Condenada, por citar sólo tres ejemplos, capaces de dotar del máximo significado al término terruño.

Agustín Santolaya, director de Bodegas Roda

Estos primero metros de cinta son espectaculares y escriben con letras mayúsculas el nombre de Rioja, pues con su calidad trasladan al mundo un significado de excelencia y posicionan, como tiene que ser, a la DO como referente de vinos de calidad. Los grandes vinos de Rioja, aquellos que forjaron la leyenda, siguen estando presentes hoy en día, a pesar de los vaivenes en los gustos del consumidor, que se volcaba en escuchar música más moderna, por eso de seguir siendo un consumidor actualizado. Por suerte, bodegas como La Rioja Alta, Bodegas Muga, Viñedos de Sierra Cantabria, Marqués de Riscal o Marqués de Murrieta han permanecido fieles a este concepto, embotellando unos vinos históricos que afortunadamente vuelven a estar de moda. Hasta 15 vinos de los catados hasta la fecha han conseguido posicionarse en la línea de Podio, reservada sólo para embotellados casi perfectos de 95 puntos en adelante. El pasado año, al cierre de la Guía Peñín 2019, se adueñaron del podio de los mejores tintos del año con 14 referencias, seguida de cerca por Ribera del Duero, que cerró el año con 12 grandísimos vinos. Además, conviene resaltar otro gran argumento cualitativo de este rincón productor: hasta un 40% de los vinos catados se han situado este año en puntuaciones que van de 90 en adelante, es decir, más de 500 vinos de los catados. Así pues no existe mejor argumento cualitativo para ensalzar a toda una región del vino.

 

LA CARA B

Lamentablemente, no todo es tan bonito y singular en este disco. Para poder valorarlo en su totalidad, debemos escuchar también la otra cara de la cinta, la Cara B. Nos queda un 60% de los vinos catados para mostrar la otra realidad. Tan capaz como es de ofrecer lo mejor de su casa, también es capaz de mostrar una visión bien diferente. Y es que son más de 1.300 referencias las que llevan su distintivo, su marca. Frente a la brillantez de los grandes vinos, existe un importantísimo grupo de marcas que no acaban de contribuir a ensalzar el concepto de Rioja.

Sabemos bien que el mercado está preparado para diferentes productos y que, la gran mayoría de las veces, los vinos más comunes contribuyen inmensamente a acercar el vino a todos los hogares. Sin embargo, para contribuir a incrementar la leyenda de Rioja no debe apartar la vista de los vinos que representan la parte baja de la pirámide. Existen unos mínimos que hay que salvaguardar para que todos se beneficien del nombre de Rioja y, desgraciadamente, no siempre es así. La evaluación de los tintos jóvenes del año nos puede dar una idea de lo que aquí decimos: este año en Guía Peñín hemos evaluado más de 350 vinos jóvenes, entre tintos, blancos y rosados, que han alcanzado una puntuación media de 86,9. Aunque correcta, esta valoración media no es excesivamente alta. Por ejemplo, en la DO La Mancha, denominación de origen muy vinculada a la elaboración de vinos jóvenes, la puntuación media de estos vinos está en 85,3. No es cuestión de una incidencia en determinadas cosechas que puedan ser especialmente complejas e irregulares, sino más bien en la falta de compromiso por elaborar vinos jóvenes de mayor calidad. Parece que muchas bodegas se conforman con llevar el sello Rioja sin importarles demasiado lo que están embotellando con ese nombre. Los vinos jóvenes del año en este origen productor suelen traer bocas endebles, vinos cortos de trayectoria y fruta tímida e irregular, y es por eso que no alcanzan puntuaciones mayores, aunque nos encontramos en un momento en que la tecnología en el vino permite ofrecer vinos cada vez mejores. Tampoco parece que las últimas decisiones tomadas en el nombre de Rioja, como la mencionada incorporación de los vinos espumosos, vaya a ser de ayuda para revertir esta situación.

La apuesta de dos reconocidas denominaciones de origen como Bierzo y Priorat por una pirámide de clasificación basada en cinco niveles, con comités de catas externos e internos que avalen la calidad de los embotellados de la parte más alta de la pirámide, es ya un horizonte esperanzador que abre las puertas a que se sumen más denominaciones de origen. La maquinaria de Rioja es lenta de mover, pero conviene mantener la esperanza en que un día la DO.Ca. haga su apuesta definitiva, posicionando y segmentando cada vino en la categoría que realmente le pertenece, aunque esto suponga algún enfrentamiento en los primeros años de trabajo.

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