Surcando el Duero desde La Ribera hasta Arribes (II)

Javier Luengo (@JavierGuiapenin)

Segunda parte de nuestro recorrido por el Duero, donde, tras dejar la Ribera del Duero, nos centraremos en Toro y Arribes, dos zonas productoras marcadas por uno de los ríos más importantes de la península.

Continuamos el curso del Duero hasta llegar a nuestra siguiente parada, la denominación de origen Toro. Allí el Duero deja su señal a través de un rico mosaico de suelos, catos rodados y arena, arenas y gravas, franco-arenoso… todo un vergel para el viticultor. Pero Toro, y lo que se espera de él, no acaba de volar por todo lo alto como cabría esperar.

En la edición en español del Atlas Mundial del Vino de Hugh Johnson y Jancis Robinson del año 2009 (pág. 195), se describe a la DO “como El Dorado del paisaje vinícola español”. Resulta muy acertado el comentario posterior donde indican que “la exuberancia de su variedad local, la Tinta de Toro (tempranillo), era demasiado evidente como para que pasara desapercibida, especialmente en una época en la que cada vez se busca más la espectacularidad que la sutileza en botella”.  Así era, en aquellos años se premiaba la exuberancia y la espectacularidad en los vinos. La moda de los denominados vinos de catador, ricos en todo, exuberantes pero difíciles de consumir sin un alimento contundente que los contrarrestase.

Hoy las cosas han cambiado, el gusto del consumidor se ha abierto a otra tipología de vinos, pues los vinos ligeros y afrutados, en lugar de los estructurados y potentes, marcan el gusto de muchos entusiastas del vino. Toro es nervio, es contundencia, es fruta y tanicidad. Su ubicación más meridional, su clima y sus suelos más pedregosos y arenosos, contribuyen a darle esa contundencia extra que no tienen sus vecinos de Ribera del Duero o Arribes. Poseen un viñedo viejo excepcional, cultivos tradicionales que han paseado por la línea del tiempo sin inmutarse, y eso es todo un valor en los tiempos que corren.

¿Por qué Toro no deja de ser una promesa para establecerse realmente como ese Dorado que prometía ser? La respuesta está en que, a nivel global, no muchos bodegueros han conseguido dar en la diana elaboradora. El problema aquí, como en Ribera del Duero, es el exceso de madurez y el exceso de madera y, por lo que hemos podido ver en nuestra última visita a la denominación de origen, también a la falta de perdurabilidad de algunos de sus vinos, que en un breve espacio de tiempo se muestran cansados, faltos de brillo. No se alarme el lector, no todo Toro es así, pero sí empezamos a ver algunos síntomas que nos llaman la atención y que no eran habituales en la zona. Digamos que Toro se encuentra a día de hoy en un punto de inflexión, un momento en el que debe dar un golpe de efecto para continuar progresando hasta alcanzar la cima que se espera de ella.

Para poder ver toda la luz que es capaz de desprender esta zona, aquella que le sirvió para llamar la atención de los críticos internacionales —conste que los de aquí veníamos tiempo diciéndolo, aunque por desgracia seguimos arrastrando ciertas complejidades a la hora de valorar lo propio—, podemos fijarnos en detalles interesantes como los que reflejamos en esta gráfica, donde se aprecia un buen número de vinos por encima de 90: 106 vinos que suponen el 43% de los vinos catados. Se trata de un porcentaje alto comparativamente con otras zonas productoras, aunque llama la atención la poca progresión de esta tipología de vinos en los últimos años.

Teso la Monja, de los Eguren, Numanthia del grupo del lujo LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, Jorge Ordoñez (Bodegas Ordoñez), Pablo Eguzkiza y Telmo Rodríguez (Compañía de Vinos Telmo Rodríguez), Dominio del Bendito del enólogo francés Antony Terryn o las Bodegas y Viñedos Pintia del grupo Tempos Vega Sicilia son credenciales de mucho peso a la hora de dar importancia a una zona y con sus trabajos dibujan a la perfección el ideal del vino de Toro hasta la fecha.

Marcos Eguren (Teso la Monja), uno de los enólogos más respetados de España

Este año 8 vinos de Toro han entrado por todo lo alto en los vinos de Podio, vinos a partir de 95 puntos, y esperamos que en los próximos años sean más vinos toresanos los que conformen la élite del vino español con trabajos que se acerquen más abiertamente a la representación de sus suelos.

Arribes del Duero, un sueño para la viticultura

Quizá una de las más desconocidas zonas productoras de Castilla y León. El relieve del terreno esta formado por arribes, que son escarpados valles que dibuja el río Duero y que llegan a romper en profundos y elevados cortes de granito que alcanzan los 700 metros de altura. Abandonamos los terrenos de tempranillos (tinto fino o tinta de Toro), para adentrarnos en otro universo varietal compuesto por rufetes, juan garcía y bruñales. La zona en sí es un cúmulo de singularidades, con un paisaje sobrecogedor y una riqueza de suelos digna de mención: arenas poco profundas con abundancia de piedra y cuarzo, que pueden toparse con formaciones rocosas de granito, muy extendido en la zona de Fermoselle. Abundan también los suelos de pizarra en la zona salmantina. En el subsuelo, la pizarra es una garantía térmica para acumular el sol del día y desprender el calor de la noche. Todo apunta a que la zona ha de resaltar más tarde o más temprano, al menos así debería ser.

Sin embargo, existe un escollo que impide que esta zona brille con luz propia, y no es otro que el aislamiento en el que se encuentran, alejada como está de los grandes núcleos de población. Su mala comunicación mantiene lejos a los visitantes y curiosos e impide la llegada de nuevos inversores a este pequeño y joven oasis del vino. Vinos como Salsipuedes 2016 (Bodega Pardal y Punto - 92 puntos), Condado de Fermosell Crianza 2014 (Ocellum Durii – 91 puntos) o Sin Blanca 2017 (El Hato y El Garabato – 91 puntos), por poner tres ejemplos, muestran una gran singularidad a precios accesibles. Nos falta todavía la apuesta definitiva por parte de las bodegas que allí se encuentran de mostrar el Arribes de altos vuelos, pero estamos convencidos de que no tardará en llegar, tan pronto sean capaces de imprimir la frescura que la zona es capaz de dar.

 

Sobre el Autor

comments powered by Disqus