Priorat lanza su apuesta definitiva con un ambicioso proyecto de clasificación de sus vinos

Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

El viernes pasado tuvo lugar la presentación de Els Noms de la Terra (Los Nombres de la Tierra), el nuevo y más ambicioso proyecto de clasificación de vinos y viñas que se ha dado hasta la fecha en España, inspirado en históricas zonas elaboradoras como Borgoña, Burdeos, el Piamonte o la Mosela. Arropados por la solemnidad que inspira los muros de la Cartoixa de Escaladei, Salustiano Àlvarez, presidente de la DOQ Priorat y el bodeguero Álvaro Palacios, como representante de la internacionalización del Priorat y del efecto llamada a otros productores,  fueron los encargados de exponer los nuevos retos y horizontes a los que se expone la célebre denominación de origen.

Desde que en 2007 se permitiese por vez primera dar forma legal a los Vins de Vila (Vinos de Pueblo), la DOQ ha trabajado por dar un paso más en lo que se dibuja como la más atrevida apuesta por la singularidad de las viñas, parajes y pueblos de una zona productora. Se trata de la primera Denominación de Origen española que da un paso más en la diferenciación de sus vinos, y lo hará a través de cinco niveles, una pirámide cuya base estará gobernada por la calificación genérica de DOQ Priorat, y que escalará hasta la cúspide a través del Vi de Vila, Vi de Paratge, culminando con Vinya Classificada y finalmente con Gran Vinya Classificada, categorías inspiradas en el modelo francés de Village, Cru Classé y Grand Cru Classé. Tal y como reconoció Álvaro Palacios: “Se trata de buscar una terminología acorde al lenguaje internacional del vino, lenguaje que creó Francia”.

Durante el acto de presentación, enmarcado dentro del Espai Priorat 2019, evento donde se presentan todos los vinos del Priorat ante prensa, importadores y sumillería internacional, se hizo especial alusión a los más de 550 viticultores y el centenar de bodegas que hoy conforman la DOQ Priorat y al compromiso que los vinos tienen como embajadores del suelo de Priorat en el mundo. 

Cada nuevo régimen de clasificación estará acotado por unos criterios selectivos, como por ejemplo en el caso de la Gran Vinya Classificada, que será reservada para “vinos procedentes de una viña clasificada por su calidad y singularidad excepcionales, garantizada y amparada por la DOQ Priorat. Con una producción máxima de 3.000 kg/ha, una antigüedad mínima de 35 años para el 80% de la vides, un 10% de edad mínima de 20 años y de 10 años para el restante, con una composición de, al menos, el 90% de las variedades autóctonas garnacha y cariñena y con un periodo mínimo de 5 años de trazabilidad interna y reconocimiento de los mercados”.

En la presentación también se mencionó el modelo actual de Burdeos en la comercialización de vinos, en la que algunas personas invierten en vinos, “como en Burdeos en fondos de inversión”, pretendiendo que esto “sea algo serio por parte de los productores y, por supuesto, que esté todo en una documentación oficial, que tenga papeles, que tenga rigor”.

Aunque el proyecto nace con una sólida base como fruto del desarrollo de la DOQ en los últimos años, queda por ver cómo se desarrollará el estricto control y seguimiento que cada nueva categoría va a suponer para el Consejo Regulador y también, la parte menos amigable, la forma en que se controlará la calidad mínima establecida para cada categoría. Para el caso de la categoría de Vinya Classificada, en palabras de Álvaro Palacios, “no habrá una tentación de querer hacer más vinos con uvas de otros viñedos, el Consejo Regulador estará ahí garantizando la producción incluso con la variación de producción de cada año”. “El rigor de selección”, apuntilló Palacios, “no solo será de un comité de cata interno, sino también externo, donde entrarán catadores y personas del comercio nacional e internacional para valorar si un vino ha de ser o no ha de ser Gran Vinya Classificada

Será a partir de algunos vinos de la cosecha 2017 cuando se podrá empezar a ver algunas muestras de esta nueva categoría en sus etiquetados, pues para que estos puedan aparecer reflejados deben tener al menos dos años certificados de trazabilidad. Todas las miradas del mundo regulador español estarán puestas en esta pequeña denominación de origen para ver la forma en que se desarrolla toda esta nueva calificación en los próximos años.

En su primera puesta en escena, esta nueva calificación, pionera en España, se presenta alentadora, aunque, tal y como se comentó en el corrillo final entre periodistas, hubiera sido provechoso acompañar esta presentación con el lanzamiento del estudio de suelos de la DOQ Priorat, algo que podría dotar de mayor identidad al proyecto a favor de la diferenciación de Parajes.

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