Suertes del Marqués Fortificado, homenaje al pasado canario

Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

Terminamos nuestro recorrido por los nominados a Vino Revelación Guía Peñín 2021 con un grande, y lo hacemos sin abandonar la isla de Tenerife, donde estuvimos recientemente visitando el nominado Tierra Fundida 1/1 2017 de la bodega Vinos en Tandem.

Suertes del Marqués es una bodega importante en el reciente desarrollo de los vinos de las Islas Canarias. Es responsable de que los vinos canarios hayan vuelto a convertirse en un valor al alza, pero no a través de sus históricos vinos fortificados que competían por la excelencia contra la portuguesa Madeira, sino con vinos tranquilos; blancos y tintos de corte atlántico, refrescantes, minerales, complejos y muy singulares. No vamos a entrar hoy en este campo “tranquilo” del vino tinerfeño en el cual Suertes del Marqués tiene mucho que decir, sino en el otro que hasta la fecha parecía abandonado en esta isla, el de los vinos blancos fortificados.

Resulta paradójico ver que la revolución que trajo Suertes del Marqués y otras pequeñas bodegas de la isla ha dado paso a otra revolución más coherente y lógica con su pasado, el de la de vuelta a los orígenes. Conocedor de la historia del vino canario, Jonatan García Lima, alma mater de Suertes del Marqués, ha querido rendir homenaje a los vinos que dieron la fama a su tierra con este Suertes del Marqués Fortificado Vino de Licor, trabajándolo como hacían en la antigüedad. “En mi caso he decidido hacerlo con la uva listán blanco. Antiguamente se hacían especialmente con todo tipo de uvas, tanto blancas como tintas, como la negramoll, aunque la más utilizada fue la malvasía”.

Jonatan García (Suertes  del Marqués)

Jonatan nos ha relatado que su elaboración ha requerido de un gran trabajo en bodega. “No se trata de un vino sencillo de hacer, como otros vinos dulces, aquí hicimos un intenso pisado de racimos enteros para favorecer la extracción, justo lo contrario a lo que hacemos con los vinos tintos”. El vino se encabeza con alcohol vínico hasta los 16 grados, sin embargo acaba llegando de forma natural hasta los 17,5º, como consecuencia de la concentración que experimenta durante su crianza.

Lo que empezó como un campo de experimentación ha resultado ser todo un acierto. Su creador reconoce que el resultado final fue toda una sorpresa, pues a pesar de que se lo habían tomado muy en serio, buscando barricas muy viejas de madeira del año 2002, haciendo la crianza del vino en los espacios más cálidos de la bodega para favorecer la evaporación, no esperaban que el vino diese tan buenos resultados en tan corto espacio de tiempo. Recordemos que estos vinos se hacen grandes con el paso del tiempo, con la mezcla de añadas y con la concentración.

A día de hoy este vino todavía es un recién nacido, pues en su mezcla sólo alberga dos añadas 2017 (mayoritaria) y 2018, como resultado de completar las mermas por evaporación con esta añada. Sin embargo, esta juventud no ha impedido que este vino muestre una gran complejidad de aromas y sabores, empezando por su ligero aroma ahumado en nariz, que da paso a una ricas notas amieladas, frutos secos, algún recuerdo a caramelo tostado y un interesante y agradable toque de acetaldehídos resultante de la micro-oxidación a la que se somete el vino durante su crianza. La boca es muy sabrosa, dulce pero equilibrada gracias a su refrescante acidez propia de la listán blanco de las zonas altas.

Este vino que nos trae a nuestro último nominado a Vino Revelación proviene de la primera saca (extracción del vino) que realizan en la casa, con la cual se embotellaron tan solo 265 botellas. La idea a partir de ahora es ir haciendo nuevas catas conforme avance el tiempo, sin buscar una regla exacta del tiempo entre saca y saca, sino dejándolo a tenor de la evaluación en cata del vino cada cierto tiempo.

Las uvas de listán blanco presentes en este vino provienen de dos parajes de las zonas altas del la D.O. Valle de la Orotava. Uno del paraje de la Suertes y otra de la zona del Mocán, a 700 y 600 metros de altitud. La idea era acudir a las zonas donde mayor acidez se pudiese conseguir, con el objetivo de equilibrar el dulzor con la acidez, haciendo que el vino no sea empalagoso, quizás lo más complejo en la elaboración de vinos dulces. Se trata de viñas centenarias donde podemos apreciar el clásico y singular sistema de conducción de cordón trenzado, un sistema único que requiere de un gran trabajo en viña, pero que permite trabajar con producciones altas y evitar algunos de los problemas de humedad que se pueden ocasionar en estos lugares.  

La frescura y acidez natural que tienen las uvas bajo ese clima atlántico le dará una amplia y larga vejez a este vino, así que si alguien prefiere conservarlo unos cuantos años podrá llevarse una grata sorpresa cuando lo descorche.

Suertes del Marqués Fortificado es un vino que se presenta en formato de 75 centilitros, como en Madeira, otra declaración de intenciones de sus creadores. Aunque su nacimiento viene con un escasísimo número de botellas, se espera que en el futuro se puedan embotellar más y que su complejidad vaya ganando peso conforme avancen los años. ¿Se trata del nacimiento de un futuro vino histórico?

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