2020, un año de oportunidades para el vino español

Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

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El 2019 llega a su fin, y con el se nos van muy buenos momentos y experiencias en torno al vino. 2019 ha sido para nosotros muy trascendente, y no solo por ser el primer año que la Guía puntuaba con 99 puntos a seis vinos, seis vinos cuasi perfectos que nos recuerdan, no solo lo meritorio de cada uno de ellos, sino también lo inalcanzable que es esta puntuación para los productores, aunque sean auténticos maestros de la viticultura y la enología. Estos seis magníficos: Reliquia Amontillado, Les Manyes 2016, La Nieta 2016, Sorte O Soro 2016, Chivite Colección 125 2005 y Celler Batlle Gran Reserva 2005 Brut, cada uno en su tipología y estilo, nos muestran que no existe una receta única para la excelencia y que son muchos los caminos  e interpretaciones, algunas inexploradas todavía, que nos llevan a conseguir la máxima expresión.

Sin embargo, sería injusto quedarnos con lo mejor de lo mejor, muchos de estos vinos, por sus precios y sus producciones, no llegarán a la mesa del común de los mortales. Existe un gran abanico de vinos excepcionales a precios sencillos, lo que significa que el consumidor puede obtener un pedazo de nuestra cultura enológica y viticultora invirtiendo muy poco dinero, algo que sinceramente no es habitual en el resto de países productores.

Como es costumbre, el español no valora lo suficiente lo que tiene a su alcance si ve en ello el sello de España. Es curioso cómo cuando viajamos nos embelesamos con los vinos de otros países y vemos en ellos una singularidad y una exquisitez que no queremos apreciar en lo nuestro. El vino español está en su mejor momento, 2019 así lo ha demostrado a través de las valoraciones de los vinos que han pasado por nuestra copa. Este año han proliferado pequeños proyectos de vinos personales, singulares, centrados en la tierra y en su transformación artesanal. Se trata de unos vinos que llegarán a pocos consumidores, rarezas, pero que son importantes pues muestran nuevas líneas de trabajo y niveles de excelencia. Estos vinos son una delicia para los consumidores más gourmets, que nos les duele en prendas dejarse más dinero si el vino merece la pena y, sin duda, muchos de ellos merecen la pena.

El boom de los vinos naturales parece estar reconvirtiéndose al no todo vale. Si antes bastaba con embotellar un vino “natural”, es decir poco intervencionista, con todos sus defectos y estos eran vistos con buenos ojos, ahora la tónica es trabajarlos más para que no aparezcan. Esta tarea no es nada fácil, requiere una mirada constante del enólogo y una pulcritud de los procesos de elaboración extrema, sin embargo, solo así se consigue un gran vino, como pudimos constatar este año con nuestras catas a ciegas de vinos naturales y también con uno de los nominados a vino revelación como el blanco Majuelo Los Picones 2016 de Isaac Cantalapriedra. El nivel de radicalismos y desprecio a los vinos convencionales ha bajado, pero esa mirada crítica al vino de siempre sigue estando presente en algunos rostros, aun dándose cuenta de que hay defectos que no son plausibles en algunos vinos naturales. Por suerte la cordura ha ido abriéndose paso en este 2019 y la mirada más cabal y certera ve en la convivencia de ambas interpretaciones del vino un aspecto interesante, pues alimenta más si cabe el espectro de vinos que llegan a nuestra mesa. El papel de los prescriptores en este aspecto no es ni fácil, ni agradecido, pues nos vemos en la necesidad de arrojar luz en estas elaboraciones  y  fijar unos límites organolépticos, algo que no suele caer bien entre los productores que elaboran vinos sin control y defectuosos.

Vinos industriales Vs vinos artesanos

Poco a poco se asienta y mejora la convivencia entre estos dos “sectores del vino”, el elaborador industrial y el artesanal. Ambos se mantienen en su lado de la carretera sin estorbarse, aprovechándose cada uno del otro, cómo debe ser. Los grandes, amplían el espectro de consumidores, inician a la gente en el apasionante mundo del vino, de forma que, con el tiempo, estos consumidores pueden verse atraídos por el consumo más selectivo y lúdico. Pero no todo es tan alegre y positivo, queda pendiente que los productores que aportan más valor a cada marca de Origen tengan mayor capacidad de decisión e influencia dentro de consejos en las grandes denominaciones de origen. ¡Lo pediremos como deseo para este 2020!

Es reseñable cómo se abre paso el culto por la viña y la ecología. Aunque quedan todavía muchos por sumarse, lo cierto es que cada vez son más los implicados en el cultivo sostenible. Por poner un ejemplo, en 2012 la Guía registró cerca de 700 vinos ecológicos, mientras que en nuestra última edición de la Guía Peñín 2020 fueron más de 1.500, y lo que es más importante, los años venideros serán todavía más generosos en este aspecto.

Internacionalización del vino español

Otro aspecto importante de este 2019, ha sido el mayor interés de las bodegas por abrirse un hueco en los mercados internacionales. Pocas bodegas se centran sólo en el mercado nacional, y más si tenemos en cuenta la ingente cantidad de vino que se produce en nuestro país. Hasta las casas más humildes han dedicado su esfuerzo en estar presentes en terceros países, algo francamente positivo para la globalidad del vino español.

Aunque el nivel de introducción de nuestros vinos sigue siendo todavía escaso, esta creciente participación en ferias de vino por el mundo abre la posibilidad de que el vino español gane enteros en su competencia por otros mercados, haciendo más notoria su imagen y  aportando valor al conjunto del vino español. De nada serviría centrarse en otros países si el nivel cualitativo de nuestros vinos no fuese tan alto. Sin embargo lo es, algo de lo que ya ha empezado a darse cuenta la prensa internacional. En Peñín nos hemos involucrado plenamente en este creciente interés por hacerse valer fuera de nuestras fronteras y llevamos años trabajando por trasladar la diversidad y calidad del vino español a países como Alemania, China, Estados Unidos, Japón, México, Rusia y Singapur. En este 2020, llevaremos nuevamente la excelencia de nuestros vinos a muchos de estos países con un calendario frenético.

Nos apena que se marche un nuevo año, sin embargo los retos que quedan por afrontar de cara al nuevo año nos llenan nuevamente de energía para afrontar lo que ha de venir, que seguro no será poco.

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