El jardín de Rías Baixas (II)

¿Vinos de paraje o vinos de paisaje?

La semana pasada recorríamos algunas de las bodegas de Rías Baixas que se están trabajando en el desarrollo de una imagen del vino íntimamente ligada a la viña, lo que bautizamos como vinos de paraje. Sin embargo ésta no es la única vía para alcanzar la gloria, existen otros caminos, como los emprendidos por casas históricas de la denominación de origen.

Bodegas sobre las que se sustenta la historia de Rías Baixas

Una de las más grandes casas del albariño en Rías Baixas ha sido y es la Bodega del Palacio de Fefiñanes. En la década de los 70 los vinos de la zona -todavía no existía el Consejo Regulador de Rías Baixas- eran más campesinos. En los cosecheiros de aquel entonces se mezclaba la uva albariño con otras variedades entre las que se encontraban torrontés, loureira, treixadura e incluso la uva jerez (palomino fino).

A Fefiñanes se le debe el mérito de embotellar el primer vino de chateau, cuando en la zona imperaban los vinos blancos correctos y sin grandes pretensiones. Para aportarle más valor al vino esta casa decidió poner a la venta un albariño a un precio alto, hasta entonces impensable en la zona. Llegaba la apuesta por desarrollar una marca de peso y ésta decisión abriría el camino a que otras bodegas se sumasen a la elaboración de vinos más ambiciosos, y que buscasen generar valor en torno a la zona. La filosofía de Fefiñanes es clara, trabajar con uvas de albariño de alta calidad. Lo importante aquí no son las parcelas de las que provengan sino más bien la calidad final de la uva. Sus vinos han de mostrar la excelencia de la albariño y su comportamiento en función del tipo de elaboración. Es así como su cartera de vinos se ciñe únicamente a tres marcas, Albariño de Fefiñanes, para mostrar la juventud de su única variedad, el Fefiñanes III Año como representación de los albariños criados sobre lías  y finalmente el 1583 Albariño de Fefiñanes para completar la tipología con un albariño criado en barricas de roble francés.

 

Juan Gil de Araújo, de Bodegas Palacio de Fefiñanes

Si Fefiñanes fue la primera apuesta por los vinos blancos de alta gama en Galicia, Pazo Señorans supuso un paso más en la definición del blanco de alta gama en Rías Baixas. Se trata de la primera bodega que apostó por el envejecimiento de los blancos sobre lías en ausencia total de barrica. Su Pazo Señorans Selección de Añada es hoy el máximo exponente en esta tipología de vinos ya no solo en la DO Rías Baixas sino uno de los grandes vinos blancos de toda España. Esta bodega se inició hace poco más de 25 años por el matrimonio Marisol Bueno y Javier Mareque. Marisol Bueno, bautizada hábilmente por un periodista como “La dama del albariño”, aterrizó en el mundo del vino a los 31 años, en 1979, y en todo este tiempo -poco si tenemos en cuenta a las grandes familias del vino en el mundo- ha sido capaz de crear un auténtico símbolo dentro de la DO. Su apuesta ha quedado clara con el paso del tiempo, y su gran legado ha sido el ofrecer vinos albariños viejos, en su apuesta por demostrar al mundo la capacidad de envejecimiento de los vinos blancos gallegos a la que tanto nos referimos hoy en día los profesionales. Su Pazo de Señorans Colección, es una nueva apuesta por el envejecimiento en botella de un vino cuya crianza sobre lías posee menos protagonismo que en su selección de añada (5 meses frente a los 30 meses de crianza de su Selección de Añada). La visión y el trabajo de esta iniciada familia del vino, hoy continuada por sus hijos es la de conseguir una materia prima de gran calidad, alejada de la expresión varietal por parcelas con la que abríamos la primera parte de nuestro artículo. Los rendimientos son para esta familia muy importantes a la hora de conseguir esta calidad. Trabajan con una cuidadosa selección de uvas a fin de garantizar calidad y regularidad en sus vinos.

 

Cata de los vinos de Pazo de Señorans

El caso de Maior de Mendoza  es también muy ilustrativo. Esta bodega familiar optó por apostar por caminos cruzados. Por un lado ofrecer vinos accesibles para el gran público, siempre 100% albariño, mientras que completaba la gama con una declaración de intenciones con su marca Maior de Mendoza 3 Crianzas, un vino que apuesta por el envejecimiento para mostrar el gran alcance que posee la uva albariño en las tierras del Valle del Salnés. En su búsqueda por maximizar la expresión varietal trabajan sin usar herbicidas ni productos agresivos.  Recientemente en una interesante cata que realizamos en Guía Peñín sobre los vinos blancos gallegos envejecidos sobre lías, Maior de Mendoza 3 crianzas 2005 obtuvo ni más ni menos que 96 puntos, un vino con 9 meses de crianza con lías finas y 8 años de permanencia en botella.

Marcos Barros, de Maior de Mendoza

La última de nuestras siete protagonistas en el recorrido por Rías Baixas procede originalmente del Rosal pontevedrés, sin embargo, la compra de una viña de 35 hectáreas en Arantei, les hizo ubicarse en la subzona del Condado, desde donde están trabajando por ofrecer una gama de vinos de gran calidad a precios francamente competitivos. En sus comienzos, 1985, la bodega era una de las grandes compradoras de uva de toda la denominación de origen Rías Baixas. Sin embargo el gran cambio experimentado por la bodega vino con la adquisición de un viñedo único de 35 has., algo prácticamente imposible de conseguir en una zona donde impera el minifundio. La apuesta de La Val por el viñedo fue tal que poco a poco fue adquiriendo más viñedos, Porto (5 has.), Taboexa (13 has.) y Pexequeiro (10 has.), para llegar a prescindir de la compra de uva a terceros en el año 2007. Los primeros vinos de la parcela de Arantei veían la luz en la cosecha de 2003. Se trata una bodega pionera en la elaboración de vinos de parcela, que quiso compartir los vinos de parcelas únicas a precios asequibles para el gran público y para ello no dudó en invertir en tecnología dentro de la bodega, lo que le permitió poder competir también en precio. Manejan rendimientos de 8.500 kg por hectárea, y su parcela más antigua (1989), es una de las primeras en vendimiarse en la zona, debido a unos suelos con canto rodado que acumulan el calor y permiten una mayor maduración de la uva. Desde hace ya unos años la bodega ha querido crecer coherentemente en diferentes campos, por un lado en la elaboración de vinos de parcela con su Finca Arantei y Orballo y por otro en la de los vinos de larga crianza sobre lías con su La Val Crianza sobre Lías. Se trata de una redefinición de su filosofía adaptada a los nuevos tiempos, una apuesta coherente que les está dando muy buenos frutos.

Fernando Bandeira García, gerente de Bodegas La Val

Estos siete planteamientos de trabajo que les hemos acercado, deambulan entre el viñedo protagonista o de paraje y el viñedo global de paisaje. En los márgenes de este camino en búsqueda de la representatividad del vino encontramos también un excesivo número de vinos que si bien se producen con efectividad y sin defectos, comienzan a parecer un mismo producto (fresco, ácido y agradable) pero con diferente envoltorio.  Muchos productores en Rías Baixas se han dado cuenta de que se ha caído en una excesiva homogeneidad de producto, y con su trabajo intentan aportar al conjunto desde una visión personalista, argumentos de gran valor en un mercado global saturado de vinos correctos pero sin alma. Estas son las armas con las que cuenta la zona para volver a situar a la DO Rías Baixas entre lo más alto.

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