Cava de Paraje Calificado, un bálsamo y acicate necesario

Carlos González (@CarlosGuiaPenin)

Son muchas las expectativas que ha levantado el cava de paraje en los últimos años. Una supracategoría dentro de la “denominación Cava”, en la que para conseguir entrar se exigen unos considerables niveles de control en rendimiento, procedencia, elaboración y crianza, y que llega tras varios años de movimientos y especulaciones de salida por parte de algunos elaboradores, algunos de gran trascendencia para el conjunto como Raventós i Blanc.

A nadie se le escapa que este sello de calidad es un bálsamo para apaciguar a los pequeños, y muchos de ellos los mejores productores de la denominación de origen, que pedían “a gritos” algún marchamo diferenciador que les permitiese vender origen y calidad a precios más caros que los de los competidores masivos. Lo que ya tengo dudas es si es una medida que apaciguará las aguas por un tiempo, tal vez llegue tarde o no está del todo bien definida.

Vivimos en un momento en el que las bodegas más involucradas con el concepto de calidad y prestigio establecen el posicionamiento internacional de sus vinos en torno al valor de la marca, el origen y la calidad, más que en las tirillas de consejos reguladores. Éstos han de ser conscientes de estas circunstancias y dejar de ser sólo entes limitadores-reguladores para pasar a ser agentes activos en la promoción de los vinos y bodegas que amparan. Y eso pasa por tener muy en cuenta las opiniones y sugerencias de sus mejores actores, que en definitiva son los que acaban por prestigiar el paraguas global de los vinos que protegen. A nadie se le escapa que en las zonas productoras más prestigiosas del mundo se protege y mima la figura de sus grandes bodegas, y que éstas benefician finalmente al conjunto de productores.

De momento solo algunas bodegas han podido utilizar este sello de manera retroactiva, aquellas que han podido demostrar que llevan años cumpliendo la exigencias que se han marcado (La edad mínima del viñedo deberá ser de 10 años, con un rendimiento máximo de 8.000 kg por hectárea, vendimia manual y una fermentación mínima en botella de 36 meses), las demás tendrán que esperar más tiempo para sacar al mercado sus “parajes”. A día de hoy hay 12 parajes cualificados, de 9 elaboradores que sacan al mercado 15 cavas con este sello específico.

Vino
Bodega

Torelló 225 Paraje Calificado 2013 BN GR

Torelló

Torelló 225 Magnum Paraje Calificado 2013 BN GR

Torelló

Gran Torelló Paraje Calificado 2011 BN GR

Torelló

Gran Torelló Magnum Paraje Calificado 2011 BN GR

Torelló

AA Mirgin Opus Paraje Calificado 2013 BN GR

Alta Alella - Mirgin

Ars Collecta La Pleta Chardonnay Paraje Calificado 2009 BR GR

Codorníu

Ars Collecta La Fideuera Xarel.lo Paraje Calificado 2009 BR GR

Codorníu

Ars Collecta El Tros Nou Pinot Noir Paraje Calificado 2009 BR GR

Codorníu

Enoteca Gramona Paraje Calificado 2002 BN GR

Gramona

Recaredo Serral del Vell Paraje Calificado 2008 BN GR

Recaredo

AA Mirgin Exeo Paraje Calificado 2013 BN

Alta Alella - Mirgin

Gramona III Lustros Paraje Calificado 2010 BN GR

Gramona

Gramona Celler Batlle Paraje Calificado 2007 BR GR

Gramona

Sabaté i Coca Reserva Familiar Paraje Calificado 2010 BN GR

CastellRoig  - Finca Sabaté i Coca


A estas bodegas, algunas de las cuales, como Gramona, Recaredo, Torelló, Juvé & Camps, Sabaté, llevan años trasmitiendo una visión de alta calidad y de búsqueda de la máxima expresión de su terroir en cada botella, este nuevo distintivo no les ha supuesto más que pagar por un sello que certifique lo que llevan años haciendo. Lo importante va a ser que para otras muchas bodegas, con buena predisposición y cualidades, este marchamo les va a servir de acicate para autoexigirse más calidad y posicionarse en el mercado de calidad y precio, tan necesario para Cava.

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