Los Vinos de la Meseta

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La Guía Peñín continúa con sus viajes de cata haciendo un alto en los vinos de varias zonas productoras de la meseta. En esta ocasión el equipo de cata ha evaluado los vinos de ManchaValdepeñasVinos de la Tierra de Castilla por un lado y de Ribera del Guadiana y Vinos de la Tierra de Extremadura por el otro. Se trata de un  total de 643 nuevas catas que ya hemos publicado en la Guía Peñín 2019 Online y que ya puede consultar pinchando aquí

La cosecha 2017 es una de las más escasas del último lustro. Según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la producción de vino en España ha sido un 19,6% inferior a la de la campaña anterior. Las razones fundamentales de dicha caída fueron las altas temperaturas registradas en la fase final de la primavera y la baja pluviometría, además de las incidencias causadas por heladas y pedrisco localizadas en varios puntos de la península. Una de las zonas más afectadas por estas condiciones ha sido Mancha, poseedora de la mayor extensión de viñedo del mundo, y responsable de una de las máximas producciones amparadas por una denominación de origen, con el permiso de la DoCa. Rioja, auténtica proveedora de litros de vino con DO en toda España.

Nuestro paso por Mancha siempre va acompañado de una visita a la denominación de origen Valdepeñas donde en esta ocasión hemos podido catar 63 vinos pertenecientes a 10 bodegas de las 20 que tienen registradas. El declive de Valdepeñas en los últimos 20 años ha sido evidente, de ser el vino más consumido en Madrid a estar tristemente relegado a un segundo plano.

El vino jóven manchego

Mancha sigue siendo, pese a quien le pese, un referente en la elaboración de vinos jóvenes asequibles para el consumidor no especializado. La DO decidió hace años centrar la principal línea argumental de sus vinos en las elaboraciones sencillas y bien provistas de fruta de las cosechas más tempranas. Es lógico que así lo hiciesen pues los rendimientos a los que exponen sus cepas, las condiciones climáticas y su orografía no les permite jugar con la acidez, las largas crianzas y el envejecimiento en botella con mucha soltura.

Sus vinos se mueven como pez en el agua en las tabernas de media España, a precios asequibles. Muchos de sus productores están contentos con este modelo de negocio, pues mediante la venta de estos vinos y el complemento de la venta a granel consiguen unas balanzas de resultados muy suculentas.

Los tintos jóvenes catados este año gozan de un buen equilibrio y en línea general mejoran calidad respecto a la cosecha antecesora. La explicación a este fenómeno en un año escaso y seco como éste, creemos que está relacionada precisamente con este menor rendimiento de sus cepas. Menos cantidad, pero en mejor estado sanitario que en años húmedos.

Dominio de Punctum, nos ha dejado el mejor ejemplo de vino joven de toda la DO con su Viento Aliseo Tempranillo Petit Verdot 2017, un vino que ha obtenido 90 puntos. En una línea algo menos expresiva, pero en sintonía con los vinos bien elaborados, fáciles de beber y frutales a buen precio se encuentran marcas como Ojos del Guadiana Syrah 2017 (3 euros) de la bodega cooperativa El Progreso o el exitoso Canforrales Tempranillo Clásico 2017 de la cooperativa Campos Reales (2,85 euros) ambos con 88 puntos.

Como siempre dentro de cada DO existen vinos que se salen de la tangente, tanto por estilo como por calidad. Los dos mejores ejemplos de la DO de entre los más de 300 vinos catados fueron el Clavis 2010 Reserva de Finca Antigua elaborado por el enólogo Lauren Rosillo o el Cánfora Pie Franco 2010 de Bodegas Campos Reales.

Lauren Rosillo, director técnico de Finca Antigua

Clavis 2010 proviene de una parcela de 3,99 has ubicada en Los Hinojosos, Cuenca, a 840 metros de altitud. En ella conviven muchas cepas de diversa procedencia entremezcladas. La parcela ya era así cuando la compraron y curiosamente no saben a ciencia cierta todas las variedades que la componen. De hecho Lauren reconoce que buena parte de la personalidad de este vino  proviene de la mezcla de dichas variedades, con diferentes estados de maduración y su vinificación de forma conjunta. El suelo, es un suelo franco arenoso con algo de arcilla, un aliado en la zona, pues la arcilla ayuda a retener el agua, y éste es un bien preciado en Castilla la Mancha, aunque una buena parte del viñedo de la DO tenga acceso al riego por goteo. Lauren Rosillo es un enólogo pragmático y organizado, como has de ser si quieres responder con buenos resultados en una explotación de cerca de 400 hectáreas de viñedo. Además de su trabajo en Finca Antigua es también responsable del conocido txakolí de Carlos Arguiñano, el K5 y propietario de un pequeño proyecto ubicado en la Axarquía malagueña, la Sedella, donde trabaja con las variedades romé, garnacha y moscatel, también con muy buenos resultados, lo que demuestra que es totalmente capaz de gestionar modelos productivos completamente diferentes.

Viñedo de monastrell de Bodega Campos Reales


Este hecho es relevante porque al igual que Lauren en Mancha existen elaboradores centrados en la elaboración de millones de botellas, pero con potencial de sobra para hacer vinos más ambiciosos. Un buen ejemplo de esta capacidad lo encontramos en algunas de las cooperativas, como la de Nuestra Señora del Rosario, conocida como Bodega Campos Reales. Con el control de una apabullante cifra de 4.000 hectáreas de viñedo, esta bodega posee algunos de las mejores viñas de Cuenca. Sin embargo no le tiembla el pulso al centrarse en la elaboración de vinos menos ambiciosos. En este sentido se echa en falta el desarrollo de una línea de vinos de parcelas, tal y como pudimos ver recientemente en Empordà con la bodega cooperativa Celler Cooperatiu de Espolla y su línea de Vins de Postal, una gama que engrandecería al conjunto de sus vinos, una demostración de fuerza. El mejor vino de esta bodega cooperativa, y por tanto su carta de presentación de cara al mundo, es su Cánfora Pie Franco 2010, calificado con 92 puntos, un vino de mezcla de parcelas de tempranillo de más de 70 años plantadas en pie franco. Una elaboración que en su conjunto muestra complejidad, estructura y equilibrio.

Si en tintos 2017 encontrábamos una mejora cualitativa respecto a la cosecha anterior, no nos ha sucedido lo mismo en blancos, donde se aprecia una considerable pérdida de consistencia en boca. Este año además nos hemos encontrado con un hecho insólito, pues por vez primera el equipo de cata ha catado más blancos de verdejo que de airén. Recordemos que airén es la variedad blanca más plantada (99.054 has), mientras que verdejo, desde que fuera aceptada en su pliego de condiciones hace más de 10 años es la tercera variedad blanca más extendida (3.151 has.). Y es que buena parte de la airén se utiliza para la elaboración de alcoholes. Los bodegueros están viendo la verdejo como una variedad más expresiva y agradecida, y por tanto de mejores cualidades enológicas que la airén. Los vinos más viejos dentro de la DO Mancha muestran un exceso de reducción, con notas a cuero curtido y tabaco. Cuando decimos viejos no nos estamos yendo muy atrás. En algunos vinos del 2016 y 2015 ya aparecían estas reducciones precoces y lógicamente esto va en aumento a medida que vas catando vinos de cosechas más antiguas.

Vino de la Tierra de Castilla

Se trata de una de las categorías de vinos de la tierra con mayor número de vinos catados en la Guía junto con la de Castilla y León. La razón de que muchas bodegas manchegas se refugien en el etiquetado de vino de la tierra son varias. Por un lado algunas bodegas consideran que el aporte de la denominación de origen Mancha puede ser negativo, al tratarse de una zona tan amplia e históricamente tan ligada a la venta de vino a granel. También existen razones técnicas, como por ejemplo no pertenecer a una denominación de origen para no verse afectados por las imposiciones técnicas y varietales de la zona, si bien no es la justificación más utilizada por los productores, entre otras cosas porque nos encontramos en una de ldenominación de origen con más de 25 variedades permitidas en su reglamento.

Sea por las razones que sean, bajo el sello de Vinos de la Tierra de Castilla nos encontramos con los vinos de Castilla la Mancha mejor valorados, una demostración de que los productores más volcados en la calidad no perciben la marca Mancha como algo beneficioso para sus propósitos cualitativos. El vino 5º Año Finca Río Negro 2013 que la familia Fuentes, de Finca Río Negro, elabora en Cogolludo, Guadalajara, ha sido en la cata de VT Castilla el mejor valorado con 93 puntos, un vino excepcional de tempranillo y cabernet sauvignon.

Viñedo y bodega Finca Río Negro , Cogolludo, Guadalajara

A más de 250 kilómetros de distancia, en El Bonillo, Albacete, se encuentra Finca Carrascas, de Agrícola Carrascas, responsable del segundo mejor vino de la “zona”, un blanco de viognier, Carrascas 2016 (92 puntos) sabroso, floral, varietal, frutal, lleno y equilibrado. Igualmente la misma bodega nos ha dejado un tinto Carrascas 2014, syrah y tempranillo, con 91 puntos y otro blanco de chardonnay, Origen de Carrascas (91 puntos), un fermentado en barrica graso, contundente y estructurado.

Hacemos un alto en Otero, Toledo, en la bodega Finca Constancia, propiedad de González Byass, donde nos han sorprendido dos vinos, el Finca Constancia Graciano Parcela 12 (90 puntos), por su singularidad y el Altos de la Finca 2015 (91 puntos) con ricos matices herbales propios de la peiti verdot acompañada de un golpe frutal maduro propio de una syrah expuesta a este clima continental.

 

Valdepeñas, un tiempo sin brillar

Nadie con una edad ya a sus espaldas puede ocultar su asombro al comparar la denominación de origen Valdepeñas de hoy con la de nuestros abuelos. El vino de Valdepeñas era el más consumido en Madrid y gozaba de una sana reputación. Sus vinos eran considerados los riojas manchegos a precios asequibles. Del brillo de aquel Valdepeñas poco queda a día de hoy. Hace tan solo 10 años atrás (Guía Peñín 2008) la denominación de origen contaba con más de 40 bodegas elaboradoras, 90 si nos trasladamos a la Guía Peñín 1998. Hoy son sólo 20 bodegas.

En nuestra visita a la bella ciudad de Valdepeñas tuvimos ocasión de catar 63 vinos de diez bodegas, con un volumen menor de vinos jóvenes (22) que en su vecina Mancha y con una clara apuesta hacia los vinos con algún tipo de crianza. La bodega Megía e Hijos, conocida también como Corcovo, ha sido la bodega mejor valorada con su Corcovo Syrah 24 Barricas 2016 que ha obtenido 89 puntos, un vino que representa el concepto de tinto moderno en contraposición al estilo clásico de Valdepeñas, que bien podría estar representado por Casa Albali Gran Reserva de Familia 2010, vinos donde destacan los matices terciarios gracias a crianzas largas.

El nivel medio de los vinos en Valdepeñas es correcto, sin más pretensiones que elaborar vinos que gocen de expresión frutal o expresión de crianza a precio muy competitivos. La máxima expresión frutal aparece en sus vinos jóvenes como es lógico, si bien la pérdida de está fruta se hace muy evidente a medida que pasamos a alguna cosecha anterior. Incluso en los vinos de 2016 se aprecia  una pérdida considerable de matices frutales, y en cosechas como la 2015 afloran prematuramente rasgos de reducción, algo que se presupone en vinos con una mayor longevidad. En líneas generales la madera se aprecia muy invasiva en muchos de sus vinos, con notas dulzonas en los tintos de corte moderno y matices leñosos de maderas viejas en los más clásicos.

Extremadura, de garnachas tintoreras, tinta roriz y ¿touriga nacional?

Los vinos de Extremadura han vuelto a nuestras copas a través de la denominación de origen Ribera del Guadiana y los Vinos de la Tierra de Extremadura. Inicialmente las impresiones globales de la zona mantienen ciertas similitudes con las impresiones de cosecha destacadas en Mancha, pues al igual que en ésta los tintos de 2017 se han mostrado más frutales y equilibrados que los blancos.

La cosecha 2017 fue en Ribera del Guadiana muy temprana debido a la falta de agua y a las altas temperaturas en verano. Hasta 15-20 días se adelantó la vendimia respecto a las fechas habituales de la denominación. Las mermas producidas por la sequía, que en el consejo estiman fueron del orden de un 25-30% menos que en la cosecha anterior, actuó a modo de selección natural de racimos beneficiando a sus vinos jóvenes, es un año tan complicado.

Merece la pena destacar el informe de la campaña de Inspección de Viñedos que cada año publica la denominación de origen por la sinceridad y objetividad con la que analizan los datos, donde reconocen abiertamente las necesidades de mejoras ciertos trabajos en viticultura para obtener uvas de mayor calidad. No estamos acostumbrados a tanta sinceridad y se agradece. El poder analizar objetivamente la situación productiva de una denominación de origen ofrece la posibilidad de mejora conjunta, ya solo falta que todos los agentes implicados respondan a tales consejos.

La denominación de origen Ribera del Guadiana afirma estar trabajando en buscar un reconocimiento de la calidad de sus viñedos, ¿estarán pensando en hacer una distinción en categorías de viñedo al modo bordelés?

En general los vinos con paso por madera no adolecen de una barrica muy invasiva en le vino. El trabajo con las crianzas es el correcto, sin embargo se echa en falta una mayor complejidad de los vinos, tanto en nariz, como en boca, lo que ha impedido que muchas de sus marcas se coloquen en otro rango de calidad. Al contrario que en Mancha, muchos elaboradores de la zona se alejan del marchamo de la DO para etiquetar sus vinos, convencidos quizá de que éste no acaba de beneficiarles en la comercialización de sus vinos. Independientemente de su etiquetado final, existen dos bodegas que son el referente total de la zona: Pago los Balancines y Palacio Quemado.

Pago los Balancines, que ha estrenado este año una impresionante bodega de elaboración ubicada en Oliva de Mérida, es responsable de muchos de los vinos mejor valorados en la Ribera del Guadiana. Sus elaboraciones poseen una fuerte vinculación con la más local de sus variedades, la garnacha tintorera. Haragán 2014, elaboración al 50% con garnacha tintorera y tinta roriz (93 puntos), Mastines Garnacha Tintorera 2015 (92 puntos)  y Huno Blend 2014 (92 puntos) conforman la élite de Ribera del Guadiana junto al Palacio Quemado 2015 (92 puntos) de la Bodega Palacio Quemado, un tempranillo que sale al mercado un precio de 7,95 €.

Pedro Mercado, Pago los Balancines

La denominación de origen se encuentra en pleno proceso de adaptación de su pliego de condiciones, donde se espera incluyan nuevas variedades de origen portugués para aumentar la acidez, tanto en tintos con la touriga nacional que tan buenos resultados le ha dado a Palacio Quemado, como en blancos. Sin duda una interesante y plausible decisión.

Los Vinos de la Tierra de Extremadura (42 catas), salvo con la excepción de los embotellados de Palacio Quemado y Bodegas Habla, que todavía no hemos tenido oportunidad de evaluar, no necesariamente ofrecen vinos de gran calidad. Bajo este paraguas encontramos vinos con un discurso global heterogéneo. Algunas elaboraciones llegan a la botella con un exceso de confituras o con la aparición de reducciones precoces y otras se quedan en la expresión frutal, con una buena dosis de madurez como es lógico, a precios asequibles.

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