Diez errores típicos que cometemos con el vino en Navidad

Si quiere disfrutar del vino durante las Fiestas, tenga en cuenta estas recomendaciones

Mañana se celebra la Nochebuena, que ha venido precedida de un buen número de comidas y cenas de empresa, quedadas con amigos y copas con antiguos compañeros de colegio, entre otras. Aún quedan pendientes otras tantas reuniones familiares en las que, si es usted un buen aficionado al vino, ya tendrá pensado qué referencias se van a consumir, convenientemente armonizadas con el menú correspondiente.

Desde Guía Peñín advertimos de los diez errores más habituales que solemos cometer con el vino en las Fiestas Navideñas. Intente evitarlos en la medida de lo posible para disfrutar plenamente de su selección de vinos.

1- Alargar sobremanera la cerveza inicial, dando lugar a una segunda e incluso una tercera.

Podemos tomarnos una primera cerveza, pero no perdamos la oportunidad de disfrutar de un vino blanco fresco, afrutado y rico en acidez, o incluso un espumoso, con los aperitivos.

2- Que los invitados traigan el vino sin saber qué platos se van a degustar.

Si hemos acordado que ellos se encargarán de la selección de los vinos, conviene darles con antelación un adelanto de en qué consistirá el menú para que lo que se va a beber sea acorde con lo que se va a comer. No olvidemos que el vino es un alimento y, como tal, debe armonizar con el resto.

3- Que sólo tengamos una marca sobre la mesa para toda la comida/cena.

Con la gran variedad de buenos vinos que existen en el mercado hoy en día y a precios interesantes, no desaprovechemos la ocasión de descorchar una botella o dos acorde con cada plato. Si sobra no hay por qué preocuparse; tapando cuidadosamente la botella con su corcho (o con otros accesorios que se comercializan en tiendas especializadas) y conservándolo en la nevera, puede aguantar perfectamente uno o dos días más. En estas fechas, seguro que surge otra buena ocasión para terminarlo.  

4- No tener en cuenta la temperatura adecuada para cada tipo de vino.

Un vino caliente puede pasar de ser agradable a desagradable, y no nos referimos sólo a losblancos, rosados y espumosos; esto es también aplicable a los tintos. Recomendamos una temperatura de entre los 7 y los 10 grados centígrados para los vinos blancos, los rosados sobre los 10 grados, espumosos entre los 5-8 grados y una temperatura de entre 12 y 16 grados para los tintos. En este último caso, para enfriarlos podemos darles un golpe de nevera o congelador minutos antes de servirlo e incluso comprar hielo si es necesario.

5- Grandes vinos en copas nada apropiadas.

Tan importante en la degustación de un vino es el contenido como el continente, es decir, la copa. Las más adecuadas son las redondeadas con abertura más estrecha, el tallo alto y, a ser posible, de cristal fino. Estas copas permiten agitar mejor su contenido, revelando aún más los aromas del vino.

6- No tener en cuenta el orden de los Vinos.

No tiene mucho sentido empezar a tomar los aperitivos con un vino viejo, seguir con un blanco fresco y continuar con un tinto roble… El orden lógico en la degustación de los vinos es empezar por los más ligeros (espumosos, blancos o tintos jóvenes) y seguir con aquellos que tienen pocos meses de crianza, después los reservas, los grandes reservas y, por último, los vinos dulces.

7- No decantar o descorchar antes los vinos más viejos.

En el caso de los vinos más viejos es conveniente decantarlos en un decantador o, si no disponemos de éste, en una frasca o jarra de cristal. Con ello conseguimos que los posibles aromas a cerrado de la botella desaparezcan y que las sustancias sólidas que se han precipitado en la botella queden en su interior. Si prefiere no decatarlo para disfrutar de los cambios del vino en la copa, se recomienda descorcharlos unas horas antes para que los aromas reductivos no sean tan intensos.

8- No probar el vino antes de servirlo.

Cuando vamos a un restaurante, nos parece completamente normal que el sumiller o camareroque nos trae el vino nos dé a probar su contenido antes de servir las copas, ¿por qué no hacerlo también en casa? Este gesto, más allá del mero “postureo” nos ayuda a identificar si el vino tiene algún defecto grave antes de dárselo a nuestros invitados, lo cual éstos agradecerán.

9- No Informar de lo que lo esa noche se va a beber.

En una cena o comida navideña tan importante es la comida como la bebida que la va a acompañar. Esto puede hacer que un gran vino pase sin pena ni gloria. Por ello, igual que el cocinero/a presenta con orgullo los platos que ha preparado, el encargado de la selección de los vinos debe explicar a los comensales qué vino ha escogido para cada elaboración y cuáles son sus peculiaridades.

10- Dejar los espumosos para la parte final de la cena.  

Esta es una costumbre muy arraigada en España pero que, a día de hoy, con el conocimiento que existe en torno al vino, no tiene mucho sentido. Un espumoso, por sus características, es un perfecto acompañante de los entrantes o incluso para acompañar a las comidas, por lo que no hace falta esperar al postre para disfrutar de una copa. Otra cosa es que nos apetezca hacer un brindis para finalizar la velada con nuestro espumoso preferido, cosa que, por otra parte, también podemos hacer con un tinto o con un vino dulce, lo importante es terminar la cena con un buen sabor de boca. ¡Que lo disfruten!

 

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