Destacados

En un entorno privilegiado, Magnificat 2018, en el que se podían degustar de manera amplia y relajada grandes bodegas que la distribuidora Primeras Marcas tiene en su porfolio, se englobaron una serie de catas monográficas de diferentes estilos y procedencias. A una de ellas tuve el placer y la suerte de ser invitado, estoy hablando de la Cata vertical de Cheval Blanc, llevada a cabo por el director técnico de la casa Pierre-Oliver Clouet.

Era cuestión de tiempo, se veía venir, que el cava de paraje no llegaría a satisfacer las demandas de los productores más vinculados con la calidad dentro del Cava. Lo cierto es que la denominación Cava lleva unos años sumida en una crisis de identidad pues su modelo de volumen a bajo precio se había convertido en el Sancta Sanctorum de las casas que ostentan el control del consejo regulador, aquellas que más botellas producen y que más tirillas consumen. La falta de integración del Cava de calidad con el de máxima producción era una realidad y muchos productores la habían asumido como algo dentro de la normalidad, sin embargo el primer aviso lo dio en 2012 ni más ni menos que la familia Raventós (Raventós i Blanc), fundadora e impulsora de la DO Cava, con su salida de la denominación de origen.

Ayer saltó la noticia a través de un artículo publicado por el periodista Ramón Francás en el diario La Vanguardia en el que anuncia que seis de los más importantes productores de Cava, Gramona, Llopart, Nadal, Sabaté i Coca, Recaredo y Torelló, se han desmarcado del Consejo Regulador del Cava y han creado una Marca Europea de Garantía que llevará por nombre Asociación de Viticultores y Elaboradores Corpinnat ( AVEC).

Son muchas las expectativas que ha levantado el cava de paraje en los últimos años. Una supracategoría dentro de la “denominación Cava”, en la que para conseguir entrar se exigen unos considerables niveles de control en rendimiento, procedencia, elaboración y crianza, y que llega tras varios años de movimientos y especulaciones de salida por parte de algunos elaboradores, algunos de gran trascendencia para el conjunto como Raventós i Blanc.

Para muchos de ustedes Cava es un conglomerado de bodegas y zonas productoras, pues se trata de la única denominación de origen que ampara a zonas de producción a cientos de kilómetros de distancia unas de otras. Es decir con un origen muy disperso. Se extiende por determinados términos municipales de las provincias de Álava, Badajoz, Barcelona, Girona, La Rioja, LLeida, Navarra, Tarragona, Valencia, y Zaragoza, es decir norte, sur, este y oeste de España, aunque más del 90% se elabora en Cataluña. Toda esta dispersión confluye en torno a la segunda fermentación en botella, el auténtico leitmotive y nexo de unión entre todo este conglomerado productor que hoy día marca el rumbo del Cava.