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Hemos vuelto un año más a hacer un recorrido por los vinos de Galicia. A lo largo de una semana hemos podido catar los vinos de las denominaciones de origen Valdeorras, Ribeira Sacra y Rías Baixas, a través de cerca de 400 muestras, una semana intensa que nos ha mostrado las fortalezas y debilidades de estas singulares zonas productoras.

El viernes pasado tuvo lugar la presentación de Els Noms de la Terra (Los Nombres de la Tierra), el nuevo y más ambicioso proyecto de clasificación de vinos y viñas que se ha dado hasta la fecha en España, inspirado en históricas zonas elaboradoras como Borgoña, Burdeos, el Piamonte o la Mosela. Arropados por la solemnidad que inspira los muros de la Cartoixa de Escaladei, Salustiano Àlvarez, presidente de la DOQ Priorat y el bodeguero Álvaro Palacios, como representante de la internacionalización del Priorat y del efecto llamada a otros productores,  fueron los encargados de exponer los nuevos retos y horizontes a los que se expone la célebre denominación de origen.

Solo en Tenerife, una isla de apenas 2.034 km² existen cinco denominaciones de origen, seis si decidimos incluir los Vinos de Calidad Islas Canarias, que nació con la intención de unificar o al menos comercializar bajo el mismo paraguas  vinos de todas las islas, con la posibilidad de utilizar uvas de cualquier parte del archipiélago. Como entidades independientes, cada una de ellas ha ido desarrollando su propio camino, abriendo paso a una auto-competencia poco beneficiosa para el conjunto.

La historia del vino del archipiélago canario es apasionante. Pocas zonas productoras, con la salvedad de Jerez y Málaga, son capaces de alardear hoy día de la trascendencia que tuvieron para el comercio del vino mundial, en tiempos en que la globalización ni se la olía, ni se la esperaba. En contraste a este esplendor, la historia más reciente del vino canario es menos deslumbrante.

Resumimos en este post los principales tipos de consumidor de vino que conviven hoy en día.