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Hemos vuelto a visitar el país de los viñedos de altura para calibrar los vinos que allí se han producido en el último año, recorriendo viñedos y hablando con productores para ver en qué punto de evolución se encuentra actualmente el vino argentino. Más de 620 muestras han pasado por nuestra mesa de cata, con resultados francamente sorprendentes. Pero no todo el viaje ha sido vino, vino y más vino, también hemos podido recorrer gastronómicamente la zona. Nuestro compañero Alberto Ruffoni ha realizado una sabrosa crónica gastronómica de lo que fueron nuestros días en Mendoza y que ya puede leer pinchando aquí (link).

La gastronomía argenta expresa una fuerte influencia mediterránea. Panes, pastas, milanesas, pizzas y empanadas recuerdan el origen italiano y español de su ascendencia, pero migraciones árabes y judías más minoritarias también dejaron su huella. Cereal, cordero, olivo, frutos secos y vid son símbolos de estas gastronomías, y los tres últimos son los más cultivados de la región mendocina. Una gastronomía mediterránea y mestiza que conserva la riqueza americana.

¿Existe la perfección en el vino? Y si existe, ¿somos capaces de apreciarla? ¿Qué viene después de un vino de 100 puntos? Es una vieja discusión en esta casa, la perfección es algo inalcanzable por el ser humano, nacemos imperfectos y nuestra mente y obra viene siempre condicionada por esa imperfección. ¿Acaso lo perfecto de hoy no puede convertirse en imperfecto en el futuro a consecuencia de los avances y descubrimientos en el campo de la viticultura y enología?. Es así como en Guía Peñín hasta la fecha no se han otorgado los preciados 100 puntos. A pesar de la ausencia del 100 puntos, la Guía Peñín sí que da cabida a vinos perfectos en cuanto al equilibrio, algo cuantificable al margen de las pasiones que uno u otro vino puedan llegar a generar. Así es como llegamos a los dos vinos más puntuados este año en la edición 2017 de la Guía de los Vinos de España: Reliquia Amontillado de Barbadillo y Enoteca Gramona Brut Nature 2001 de Gramona.

 

Este artículo cierra la presentación de los nominados a Vino Revelación 2017 con Dominio del Águila Blanco 2012, un vino de mesa elaborado con albillo de cepas viejas por Jorge Monzón e Isabel Rodero en su bodega familiar de La Aguilera, un pueblecito burgalés de la ribera del Duero.

Seguimos presentando los nominados a Vino Revelación 2017 con este Vins de Postal L’Escumador 2014, una compleja y singular elaboración de cariñena rosada etiquetada bajo el sello de la DO Empordà. Se trata de la primera añada que se produce de este vino del Celler Cooperatiu d’Espolla, y ya en su primer año se ha convertido en el mejor rosado seco de la Guía Peñín 2017, casi nada.