Banco de Pruebas

En el extremo occidental del Sistema Central, rodeados por la Sierra de Francia y la Sierra de Béjar, se encuentran los viñedos de Sierra de Salamanca, donde se da forma a unos vinos peculiares gracias a unos suelos especiales y al asentamiento de un viñedo muy viejo rodeado de un entorno virgen. Todo ello apoyado por una variedad autóctona como la rufete. Lo más significativo es que las otras dos variedades que también se cultivan como la garnacha y tempranillo, debido a la antigüedad de sus viñedos, poseen unas características con un marcado acento de terruño local.

Hoy les presentamos los diez mejores vinos tintos de garnacha con Cinco Estrellas en la Guía Peñín 2017, el sello de relación calidad-precio más importante de esta casa. Con la última revisión de los criterios de asignación de esta mención todos los vinos Cinco Estrellas de la Guía Peñín han de tener al menos 90 puntos y un rango de precio que va desde los 10 euros -el máximo posible para vinos de 90 puntos- hasta los 40 euros para un vino de 99 puntos: cada puntuación, es decir, cada nivel cualitativo alcanzado, tiene asignada una relación calidad precio específica.

En los últimos meses están proliferando un cierto número de guías de vinos con precios límite de 10 euros la botella. Siempre es positivo que haya iniciativas editoriales que cuiden el bolsillo del consumidor, sin embargo, es importante aclarar a qué segmento de consumidores van destinados y también qué puntaje tienen estos vinos para que el lector se haga una idea de que, señalando el nivel del precio, también se indique el nivel de calidad.

Se dice que el verano es tiempo de rosados. Se dice, erróneamente, ya que esta tipología de vinos ofrece tal diversidad y versatilidad que siempre encontraremos un rosado que se ajuste a cada momento y lugar. Algo que, desde luego, no impide que los consumamos a temperaturas más bajas si queremos refrescarnos en tiempo estival.

 

Hace semanas recibimos la visita de Jesús Madrazo, director técnico de Bodegas y Viñedos del Contino, del grupo riojano CVNE. Bajo el brazo traía consigo ocho cosechas de su Contino Graciano, y una  interesante analítica de todas las cosechas de este vino, desde 1994 hasta 2012, con datos como su grado alcohólico, pH, IPT’s, ácido málico, azúcares reductores, número de botellas y fechas de vendimia. La cata se antojaba apasionante por la amplia experiencia que este enólogo tiene con la variedad graciano.