Guía Peñín 2016, cambio de ciclo para el vino en España

11.200 vinos españoles catados en un año, es una cifra tan abrumadoramente alta, que ningún profesional o prescriptor del mundo ha podido a día de hoy ofrecer un análisis y descripción del vino español tan completo como el que presentaremos en la próxima edición de la Guía Peñín. La cifra de catas es una cifra histórica para esta casa. De este completo manual del vino español, contamos con cerca de un millar de nuevos vinos, y cerca de 307 nuevas bodegas, pero sobre todo contamos con una fotografía completamente actualizada del vino español en un determinado momento, el 2016.

 


Algunos años destacan en nuestra memoria por ser inusualmente diferentes, en su momento reconoces que algo está sucediendo, pero no acabas de dar con la relevancia del cambio hasta que inexorablemente avanza el tiempo. Así sucedió en 1990 con el avance de la tecnología y su adaptación global en nuestra bodegas, en el 2000 con la reestructuración del viñedo en favor de los varietales propios y en 2010 en el concepto parcelario del vino a través de sesudos trabajos en torno a la viña. Y así está sucediendo hoy en día.

 

Desde hace tres años venimos observando e informando desde Guía Peñín de la llegada de jóvenes viticultores, y recalcamos lo de viticultores ya que su eje central gira en torno al viñedo y no a la bodega. Hasta hace bien poco los vinos de mayor calidad estaban acotados a bodegas de gran abolengo, históricas familias del vino que generación tras generación han escrito buena parte de la historia del vino. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los jóvenes están pidiendo a gritos su hueco entre los más grandes. Cada vez resulta más habitual encontrar un vino de reciente creación que se adentra con facilidad y en su primera cosecha en el reino de los vinos de más de 90 puntos. ¿Suerte? Podría ser si fuesen casos muy aislados, pero lo cierto es que ya son tendencia. 

 

Para entender su capacidad de crecimiento debemos tener en cuenta varios aspectos. Por un lado las fronteras no son ni mucho menos un impedimento para conocer los vinos que se elaboran en otros países. Algo tan sencillo pero tan poco habitual en el reciente pasado como catar y descubrir nuevos vinos del mundo es ya un ejercicio imprescindible para muchos de estas jóvenes promesas. Raro es el año en que no reúnen un poco de dinero para llenar el coche y emprender viaje a nuestros vecinos franceses para conocer la grandeza y singularidad de algunos de sus terruños, como raro es que en ese viaje vuelva el maletero vacío, en lugar de lleno de botellas adquiridas por su singularidad o por la emoción que el vino ha podido causar en su comprador. Así es, nuestros jóvenes prueban muchos vinos y eso, señoras y señores, les aporta un conocimiento extra, una visión más amplia del horizonte que tienen frente a ellos mismos.
Si importante es esa actitud aventurera y viajera, no lo es menos la actitud con la que abordan sus proyectos. Esta joven camada se adentra en el vino con paso firme y actitud segura, sin temor al error, con el único propósito de comprender e interpretar el viñedo de la forma más sencilla y natural. Se apoyan sobre la experiencia de los más viejos, sobre la sabiduría popular del laboreo tradicional y sobre esa experiencia construyen una nueva forma de hacer vinos. Por último, el intercambio de conocimientos es sin lugar a dudas otra de sus fortalezas. Antiguamente raro era quien compartía su experiencia con el vecino por miedo a que éste pudiese hacer mejores vinos que él. Este aspecto se lo debemos en gran medida a la aparición de las nuevas tecnologías, y en parte a la situación de desamparo en la que se han encontrado nuestros jóvenes en el desarrollo y cúlmen de la última gran crisis vivida en nuestro país. Los cauces por los que viaja la información son accesibles e inmediatos, ya no existen distancias que impidan comunicarte con tu vecino más lejano y sí, los viticultores hacen uso de esta tecnología antes impensable para la gente del campo. 

 

NUEVOS PROYECTOS Y ESTILOS EN ZONAS POCO DESARROLLADAS

 

Lo más maravilloso de todo este cambio del cual estamos siendo testigos es que muchos de estos  nuevos proyectos están proliferando en zonas poco desarrolladas. Ya no es prioritario acudir a una zona reconocida. A parte de que económicamente es más complicado, las nuevas hornadas de productores del vino deciden intentar sacar brillo en sus lugares de procedencia, inicialmente con pequeñas parcelas en las que intentar sacar el máximo lustre a limitadísimas producciones de escasas 2.000 botellas. 

 

Las grandes bodegas están prestando especial atención al desarrollo de estos bodegueros y a su forma de trabajar y las más dinámicas están haciendo un ligero cambio de rumbo para focalizarse en el desarrollo de cada estilo varietal, lo que está provocando que aparezcan más y mejores ejemplos de viticultura responsable y un mayor número de vinos monovarietales.

 


A la ya amplia variedad de estilos de vinos de nuestro país nos encontramos con un importante desarrollo de los bautizados como vinos naturales, aquellos que abogan por un mayor cuidado del campo y de una uva casi sin tratar. Bajo esta etiqueta se encuentran muchas formas de interpretar la natural elaboración del vino, todas ellas con un nexo común, no añadir sulfuroso al vino. De una u otra manera cada una de las organizaciones de productores de vinos naturales apelan a que esta forma de vivir y trabajar el campo es la manera más directa y racional de mostrar las características de cada variedad y de cada parcela, a veces incluso olvidando la tendencia oxidativa negativa de muchos vinos. Es así como hoy por hoy podemos encontrar en nuestras copas vinos a los que no les importa mostrar ese rasgo natural, ensalzando sus matices como una virtud en lugar de como un defecto. Es tal el volumen de vinos con estas características que muchas veces en el ejercicio de nuestro análisis te hace dudar de muchos de los patrones de cata aprendidos en los últimos años. Por suerte, el concepto de equilibrio es igual para todos, ya sea vino biodinámico, natural, ecológico o como quieras calificar a tu vino. Es así como muchos vinos naturales se topan con una evolución y decaimiento que los delata y que a pesar de su natural proceso de elaboración acaba por lastrar sus puntuaciones, de igual manera que le puede pasar a un vino de naturaleza convencional. Con todo, hay vinos cuya elaboración gira en torno a esta filosofía de vida que sí que gozan de extraordinaria finura, elegancia y expresividad. Resulta llamativo que elaboradores punteros que sí recurren a la biodinámica o a el tratamiento 100% ecológico del viñedo no quieran indicarlo en su etiquetado a través del sello de alguna de las organizaciones existentes, ¿será que no están completamente de acuerdo con su dinámica de trabajo?

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