Conversaciones de mus

Conversaciones de mus

¿Ficción o realidad del panorama vitícola en España?


La situación actual del sector del vino en España la podemos ver claramente en esta ficticia partida de mus. En plena plaza del pueblo, en uno de los tres bares que la custodian, cuatro personas juegan al mus.  Lo hacen disfrutando de la tranquilidad de haber finalizado la vendimia, al menos tres de ellos, el cuarto como apasionado del vino aguarda con expectación la llegada de la nueva cosecha.

El éxito individual de cada uno de ellos les hace cómplices de su tranquilidad y de su buen humor. Reparten las cartas sobre la mesa. A un lado de la mesa Raúl (bodeguero productor de grandes volúmenes de vino), que hace pareja con Paco (gerente del Consejo Regulador). Frente a ellos Andrés (consumidor habitual de vino) y Miguel (pequeño productor en búsqueda de la representatividad del viñedo). Comienza el ritual del juego.

– Raúl: ¿Hablo yo? Paso. ¿Pues no dicen ahora que lo que más nos conviene al sector del vino para vender más es hacer una distinción de viñedos en función de su singularidad? ¿Para qué? ¡Yo ya vendo millones de litros!

– Miguel: Mira Raúl no empieces de nuevo que lo tuyo no es ni medio normal. Y es más, que yo sepa tú no vendes, te compran. Yo paso también.

­– Raúl: Perdona Miguel pero tenemos a un chaval que se dedica únicamente a la exportación.

– Miguel: Vamos Paco que es para hoy, ¿vas o pasas? No me calientes Raúl que ya me conozco yo vuestra forma de trabajar.

– Paco: Paso.

– Andrés:  Envido.

– Paco: A mí no me dice. Llévatelas.

– Miguel: Cuidado que sois prudentes los del Consejo Regulador, si tienes cartas entra al juego, Andrés.


– Paco:
Tú juega como quieras que yo seguiré haciéndolo como siempre, que yo sepa no me ha ido mal de momento.

­– Raúl: Miguel, volviendo al tema en cuestión, al final del proceso todo es vino. Sin ir más lejos, el mío es bueno, bonito y sobre todo barato, a ver si tu puedes decir lo mismo.

– Miguel: No es comparable Raúl, mi negocio es otro totalmente diferente . Respeto profundamente tu forma de trabajar, créeme, pero no me compares. Yo pertenezco a otra liga. Lo mío es ofrecer algo más que precio. Para mí es importante elaborar algo más que un simple vino, yo trato de radiografiar mi entorno y plasmarlo en mis botellas.

– Paco: Bueno, bueno, el Dalí del vino... En la viña del señor hay hueco para todos. Tampoco te quejes Miguel que no te va mal del todo, quizá no igual que a Raúl, pero no te va mal. Mira la crítica, te pone por las nubes. Es más, para nosotros es importante tener a gente como vosotros en nuestras filas, dais prestigio a la zona.

– Miguel: Sí, pero a mi una marca global como la vuestra, por mucho que sea el sello del Consejo Regulador no me acaba de beneficiar. ¿Qué me aporta que en las tiendas me incluyan en el mismo lineal de la denominación de origen junto a vinos que nada tienen que ver conmigo?

– Paco: Ahora no me digas que a ti el sello de la DO no te aporta valor. ¡Esto ya es lo último!No tienes idea de lo difícil que es ofrecer una imagen de unidad y cohesión en una zona con tan variado plantel de vinos y precios. Nosotros tenemos que garantizar protección a todos, a los grandes, y a los pequeños. Además, por mucho que te pese los grandes son un motor económico para la zona. O tengo que recordarte las cifras de exportación de las grandes casas.

– Miguel: Pues con más razón, diferenciar las categorías de vinos os permitiría segmentar bien las campañas de imagen de la denominación de origen. Tú mejor que nadie sabes que cada campaña tiene su público. No es posible llegar a todos los públicos con un mensaje difuso y  generalista. Me he perdido ¿quién reparte ahora?

Andrés: ¡Yo! Pues permitidme que os de la humilde opinión de un simple aficionado. La verdad es que cada vez me cuesta más interpretar una zona. Aquí cada uno es de su padre y de su madre.  Veo el sello de cada Denominación de Origen cuando voy a comprar vino, pero luego si compro dos vinos de la misma zona se parecen como un huevo a una castaña. Mi único identificador de calidad es el precio, o alguna crítica que haya podido leer del vino.

– Miguel: Hace poco leí un interesante artículo en el que se hacía alusión al modelo de Borgoña como panacea para nuestro sector. Hablaba de circunscribir el vino a su radio de acción.

– Andrés: Explícate y ya de paso presta más atención cuando juegues, que al final estos dos nos acaban ganando, ¡cafre!

– Miguel: Se trata de hacer una distinción global para toda la zona, como por ejemplo toda nuestra denominación de origen, y luego ir reduciendo su margen de acción en función de la categoría, acotándolo al Municipio, luego al Pueblo y por último a una determinada parcela. Raúl, por ejemplo, ¿tú qué uvas utilizas para elaborar tus vinos?

– Raúl: Ya lo sabes, la gran mayoría de las 90 has que tenemos.

– Miguel: Ya, pero dime ¿dónde se encuentran?

– Raúl: Bueno, tengo más de 60 parcelas diferentes.

Miguel: ¿Y se encuentran todas en el mismo pueblo?

– Raúl: Jajajaja, que cachondo, ¿tú sabes lo difícil que es eso? Nosotros recogemos uva de 10 términos municipales diferentes.


– Miguel:
Ahí esta el quid de la cuestión. Cuanto más acotes la procedencia de la uva mayor capacidad de expresar una identidad particular.

– Paco: ¿Jugamos o qué? Me aburre la ambigüedad.

– Miguel: No te equivoques, la ambigüedad es en la que vivimos ahora, que no nos atrevemos a dar el paso por no incomodar a unos cuantos, y por el miedo al cambio.¡Necesitamos más valor!

– Raúl: ¡Vamos William Wallace! “Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso”.

– Andrés: Me parece bien lo de ir cerrando el círculo en función de la procedencia de las uvas, tiene sentido para mí. Pero si siempre habláis de la importancia de los rendimientos en relación a la calidad del vino, ¿por qué no hacer una categoría que vincule la procedencia de la uva a su región, municipio pueblo o parcela pero vinculándolo también a un máximo de botellas por categoría? Sería una interesante forma de establecer cotas de producción, y por tanto, de calidad.

– Paco: Sí, claro y ¿cuál es el límite?

– Andrés: Por lo que veo en Borgoña los grandes viñedos, los Grand Cru, no tienen una amplia extensión, hablan de que representan únicamente al 2% de la DO. Pues bien dejemos que unas cuantas viñas haga el trabajo de difundir la grandeza de nuestra tierra.

(Se hace el silencio en la mesa)

– Raúl: Paso.

– Miguel: Paso.

–  Paco: Pues yo voy con 17. Andrés lo que tú propones es un imposible. Pero ¿tú sabes cuanta gente vive de esto?

Andrés: Para ti las 17. Supongo que tienes razón, ya te digo, yo solo bebo lo que vosotros hacéis y etiquetáis…


– Miguel:
Pues yo firmaría este mismo modelo que acabas de mencionar Andrés. No me parece mal que se establezca un sistema de categorización de viñedos. No sería el primer sitio donde se hace. En cualquier caso no podemos seguir así, es como si todos fuésemos lo mismo cuando no lo somos, ¿por qué no ofrecer un distintivo que indique dentro de qué liga te encuentras?

Raúl: Por alusiones directas diré que entiendo las diferentes formas de vivir del vino, pero también te digo que si van a hacer una categoría vinculada a la calidad yo no quiero quedarme fuera. ¿Acaso alguien querrá comprar mis vinos sabiendo que hay categorías mucho más selectas y apetecibles?

– Miguel: A ver Raúl, eso ya sucede, seguirás vendiendo porque  tus precios están acorde a esa tipología de vinos y están orientados a un tipo de consumidor. ¿Quién no quiere tener un vino aceptable a un precio competitivo?

– Paco: Imaginando que se pudiera hacer, no opináis que todo esto parece el plan perfecto para que algunos iluminados saquen lustro a sus propias parcelas, o acaso no conocéis como han funcionado las recalificaciones en este país. A mí me parece lo mismo, lo que harían es recalificar y el señor alcalde o el político de turno seguro que tiene mucho que decir sobre este asunto. 

– Andrés: No sé, algo tenéis que hacer chavales que os comen la tostada. Desde luego si se hiciese algo parecido a lo que estamos comentado, yo como consumidor exigiría a las categorías más selectivas que tuvieran toda la información de Municipio, parcela, altitud… vamos todo. ¿Os podéis creer que me regalaron por la boda un vino que cuesta 300 euros y que en la contraetiqueta no ponía nada de información? Vale que el vino sea famoso, pero ¿por qué tengo que buscarlo en Internet si pago un dineral por él? Yo obligaría a incluir toda la información relevante según qué categoría de vino estemos hablando.

– Raúl: No tenéis ni idea de nada, y como muestra de ello aquí tenéis mis cuatro cerdos para ese órdago que me acabas de lanzar. ¿Cómo te quedas? Pagáis las consumiciones ¿no, pequeñines?

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