Argentina a paso de gigante (1)

Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

Hemos vuelto a visitar el país de los viñedos de altura para calibrar los vinos que allí se han producido en el último año, recorriendo viñedos y hablando con productores para ver en qué punto de evolución se encuentra actualmente el vino argentino. Más de 620 muestras han pasado por nuestra mesa de cata, con resultados francamente sorprendentes y cuyas puntuaciones ya puede consultar registrándose gratuitamente aquí. Pero no todo el viaje ha sido vino, vino y más vino, también hemos podido recorrer gastronómicamente la zona. Nuestro compañero Alberto Ruffoni ha realizado una sabrosa crónica gastronómica de lo que fueron nuestros días en Mendoza y que ya puede leer pinchando este enlace.

Esperábamos encontrar otro año más un buen nivel en los vinos de Argentina. Sabíamos por nuestros viajes a lo largo de los últimos cinco años que el vino argentino está viviendo un momento de especial trascendencia, lo que no imaginábamos es que sus productores hubiesen puesto la directa para afrontar los cambios necesarios para construir una sólida identidad de sus vinos.  Si a la vieja Europa le cuesta cambiar y adaptarse, algo que a día de hoy notan nuestros productores y denominaciones de origen, al nuevo mundo le sucede lo contrario. Países como Argentina han tomado buena nota de cuál es el camino a recorrer en la diferenciación mundial de sus vinos, que no es otro que a través de la definición de sus zonas de producción y sus suelos, amén de los tipos de uva, herencia de las colonias que ocuparon sus tierras durante los siglos XV al XVII.

Cada año que pasa Argentina está más y más cerca de crear una identidad adaptada a sus suelos y zonas, gracias a los esfuerzos realizados por los enólogos y viticultores más inquietos y agrupados. Existe el camino y existe el grupo de personas dispuestos a recorrerlo. La información fluye hoy con generosidad entre unos y otros, convencidos de que la mayor comprensión repercutirá en el beneficio de todos. Actitud grande, coherente y responsable.

Este año las bodegas Catena Zapata, SuperUco, Zuccardi Valle de Uco, Bodega Aleanna – El Enemigo Wines y Zorzal Wines dominan con alguno de sus vinos las más altas puntuaciones del año, con marcas que entran a formar parte del denominado Podio, vinos con puntuaciones mínimas de 95 puntos.

Nuestro Podio lo componen Zuccardi Piedra Infinita 2014 Malbec, SuperUco 2013, Catena Malbec Argentina 2012, Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary 2011, Zuccardi Aluvional Gualtallary 2014 y Eggo Tinto Tiza 2014. Resulta destacable que casi una veintena de vinos, 19 para ser exactos, han alcanzado la nada desdeñable puntuación de 94 puntos quedándose a las puertas de los calificados como Vinos Excepcionales. Almanegra, Anko, Bodega Chaman, Bodega del Fin del Mundo, Piedra Negra, Casarena Bodega y Viñedos, Luca Winery, Martevini, Mosquita Muerta Wine y Viña Alicia han sido las casas responsables de estos grandes vinos que también portan la bandera cualitativa del vino argentino.

Los vinos más destacados de la Guía Peñín Vinos de Argentina 2017.

Mendoza, corazón del vino argentino

Mendoza ha sido, es y será por siempre el auténtico corazón de la industria vitivinícola argentina. Representa cerca del 80% de la producción del vino del país. Siempre bajo la imperturbable mirada de la cordillera de los Andes, el viñedo mendozino continúa aprovechando como nadie la influencia andina.

En la primera década del siglo XXI, lo bodegueros, ya convencidos de la importancia de buscar menor concentración y madurez en sus vinos, emprendieron una huida hacia las alturas. La idea era utilizar la altitud por su mayor integral térmica, aprovechar la salud de su viñedo y ajustar en la medida de los posible maduración de las uvas y el tiempo de las crianzas en madera. La altitud y la orientación del viñedo ha sido y es una obsesión más que justificada en el viñedo argentino. Existen interesantes artículos sobre la influencia de los rayos ultravioletas en cepas de malbec a diferentes altitudes que dan idea del nivel de tecnificación y estudio de la influencia de la altura en las plantas y en las uvas. Esta dispersión por los viñedos de altura ha llevado a viticultores a lugares antes no explorados, lo que ha traído consigo grandes sorpresas, pero también algún que otro fracaso. Sin embargo, la época de la colonización de las alturas se ha visto ralentizada en los últimos años por un fenómeno universalmente dramático, el calentamiento global. 

A pesar de que Mendoza cuenta con una baja pluviometría tal y como veremos más adelante, su cercanía a la Cordillera la ha mantenido siempre bien nutrida de agua, gracias al sistema de acequias desarrollado por los Huarpes, pueblo indígena de Cuyo, con la ayuda de los Incas. A Mendoza se la conocía como Güentata, valle fértil. Los limitados recursos del agua de la Cordillera, llevaron a que en la década de los 50 se explotasen los recursos subterráneos hasta tal punto que Mendoza es la provincia con mayor explotación de agua subterránea del país. Desde 2010 se instaura en el Valle de Uco, Luján de Cuyo y Maipú el Plan de Emergencia Hídrica mediante el cual se restringe los permisos de explotación de aguas subterráneas, lo que ha provocado que algunos terrenos comprados por bodegueros todavía no puedan ser explotados por falta de recursos hídricos. ¿Estamos ante el final de la búsqueda de altitud en los viñedos mendocinos?

Si la búsqueda de altitud fue la obsesión de los más atrevidos bodegueros hace menos de una década –Catena Zapata fue una de las primera bodegas en buscar altitud y suelos pobres para el desarrollo de una nueva viticultura en Argentina– hoy el trabajo continúa por la exploración de suelos. Los suelos en Argentina son especialmente relevantes gracias al fenómeno geológico de la Cordillera de los Andes. Gracias a ella existe una rica diversidad de suelos que en el futuro se tendrán que traducir en diferentes estilos de vino.

Calicatas para conocer los suelos del viñedo y adaptar sus trabajos a sus necesidades.

Figuras relevantes del panorama vinícola como Alejandro Vigil (El Enemigo-Catena Zapata), Sebastián Zuccardi, Luis Reginato o los hermanos Michelini entre otros, han abanderado en los últimos años la búsqueda de una mayor comprensión de los diferentes suelos que allí cohabitan y de la heterogeneidad de muchos de ellos. Ya no resulta extraño ver calicatas entre las viñas a fin de encontrar las diferencias en una misma parcela. Para muchos es ya una obligación, además de una herramienta para comunicar sus vinos. Es este camino emprendido el que llevó a la creación de dos nuevas IG (Indicaciones geográficas) Paraje Altamira (2013) en el Valle de Uco, Mendoza y Chapadmalal (2014) en la provincia de Buenos Aires, donde se encuentran los primeros viñedos Atlánticos de Argentina, cuyos primeros dos vinos hemos catado en nuestro viaje: Trapiche Costa & Pampa tinto y blanco, si bien todavía no con los resultados esperados.  Habrá que esperar un poco más para ver una auténtica demostración de esta nueva tipología de vinos.

Puede continuar la lectura de 'Argentina a paso de gigante', en su segunda entrega, haciendo click aquí.

Sobre el Autor

comments powered by Disqus