Vertical de Contino Graciano con Jesús Madrazo

Recorriendo la graciano, la "bella durmiente"

Hace semanas recibimos la visita de Jesús Madrazo, director técnico de Bodegas y Viñedos del Contino, del grupo riojano CVNE. Bajo el brazo traía consigo ocho cosechas de su Contino Graciano, y una  interesante analítica de todas las cosechas de este vino, desde 1994 hasta 2012, con datos como su grado alcohólico, pH, IPT’s, ácido málico, azúcares reductores, número de botellas y fechas de vendimia. La cata se antojaba apasionante por la amplia experiencia que este enólogo tiene con la variedad graciano. Jesús Madrazo fue además uno de los primeros elaboradores riojanos en darle todo el protagonismo a una variedad que siempre ha permanecido en un segundo plano.

La historia de la variedad graciano es la del actor secundario que observa con celo el papel del protagonista. Convivir con la tempranillo, una uva noble, de singularidad y fama reconocida no debe ser fácil. Como tampoco lo es que parte de tus cualidades, acidez y color, sean vistas únicamente para completar o mejorar las elaboraciones.

En 1994  Bodegas y Viñedos Contino quiso rendir homenaje a esta variedad y vinificar y criar dos años en barrica un vino 100% graciano. Conocían las peculiaridades de esta variedad desde 1982, cuando la utilizaban para completar sus vinos a través de pequeños aportes. Variedad de fuerte carácter, amarga, herbácea, casi silvestre, acida y de buen color. Requiere de alcohol para que se muestre compensada, por lo que el control de la producción es fundamental para que llegue a madurar correctamente, hasta un kilo y medio por planta como máximo tal y como nos asegura Jesús Madrazo. Su ciclo, especialmente largo, y su poca productividad ha sido siempre su lastre, lo que ha impedido que no se extendiera más firmemente por los viñedos de Rioja, Álava y Navarra. En 1995 Viña Ijalba fue la primera bodega riojana en comercializar un  100 x 100 graciano, se trataba de un vino con un año en botella. Desde entonces han sido muchas bodegas las que han querido sumarse a su apuesta por esta variedad tan singular, hasta 19 casas entre Rioja y Navarra, lugar de origen de la graciano.

Históricamente existen pocos registros fiables sobre su extensión y desarrollo en las tierras de Rioja, Álava y Navarra. Hay quien opina que esta variedad estaba muy extendida en Rioja antes de la filoxera, sin embargo no existen registros que lo corroboren a juzgar por los datos facilitados por Fernando Martínez de Toda,  catedrático de Viticultura en la Universidad de La Rioja, a Guía Peñín. En su estudio “Variedades de Vid cultivadas en Rioja a lo largo de la Historia” Fernando Martínez y J.C. Sancha recopilan toda documentación encontrada acerca de los varietales presentes en la zona y curiosamente no se mencionan extensiones de graciano hasta 1993 (198 hectáreas), si bien se empieza a hacer mención a esta variedad a partir de 1890 en el libro “Teoría y práctica de la vinificación” de D. Diego Navarro Soler.

Graciano, la bella durmiente

La hemos bautizado así, por tratarse de una variedad cuya belleza permanece dormida durante los primeros años del vino. Su primer lustro de vida se muestra rústica en exceso, y con muchas aristas, especialmente en acidez, sin embargo el tiempo juega a su favor y toda su fuerza se va a apaciguando mostrando redondez, con un tanino más suave, y singularidad. Se trata de una variedad que te saca de la atonía por sus marcadas diferencias con las castas más desarrolladas, lo que nos ofrece una oportunidad de saborear algo diferente. Aquí nuestra apasionante cata.

El viñedo del Contino Graciano se encuentra en el sureste de la Rioja Alavesa, a las faldas de la Sonsierra, a una altitud que oscila entre los 400 y 650 metros. Se trata de dos terrazas del río Ebro, una con canto rodado y arenas y otra arcilloso calcárea y aluvial.

Contino Graciano 1995: 94 puntos

Desde la primera cosecha en 1994 hasta 1999 el desconocimiento acerca de la variedad graciano obligó a la bodega a indicar en la propia etiqueta del vino “Variedad Graciano”, hoy día ya no requiere explicación por lo que podemos verla únicamente como “Graciano”. 1995 fue un año caluroso, lo cual no vino mal para una variedad a la que comentamos anteriormente le cuesta madurar.

La cata: Color cereza con borde granate. Nariz elegante, con toques balsámicos, lácticos, fruta madura, chocolate negro y matices terrosos. En boca es expresivo, especiado, con matices de reducción de su largo reposo en botella y una rica acidez, con un final largo.

Contino Graciano 1999: 91 puntos

La de 1999 fue una cosecha complicada, hubo una helada importante en la Rioja Alavesa, que ocasionó pérdidas de producción del 60% y además climatológicamente el año fue algo irregular. Esta cosecha se crió 14 meses en roble francés (70%) y el resto en americano (30%)

La Cata: Cereza poco intenso, borde anaranjado. Aroma a cera, especias dulces y pimienta. Muestra el carácter varietal de la graciano y es olfativamente expresivo. En boca posee volumen y presencia de fruta madura. Nuevamnete la graciano muestra en este vino buena acidez y un final largo.

Contino Graciano 2000: 92 puntos

Año con una pluviometría dentro de la media, con una primavera suave. Se trata de una buena cosecha que finalmente pasó desapercibida para buena parte de los consumidores, y mucho más si tenemos en cuenta la fama cosechada por la 2001. Sin embargo a nivel de viña en la Rioja Alavesa tuvo buena repercusión. En esta cosecha se hizo una pequeña prueba con roble húngaro y ruso.

La Cata: Un vino de color cereza, más intenso que sus hermanos mayores.  La boca es compleja, balsámica y en ella se aprecia con soltura las especias dulces. Aunque posee matices de reducción éstos mucho menos acusados también. La boca es sabrosa, especiada y larga.

Contino Graciano 2005: 94 puntos

Aunque  la 2005 fue una añada seca y cálida (de mucho grado), los técnicos hablaron en aquel entonces de una de las añadas más equilibradas del nuevo siglo , con un elevado índice polifenólico y de color. La cata de este vino demuestra que no exageraban.

La Cata: Se trata de un vino que se mantiene muy joven todavía, una clara demostración de la capacidad de guarda que posee esta variedad en las manos adecuadas. Posee una nariz muy equilibrada, es frutal, con presencia de hierbas aromáticas, especias y algo terroso. La boca es elegante, sabrosa, frutal y larga. Y su final es delicado y fresco, con presencia de taninos finos que lo acaban de redondear.

Contino Graciano 2007: 92 puntos

Fue una de las cosechas más tardías y frescas que se recuerdan. Aunque la cosecha fue un 10% menos reducida a nivel global en la denominación de origen, la labor de los viticultores riojanos y la vendimia selectiva y escalonada trajo grandes vinos a la zona.

La Cata: Se trata de un vino todavía joven, con mucho recorrido por delante. Su color es cereza brillante con borde granate. Se le nota rebelde en nariz, potente, con fruta madura y especias todavía algo marcadas. En boca muestra frescura, notas de la crianza todavía algo marcadas. Es amplio y redondo, con una gran estructura y acidez. Se trata de un vino que posee las cualidades para aguantar tranquilamente en botella.

Contino Graciano 2011: 91 puntos

El 2011 llegó a la denominación de origen calificada Rioja como el polo opuesto a la fresca y atlántica 2010. Su mayor madurez convertiría a los nuevos vinos en potentes elaboraciones, con mucha más estructura que su antecesora y con una potencia que mostraría a la perfección el contraste entre las dos cosechas.

La Cata: De intenso color con ribete violáceo. Posee mucha fruta madura en nariz. La boca es carnosa, balsámica, estructurada y algo más cálida de lo que nos tiene acostumbrado. Posee un tanino sedoso.

Contino Graciano 2012: 93 puntos

Si algo trajo el 2012 en buena parte de la península fue una importante sequía. Mucho más acusada al tratarse del segundo año seguido con escasez de lluvias. Como sucede siempre, los viticultores más experimentados supieron leer bien la partitura y adaptaron sus trabajos en la viña para intentar minimizar el efecto de la sequía. Por suerte, a finales de septiembre el campo recibió la bendición de la lluvia, lo que permitió mejorar el equilibrio final de las uvas.

La Cata: Color cereza muy intenso con borde violáceo. La nariz es muy frutal (fruta roja madura), especiada y potente. En boca el roble aparece algo marcado de momento, pero muestra complejidad y una rica acidez. A día de hoy se trata de un vino concentrado y  complejo, quizá menos varietal que en anteriores cosechas, pero con mucho carácter y estructura. El tiempo será un gran aliado para esta nueva cosecha.

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