Desgranando la Guía Peñín 2018

Con el lanzamiento de la versión online de la nueva Guía Peñín de los Vinos de España 2018 ponemos en sus manos, por primera vez, las principales cifras de esta última edición. Datos fiables y actualizados que surgen tras el análisis de la muestra más representativa existente a día de hoy sobre vino español, cuya segmentación arroja luz sobre la relación entre sus tipologías, crianzas, añadas, zonas, puntuaciones y precios.

La Guía recopila datos de más de 11.500 vinos en la presente edición, vinos que van de los más especiales y raros a los más cotidianos. Simplificando podemos decir que la rama productora del vino está representada por una pirámide de tres agentes diferenciados; el gran productor, en la base, el mediano, en la franja intermedia y el pequeño productor, punta de la pirámide. Es la pirámide completa la que recoge la actualidad real de nuestro sector y es prácticamente la totalidad de este cuerpo geométrico, sin distinciones ni selecciones, la que recopila y analiza año tras año la Guía Peñín. Por este motivo muchas veces nos referimos a la Guía Peñín como a la fotografía real del vino español en un determinado momento.

Más y mejor, con menos puntuaciones extremas

Observando las tendencias generales, los vinos españoles continúan su crecimiento paulatino a nivel cuantitativo y cualitativo. El crecimiento cuantitativo obedece al afán de muchos productores de crear vinos específicos para determinados mercados, mientras que el crecimiento cualitativo se debe a una mejora de los procesos productivos a nivel general, propiciado en parte por los avances tecnológicos. En los últimos años asistimos a una reducción del número de vinos con menos de 80 puntos, hasta alcanzar apenas una docena en la presente edición, mientras que los vinos excelentes de 90 puntos o más ya ocupan casi la tercera parte de la guía. Los vinos de Podio, aquellos que tienen 95 o más puntos, se mantienen casi impertérritos a lo largo de los años, con oscilaciones arriba y abajo en función de las cosechas catadas. Así, este año contamos con 163 referencias frente a las 175 del pasado año o a las 167 de la edición 2016, por poner un ejemplo.

Los más, los vinos tintos. Los mejores, los generosos

La Guía Peñín 2018 cuenta con catas de 35 tipos de vino combinados con más de 15 subtipos y 10 categorías de crianza que dan lugar a una enorme diversidad de elaboraciones. Si agrupamos este universo en categorías más sencillas podremos distinguir cinco tipologías básicas: ‘Blancos’, ‘Tintos’, ‘Espumosos’, ‘Rosados’ y ‘Generosos y otros’ con sus pesos e influencias frente al conjunto de la guía.

Esta segmentación revela que España sigue siendo, a nivel cuantitativo, un país de vinos tintos, tipología que ocupa más de la mitad de esta publicación (54’8%) con una puntuación media de 88’7. A estos les siguen los vinos blancos que representan algo más de la cuarta parte (26’4%) con una media de 88’1 puntos; los vinos espumosos en tercer lugar (8’5%) con 88’3 puntos; seguidos por los vinos rosados (6’7%) con una puntuación de 86’5. Y en último puesto según el número de muestras catadas se sitúan los vinos generosos y otros (3’6%) que son también los más diversos y mejor puntuados de la Guía Peñín con una media de 91’1, evidenciando la importancia de esta tipología en la tradición vitivinícola española. 

Cada vez más blancos superan el año de edad

Los vinos ‘Espumosos’ y ‘Generosos y otros’ son los más independientes del concepto añada frente a las categorías de ‘Rosados’, ‘Blancos’ y ‘Tintos’, donde el concepto añada cobra especial relevancia. De estos tipos, los dos primeros están gobernados en esta edición de la Guía y también en las pasadas por los vinos de la última cosecha en curso, la 2016, aunque cada vez catamos más vinos blancos que superan el año de edad; mientras que los ‘Tintos’ están representados mayoritariamente por vinos de las dos añadas inmediatamente anteriores.

Uno de cada tres vinos tintos son crianza, reserva o gran reserva

El concepto de vinos Crianza, Reserva y Gran Reserva son categorías vinculadas a determinadas zonas de producción que tradicionalmente recogen sus pliegos de condiciones y están vinculadas casi exclusivamente a los vinos tintos. Este año un 18% del total de tintos catados figuran como ‘Crianza’, un 10’7% como ‘Reserva’ y un 2’2% de elaboraciones como ‘Gran reserva’.

A  pesar del incremento que cada año se da en el número de vinos catados por la Guía Peñín, lo cierto es que el número de vinos que se ciñen a éstas categorías se mantienen, y es que cada vez son más los productores que prefieren prescindir de ellas por la libertad creativa que les da quedarse al margen de la obligatoriedad en los tiempos mínimos de crianza.

El concepto global de crianza en barrica y los tipos ya mencionados, resultan casi excepcionales en los vinos ‘Rosados’. En ‘Blancos’, la presencia de la madera es algo más común, especialmente por fermentación o breve estancia en barrica (9’4%) mientras los ‘Crianza’, ‘Reserva’ y ‘Gran reserva’ siguen siendo residuales (0’9%).

El precio crece con la calidad. 43% vinos con Estrellas

La mejora general de la calidad que mencionábamos al principio viene, por suerte, acompañada de un incremento del precio medio del +2’4% interanual durante los últimos nueve años, hasta alcanzar los 13’93€ de precio medio por botella de la última edición de la Guía Peñín. Una relación entre calidad y precio que se representa en esta casa mediante las Estrellas ( *** / **** / *****) y que destacan al 43% de los vinos catados en GP2018. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los vinos catados en la Guía Peñín están asociados a un precio de venta al público, y que muchos vinos sin estrellas podrían obtenerlas si indicasen su P.V.P. actual.

Casi tantos vinos de Rioja como de Ribera del Duero y Cava juntos

Las zonas productoras más representadas en GP2018 según el número de vinos catados son Rioja (1.439), Ribera del Duero (819), Cava (811) y Penedés (481), las mismas cuatro Denominaciones de Origen que el año pasado, y por el mismo orden. Lo más destacable es que, mientras Ribera del Duero, Cava y Penedés reducen levemente el número de vinos catados en esta última edición, Rioja ha crecido un +8.7% en el último ejercicio, suponiendo ya el 90% de la suma de sus más inmediatos seguidores.

Las mejores puntuaciones reflejan la diversidad de España

Aproximémonos ahora a las Denominaciones de Origen presentes en la GP2018 desde su calidad -puntuaciones medias- tomando en consideración las regiones con más de 50 referencias catadas, para que la muestra sea representativa. Como vemos en la siguiente imagen, el orden resultante es muy diferente: ninguna de las regiones anteriormente mencionadas -Rioja, Cava o Penedés- se posicionan entre las diez mejor puntuadas, excepto Ribera del Duero, que ocupa la novena posición.

Y al contrario, ninguna de las tres regiones productoras mejor puntuadas destacan por su cantidad de vinos catados: estas son Jerez, Montilla-Moriles y Priorat -exceptuando ‘Vinos de Pago’ por ser un agrupado-, las mismas que el año pasado, en otro orden y con Jerez de nuevo a la cabeza. A estas tres les siguen Ribeira Sacra, Rías Baixas y Valdeorras, Vino de la Tierra de Castilla y León, Ribera del Duero y Málaga y Sierras de Málaga; un ranking que revela la diversidad del vino español y su capacidad para alcanzar altas puntuaciones en todas las categorías de vinos. Resulta ilustrativo apuntar que los vinos mejor puntuados de la GP2018 (98 puntos) proceden de regiones como Rioja y Cava, que no destacan por su puntuación media, lo que nos muestra como en regiones tan importantes y de tanto peso socioeconómico conviven diversas realidades enológicas (véase el Editorial sobre el lanzamiento de la Guía Peñín 2018).

Las DOP’s más puntuadas defienden un precio más elevado. Y viceversa

Aquí hemos vuelto a prescindir de las regiones con menos de 50 vinos catados, resultando que las tres zonas con un P.V.P. más elevado son, exactamente, las tres mejor valoradas en GP2018; y lo mismo ocurre con las tres Denominaciones de Origen con puntuaciones medias más bajas, que defienden precios más bajos. 

El asunto del precio del vino en España merece un capítulo a parte, así que hoy no nos adentraremos más en una de las grandes debilidades del vino español frente a sus competidores más próximos, su bajo precio.

A lo largo del año iremos desvelándoles más datos estadísticos sobre algunos de los consejos reguladores más importantes de nuestro país, una forma diferente de ver las tendencias del vino más allá de la calidad individual de cada uno de ellos.

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