La gran superficie y el vino de calidad

La semana pasada Carrefour convocaba a la prensa para exponer el lanzamiento de su nueva tienda on-line, una cuidada plataforma con la que espera acercar grandes y pequeños vinos a todos los rincones de España mediante la venta digital, tan presente ya en el mundo del vino. En el marco de esta presentación Carrefour también quiso mostrar la nueva bodega de su hipermercado de Alcobendas (Madrid), un espacio en el que cuentan con más de 500 referencias que van desde 1,80 euros la botella hasta los 249 euros, algo impensable hace apenas un lustro. Lo cierto es que los conceptos de distribución y venta han cambiado mucho en los últimos años. La llegada de nuevos actores ha forzado en cierta medida este cambio, como sucedió recientemente con la llegada de Amazon como agente de distribución y venta.

Cada vez son más las grandes superficies que se suman a la venta de vinos de calidad. Lejos va quedando la negativa imagen de las grandes superficies comerciales en las que el vino se encontraba expuesto en pésimas condiciones, sin ningún criterio de selección, más allá de las marcas algo conocidas y los precios bajos. Recuerdo cuando Guía Peñín llegó a un acuerdo en 2011 con Carrefour para elaborar una Guía de bolsillo en la que se puntuaban todos los vinos de sus lineales, tanto las marcas propias como las ajenas. El proceso era bien sencillo, el equipo de cata se trasladaba por completo a sus instalaciones y a lo largo de dos días se cataban todas sus referencias. Un poco más tarde llegamos a un acuerdo con Lidl, la cadena de supermercados alemana, con el fin de garantizar la cata y puntuación de todos sus vinos, aunque esta vez no se trataba de elaborar una guía para ellos sino que buscaban en Guía Peñín la cata de los vinos a lo largo de todo el año, para cubrir no sólo su exitosa campaña Tierra de Vinos, que tantos titulares ha generado, sino además para poder hacer campañas a lo largo del año, dando cobertura a los espacios regionales. El modelo estaba predestinado al éxito pues se trataba de acercar vinos españoles de calidad al gran público a través de mensajes sencillos, siendo aperturistas, es decir aceptando y buscando vinos más desconocidos de zonas menos populares. Lo mismo sucedió con Alcampo, con quién colaboramos de igual manera.

En Guía Peñín supimos desde el comienzo que esta era una buena línea de trabajo, por entender que contribuye a la difusión de las bondades del vino entre el gran público, al tiempo que va dando mayor relevancia a la singularidad de nuestras elaboraciones, algo que es necesario comunicar. En un sector tan poco animoso a los cambios como es el del vino, fueron muchas las voces críticas que no quisieron entender la oportunidad de crear vínculos entre los profesionales del vino y la gran superficie. Es más, vieron en estas incursiones una mano negra oportunista y carente de escrúpulos que se “vendía al enemigo”, pues entendían que la gran superficie prostituía de alguna manera el concepto de buen vino, ya que no era posible que un hipermercado tratase convenientemente los vinos. El tiempo afortunadamente nos ha dado la razón. Los más puristas poco a poco han ido aceptándolo hasta que hoy día ya nadie duda de que toda contribución a la venta de vino es poca, y más teniendo en cuenta los niveles de consumo todavía escasos para ser la potencia mundial en la producción de vinos de calidad que somos.

Estamos viviendo importantes cambios en el sector, cambios que obedecen a una mayor especialización por parte de agentes que hasta hace bien poco pasaban sólo por la superficie del vino, olvidándose de que este producto es algo más que una simple bebida, pues encierra parte de nuestra cultura e historia, en muchos casos con siglos de antigüedad. La venta on-line es el paso natural en la evolución del comprador-vendedor y la logística y conservación se convierten en los elementos básicos y diferenciadores que han de garantizar que cada experiencia del llamado e-commerce sea un éxito. Carrefour lo ha entendido perfectamente pues ha decidido habilitar en Madrid, epicentro de la distribución peninsular, un almacén exclusivo para los vinos, con las condiciones necesarias para su buena conservación y se ha comprometido a la entrega al cliente en un tiempo que va de las 48 a las 72 horas.

La especialización en la venta de vinos por parte de las grandes cadenas ha traído consigo otro fenómeno interesante, que es la proliferación de pequeñas tiendas de vino. Estas tiendas han encontrado su hueco en una mayor especialización y en el tratamiento personalizado que a día de hoy no puede ofrecer la gran superficie. Estas tiendas basan su oferta en la selección personalista de sus dueños a través de las pequeñas elaboraciones y las rarezas, difíciles de encontrar por otras vías. El vendedor se convierte así en un prescriptor de estos vinos pues acerca las novedades a sus clientes de barrio, a quien muchas veces conocen por su nombre de pila. La venta de estos vinos es lógicamente más lenta, más pasional y más reflexiva. El comprador busca en la experiencia algo más que comprar un vino, busca seguir aprendiendo y conociendo vinos nuevos.

La coexistencia de estos modelos es una combinación perfecta pues el vino abarca todo tipo de consumidor y todo tipo de compra. La gran superficie presumiblemente seguirá acercándose más y más a la venta especializada de vino a través de campañas especiales que busquen ofrecer nuevas perspectivas, nuevas experiencias en torno al vino,haciendo más popular lo que hasta hace bien poco era solo accesible para los connaisseurs del vino.

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