Artesanía de barro en El Buen Alfarero 2016

Estamos poco acostumbrados a encontrarnos elaboraciones que se salgan de lo convencional en una zona tan poco dada a las aventuras enológicas como Ribera del Duero. El grueso de los vinos amparados por esta popular denominación de origen se construyen desde el prisma de la calidad a través de elaboraciones “tradicionales”, entendiendo por tradicional la básica fermentación en tanques inoxidables y la posterior crianza en barrica. Pero ¿y si les dijéramos que no hay nada más tradicional que una elaboración en tinaja? Así lo entienden hoy día muchos productores que han querido centrar sus trabajos en los métodos de elaboración “clásicos” o históricos.

Pradorey no es una bodega acostumbrada a este tipo de elaboraciones, o al menos no lo era. El Buen Alfarero 2016 es una de sus apuestas más arriesgadas, pero sin duda alguna acertada. En algo habrá influido la entrada en 2006 del joven enólogo Francisco Martín San Juan en una bodega tan consolidada como Pradorey.

La presencia de este vino en copa está llena de personalidad. Posee rasgos arcillosos muy agradables y una expresión frutal y frescura dignas de mención. Así fue como su llegada a nuestra mesa de cata volvió nuevamente a sorprendernos. No esperábamos un vino de semejantes características en Ribera del Duero. Poseía el carácter de la tinta del país, como allí llaman a la tempranillo más continentalizada y por tanto de piel más gruesa, pero su textura en boca era diferente, tenía más carácter, y un final algo balsámico.

Se trata de un vino 96% tempranillo y 4% albillo. La tempranillo procede de una finca ubicada en Gumiel del Mercado, en la parte oriental de la Ribera del Duero. La finca en cuestión se llama Hoyo Dornajo. Se trata de 65 hectáreas de viñas de más de 25 años de edad, ubicadas a unos 815 metros de altitud, con suelos franco-arcillosos de alto contenido en caliza. El albillo (albillo mayor), uva blanca autóctona de la Ribera del Duero, procede de la finca Valdelayegua, una extensión de más de 100 hectáreas plantas en llano en 1999, cuyos rendimientos medios están entre los 6.000/ 6.500 kg por hectárea.

Finca Hoyo Dornajo

La elaboración es, tal y como nos comenta la propia bodega, una elaboración artesanal, como se hacía antes: sin despalillar, pisado de uva, fermentación espontánea con levadura autóctona y con el 100% del raspón en tinajas de barro. El vino posee la frescura y herbalidad que aporta el uso del raspón y a su vez resaltan sus matices más terrosos, fruto del recipiente donde realiza la fermentación.

Francisco Martín San Juan, enólogo de Pradorey

El Buen Alfarero 2016 es lo que en Guía Peñín hemos comentado en más de una ocasión un vino de elaboraciones poco convencionales, tiene personalidad propia por el mero hecho de salirse de lo habitual. Pero es más, este vino posee equilibrio y es capaz de mostrar algo más que raspón y barro, y eso es lo realmente complicado en este tipo de elaboraciones y el motivo por el cual es uno de nuestros vinos nominados a Vino Revelación Guía Peñín 2018. Como sucede con los vinos arriesgados y de nueva creación apenas se han producido 1.666 botellas y su precio de venta al público rondará los 100 euros.

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