Pirata 2014, a contracorriente

Nuestro siguiente nominado es un vino nacido a contracorriente, una elaboración singular hecha por dos enólogos singulares.  ¿Qué se podía esperar de dos figuras del vino tan poco convencionales como Benjamín Romeo (Bodega Contador) e Ismael Gozalo (MicroBio Wines y cocreador de Ossian, la bodega que actualmente pertenece a Pago de Carraovejas)? Ante todo un vino de gran calidad, ya que ambos son habituales en la elaboración de vinos de prestigio internacional, con un nombre definitivamente apropiado para su estilo y concepción. Se llama Pirata y es de la cosecha 2014.

 

Pirata supuso una revelación y por qué no decirlo también una incógnita. Inicialmente no supimos ubicarlo en una zona de producción determinada. Pues aunque entendimos que su estructura y carácter venía de la mano de un clima continental, había algo más, en boca había una acidez que nos recordaba a los vinos blancos del norte de Europa.

La nariz se aproximaba muchísimo a un verdejo de altos vuelos. Esta variedad, de arrolladora personalidad, levantaba la mano para indicarnos que allí estaba. El complemento de garnacha blanca, viura y malvasía, aportaba el aire riojano en tanto que este combo varietal es una de los más empleados en los blancos de la denominación de origen calificada. Sin embargo, todo esto lo entendimos más tarde cuando investigamos más acerca del vino. En el primer impacto virgen sobre nosotros Pirata 2014 se nos antojó un vino muy complejo y de una excelente calidad. Posee sutiles matices especiados en nariz y en boca es estructurado y muy equilibrado. Es intenso y deja una agradable sensación grasa en la boca, fruto de su crianza sobre lías.

Ismael ya conoce lo que es estar nominado a Vino Revelación pues en la Guía Peñín 2014 su Sietejuntos Syrah 2011 fue uno de los cuatro vinos aspirantes a convertirse en Vino Revelación, junto a vinos de la talla de La Bota de Florpower nº 44 2010 Blanco – (Equipo Navazos) , Táganan Parcela Margaelagua 2012 Tinto – (Envínate) o el Sorte O Soro 2011 Blanco – (Bodega Rafael Palacios). Aquel año fue Rafael Palacios el que subió al escenario a recoger su merecido reconocimiento. ¿Será este el año de Ismael y de Benjamín?

Mientras los productores se afanan en buscar y embotellar lo singular de un determinado paisaje, Benjamín e Ismael han optado en esta ocasión por lo opuesto, han unido su conocimiento y experiencia para elaborar un vino único que bebe de dos paisajes, el riojano y el castellano leonés.

Se trata de un vino de cupaje en el sentido más amplio del término, ya que ensambla las ideas de dos creadores de vinos, pero también sus terrenos de procedencia y sus uvas. Ismael aporta un 50% de verdejo prefiloxérico procedente de suelos arenosos con un horizonte argílico, es decir con acumulación de arcillas de diferente suelos, unos suelos que según reconoce “son los que mejor se comportan en años de sequía ya que son capaces de retener agua en las capas más profundas”.  El 50% restante de este asombroso vino lo aporta Benjamín Romeo. Proviene de suelo riojano, a través de tres variedades autóctonas de Rioja: garnacha blanca, viura y malvasía. La garnacha blanca procede de Briones de una parcela que recibe el nombre de Ariaisabel. La viura y la malvasía se encuentran ubicadas en San Vicente de la Sonsierra, en dos parcelas bautizadas como Sauco y Sacramento respectivamente. El suelo es común en todas ellas, suelos arcillo-calcáreos.

El vino de Ismael viaja en rama a La Rioja, que no a Bodega Contador, ya que al pertenecer la bodega a la D.O. Ca. Rioja no se pueden almacenar vinos que no pertenezcan a la denominación. En La Rioja se hace el cupaje con el vino en rama producido allí y finalmente se introduce en un foudre para la crianza durante 7 meses y medio. El resultado ha sido un vino excepcional del que se han producido 820 botellas en formato magnum a un precio de venta al público aproximado de 165 euros.

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