Amador Medrano Graciano 2016, Rioja más allá del tempranillo

Llegamos al quinto nominado a ‘Vino revelación’ en la Guía Peñín 2018 presentándoles “Amador Medrano Graciano 2016” de Bodegas Medrano Irazu, un vino tinto 100% graciano de la última cosecha en DOCa Rioja que ha alcanzado 93 puntos en su primera añada. Este vino llegó como un golpe en la mesa durante nuestra cata de vinos de la denominación de origen calificada. Un vino con crianza en barrica, pero joven (de la última añada) y listo para consumir.

Poseedor de un color cereza brillante con borde violáceo. Tan vivo a la vista como al olfato. Herbal, floral y con una enorme carga de fruta en óptima maduración -sin los extremos vegetales que a veces encontramos en los vinos de esta variedad a la que le cuesta madurar sin bajos rendimientos- y donde el paso por barrica aporta ligeras notas especiadas nada invasivas. En boca frescura, frutalidad y un sabor intenso y equilibrado, con la sedosidad que la barrica le aporta al tacto. Un conjunto armónico que sencillamente puso patas arriba la idea de que los vinos de graciano obligatoriamente deben reposar en botella para redondear sus taninos y su afilada acidez.

En este sentido, el pasado año, tras una interesante cata vertical de Contino Graciano con el que fuera el director técnico de la bodega durante 18 años, Jesus Madrazo, escribimos un artículo en el que calificamos la uva graciano como la Bella durmiente, por los años que sus vinos debían dormitar en botella para comenzar a expresar lo mejor de sí mismos. Así pudimos comprobarlo con los vinos de guarda que Chus Madrazo nos mostró. Sin embargo, lo que hoy les mostramos es otra cara del graciano, que pese a su excelente potencial de guarda, también se puede elaborar para un consumo inmediato con excelentes resultados. Así es que esta nueva referencia de Bodegas Medrano Irazu se convierte en la doble confirmación del potencial ambivalente de esta variedad, puesto que esta bodega ya había demostrado en la GP2015 que los años en botella le sentaban muy bien a su Luis Medrano Graciano 2010, un excelente vino que ya obtuviera 93 puntos en aquella edición. Misma casa, enfoques distintos.

Y es que esta primera añada del Amador Medrano Graciano 2016, a diferencia del Luis Medrano Graciano 2010, es un vino de una única parcela. El viñedo en cuestión se llama Valdegamarra y cuenta sólo con 0.9 hectáreas, de las cuales se extraen 3.000 botellas a un sorprendente precio de 10 euros. Una viña que se orienta al noreste-sudeste sobre suelos de arena suelta y subsuelo de grava a 510 metros sobre el nivel del mar en Elvillar (Álava), donde la Sierra Cantabria ofrece su protección ante la fuerte influencia atlántica. En esta pequeña parcela todos los trabajos se realizan de forma manual y los racimos se vendimia en cajas de 15kg para evitar que se rompan.

Parcela Valdegamarra, Elvillar (Álava)

Cuando los racimos llegan a la bodega se seleccionan y despalillan, macerando las uvas a baja temperatura para iniciar después la fermentación del mosto. El vino permanece durante 7 meses en barricas nuevas de roble francés, un proceso que -en este caso- acompaña al vino como un medio y no como un fin, aportando matices especiados, y suavizando la rusticidad natural del graciano con una sensación golosa pero equilibrada.

El encargado de este vino es Amador Medrano, quien tras trabajar junto a su padre Luis Medrano en viña y en bodega -fundada en 1984-, toma las riendas del proyecto familiar en 2001, incorporando el envejecimiento en barrica y una nueva filosofía orientada hacia la parcelación del viñedo y su elaboración individualizada.

Amador Medrano, enólogo y propietario de Bodegas Medrano Irazu

Desde febrero de 2017, tras años trabajando el fruto de cada una de las fincas por separado, éstas se embotellan y comercializan por primera vez como una gama de vinos de finca llamada Amador Medrano. Éste es el origen de esta primera añada del Amador Medrano Graciano 2016, acompañado de otras elaboraciones tintas a las que seguirá, ya en la próxima cosecha 2017, el primer Amador Medrano Blanco. Un enfoque parcelario que coincide en el tiempo con algunas de las modificaciones que el Consejo Regulador de la DOCa Rioja se está planteando incorporar en su pliego de condiciones.

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