UBE Carrascal 2015, el reconocimiento a los vinos de antes

Con la llegada de la nueva edición de la Guía Peñín, llegan también las nominaciones a Vino Revelación 2018. De entre todos los vinos catados, la Guía selecciona varios de ellos en función de su singularidad y calidad. El único requisito para optar a este premio es que el vino no haya sido catado con anterioridad por el equipo de cata. Un vino revelación puede serlo porque imponga de alguna manera un cambio, ya sea en la concepción de la variedad, la añada o la elaboración, generando a menudo una categoría nueva en el mercado o dislocando de alguna manera la filosofía de la región. También puede revelarse a través de una excelente calidad en zonas productoras ya consolidadas, donde despuntar en su primera aparición en la Guía resulta mucho más complicado y excepcional. Lo común en cada uno de los caminos que llevan a la revelación es la calidad, el equilibrio y la representatividad de sus lugares de origen, y sobre todo el interés y la sorpresa que despierta cada uno de estos vino en nuestros catadores. 

Este año hemos elevado el número de vinos nominados a diez, con que la decisión de quién se llevará el galardón a Vino Revelación será mucho más difícil de tomar. Para nuestro primer nominado debemos dirigir la mirada al sur, hacia Cota 45, un proyecto enclavado en una de las tierras del vino con más historia y tradición de España, Jerez y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, aunque el siguiente vino sea etiquetado como Vino de la Tierra de Cádiz.

UBE Carrascal 2015, es un vino racial, una demostración más del discurso y la forma de vida que acompaña a su viticultor y enólogo Ramiro Ibáñez Espinar, que en los últimos años se ha empeñado, junto a otro grupo de rebeldes, en devolver a los vinos del Marco al lugar del que proceden. Para conseguirlo simplemente ha revisado y readaptado el concepto de elaboraciones históricas que hasta ahora se comunicaba, basándose en archivos históricos. Su perspectiva histórica se retrotrae a fechas más antiguas, cuando las elaboraciones se realizaban en crianzas estáticas, cuando el proceso de elaboración no era lo más importante y determinante en el vino, cuando los pagos brillaban con luz propia y con precios propios y cuando no todas las elaboraciones tenían que mostrar una extrema vejez para ofrecer calidad.

UBE Carrascal es un vino que representa fielmente todo lo estudiado por Ramiro. Es un vino fino de añada, en el que se aprecia las características de la cosecha, algo poco común en la generalidad de los vinos del Marco, donde imperan la mezcla de cosechas y por tanto la homogeneización de productos. Sus uvas proceden de un único pago, concretamente de uno de los más respetados de Sanlúcar de Barrameda, Carrascal, ubicado muy próximo a la costa y por tanto sujeto a su influencia. Su crianza bajo velo ha sido la justa para no dominar sobre el conjunto del vino, 2 meses. Ramiro comenta al respecto que “no quería que la finura de este vino viniese por el mayor aporte del velo de flor, sino por su lugar de procedencia, por ese motivo a los dos meses rompí la flor y ya no volvió a salir”.

Cepa palomino de Pago Carrascal

El pago queda representado en el vino por su finura, característica de este Carrascal cercano a la costa y sujeto por tanto a una mayor influencia atlántica, que nada tiene que ver con El Carrascal de interior de Jerez de la Frontera, más continental y por tanto más voluminoso y potente. También se abre paso a través del vino mediante una afilada y fresca boca, responsabilidad del suelo fresco de albariza de lentejuelas, bloques calizos más porosos y harinosos que permiten que las raíces se desarrollen con mucha facilidad. Se trata de un vino complejo, fino y muy equilibrado, con una acidez refrescante y un final elegante, largo pero también estructurado como consecuencia de la añada 2015, añada madura y corpulenta. Para conseguir este vino, se buscó ajustar los rendimientos a 4.000 kilos por hectárea, de tal forma que la uva salió de la viña con un alcohol probable de 11,8º. Los 12,5º que posee el vino los fue adquiriendo por concentración durante los 20 meses que ha permanecido en tonel de 1.000 litros. Es así como llegamos a un vino fino sin encabezar que goza de una singular y sorprendente expresividad. UBE Carrascal 2015, un vino que rinde homenaje al laboreo de antes, al método elaborador que encumbró a los vinos del Marco.

comments powered by Disqus