Cata vertical Cheval Blanc Magnificat

Carlos González (@CarlosGuiaPenin)

En un entorno privilegiado, Magnificat 2018, en el que se podían degustar de manera amplia y relajada grandes bodegas que la distribuidora Primeras Marcas tiene en su porfolio, se englobaron una serie de catas monográficas de diferentes estilos y procedencias. A una de ellas tuve el placer y la suerte de ser invitado, estoy hablando de la Cata vertical de Cheval Blanc, llevada a cabo por el director técnico de la casa Pierre-Oliver Clouet.

Cheval Blanc es uno de los únicos 4 Grand cru classé que existen en la subzona de Saint-Emilion (Burdeos), que en la última clasificación de 2012 vuelve a posicionar a los viñedos de la propiedad en el nivel máximo de calidad, escalón compartido por Ausone, Pavie y Angelus. Si bien entra dentro de esta subzona caracterizada por la costra caliza que uno visualiza al ver el precioso pueblo blanco de arquitectura medieval que pone nombre a la región, sus suelos, los de Cheval Blanc, son más similares al Pomerol, subzona con la que linda y en la que el suelo arcilloso es más dominante. Este dato, lejos de esconderlo, lo reconoce abiertamente su director técnico. Clouet nos expone a través de un mapa de la propiedad como sus 39 has se encuentran divididas en 53 parcelas en las que la composición del suelo es un 40% grava, un 40% arcilla y un 10% arena.

También son atípicas las variedades que caracterizan sus viñedos: 60% cabernet franc, 35% merlot, 5% cabernet sauvignon. Lo normal en el margen derecho del Garona es el predominio de la merlot y en el margen izquierdo la cabernet sauvignon. También es extraño encontrar tanto cabernet franc en esta zona, de los productores top del entorno sólo Ausone, Petrus y ellos tienen esta variedad. El periodo de vendimia es muy amplio y depende de cada añada pero suele durar más de un mes (la 2017 fue del 6 de septiembre al 11 de octubre). En este punto sí que muestran cierta obsesión, ya que pueden llegar a pasar varias veces por la misma finca para recoger cada una de las cepas en el momento óptimo de madurez tanto aromática, como alcohólica y fenólica. Esto parece fácil, pero llegar a tener esas tres maduraciones de la uva en un mismo día es tremendamente complicado y depende de un gran equilibrio en el clima, aparte del tremendo trabajo humano durante el ciclo.

La elaboración está basada en la complejidad aportada por cada una de estas parcelas y variedades y para ello microvinifican todas estas parcelas por separado. El método usado es el típico bordelés con la singularidad de la fermentación en cemento (en depósitos tipo tulipa), la crianza en barricas de roble sí es la clásica, siempre 6 meses cada variedad y parcela por separado; pasado este periodo se confecciona la mezcla que definirá las diferentes gamas (primer o segundo vino) y, una vez conjuntado, termina la crianza en barrica ya mezclado pero con una duración diferente en base a la añada.

En boca de Pierre-Oliver y haciendo una metáfora con la música clásica, borgoña elabora vinos parcelarios como si fueran músicos solistas y en Burdeos se elaboran vinos cuyas armonías son propias de una orquesta sinfónica en la que cada variedad y parcela es un instrumento.

Dicho esto, y con estas premisas que indican el nivel de trabajo y medios con el que cuenta una bodega de este porte, pasamos a la cata de los diferentes vinos.

Le Petit Cheval Blanc 2015: 92 puntos

Segunda añada de este vino único en la región, ya que ninguno de los otros grand cru classé elabora un vino blanco. Es un coupage de semillon y sauvignon blanc procedentes de 7 ha de viña propia.

Color amarillo pajizo. Aroma potente y complejo, con notas de fruta blanca madura (melocotón y manzana) bien equilibradas con las especias dulces de la madera. En boca es sabroso, con muy buena acidez. Vino que no deja indiferente a nadie y que muestra un tremendo potencial de guarda.

Chateau Quinault L’enclos 2014: 91 puntos

Elaborado a partir de una parcela adquirida hace 15 años. El coupage es el típico de Saint-Emilion: 70% merlot, 18% cabernet sauvignon, 13% cabernet franc. Criado en barricas 50% nuevas.

Vino de añada fría que se muestra fresco, frutal y algo falto de estructura. En boca tiene buena acidez, tanino ligero y con rasgos balsámicos.

Le Petit Cheval Blanc 2011: 93 puntos

Segundo vino de la casa obtenido después de la selección del Cheval. En el caso de este Château, la clasificación de vinos se hace una vez han terminado su primer periodo de crianza. Este Petit Cheval se obtiene de las mismas parcelas y uvas que el Cheval pero, por cata, no dan tanta complejidad y expresión como el primer vino.

En copa se muestra cereza brillante bien cubierto. Aromas de fruta negra, balsámicos y hierbas secas. En boca es sabroso, con buena estructura y con tanino agradable, vino que crecerá en botella ya que la madera aún está presente.

Cheval Blanc 2011: 95 puntos

Primer vino del Château. Misma añada del Petit y por tanto pude comprobar esa selección de niveles que nos comentó Pierre-Oliver. Sin duda, la estructura y complejidad que hay entre los dos vinos es importante. Siendo el Cheval Blanc potente, carnoso, largo y muy expresivo. El tanino es sedoso y redondo.

2011 fue una de las añadas más secas de los últimos 15 años, pero esta sequía es un rasgo casi imprescindible y necesario para obtener uvas que se destinen al primer vino. Esta necesidad climática tiene su explicación en que estas añadas secas diferencian los grandes suelos de los menores, los gran cru siguen nutriendo a la viña de la humedad justa para equilibrar la maduración fenólica y aromática a la par que la alcohólica. Esto sólo se produce en año secos y en suelos top, en el resto hay riesgo de sobremadurez y confitados.

Cheval Blanc 2009: 97 puntos

Añada seca pero no en exceso, permitiendo un pequeño estrés hídrico que limitó el tamaño de las uvas, factor importante para definir una gran añada.

El vino es muy complejo y contundente, parece mentira que hayan pasado casi 10 años por él. La nariz es potente, con rasgos de fruta negra madura conjuntada con notas ahumadas y mentoladas de la barrica. En boca es sabroso, redondo y muy persistente. Un gran vino, sin duda, que está en un gran momento de disfrute.

Cheval Blanc 2006: 96 puntos

Añada clásica, favorable para la merlot y no tanto para la cabernet franc de ciclo más largo, debido principalmente a que septiembre fue más templado y húmedo.

Vino de color cereza borde granate. En nariz empiezan a aparecer de forma clara los matices terciarios (cuero, tabaco) y los tostados de la madera, la fruta está presente en un segundo plano con rasgo licoroso. En boca es sabroso, con buena acidez que le aporta frescura y un fondo mentolado ofrecido por la cabernet sauvignon.

Cheval Blanc 2000: 98 puntos

Añada cálida y seca que propició vinos concentrados y poderosos, las lluvias desaparecieron a finales de Julio y el clima se mantuvo ya seco hasta la vendimia, lo que permitió recolectar cada variedad en su tiempo y con sus maduraciones equilibradas.

Con este vino se cierra la cata vertical y sin duda es el mejor colofón que una fiesta de esta envergadura puede tener. En la copa se muestra directo y sincero desde el principio. Los aromas son muy complejos y equilibrados, hay notas de fruta junto con tostados, balsámicos y terciarios de sus casi 18 años. En boca es sabroso, especiado y persistente. Es increíble cómo después de tantos años, la estructura está aún ahí y cómo junto con la acidez se mantiene un equilibrio que te hace disfrutar sinceramente cada copa. ¡Vinazo!

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