Málaga y Montilla reivindican su lugar entre los grandes vinos del sur

Los vinos del Condado de Huelva, a examen en la Guía

(English version)

Montilla y Málaga son, sin miedo a exagerar, dos de las denominaciones de origen más vinculadas a la elaboración de vinos tradicionales de toda España. Se puede decir, que a pesar de la revolución tecnológica en la industria del vino, estas zonas, mantienen una parte de sus métodos de producción intacta, como la práctica del asoleo, o el sistema de criaderas y soleras.  Ya puede consultar las puntuaciones de los vinos de estas dos zonas en la Guía Peñín 2019 pinchando aquí.

En Málaga, reino de los vinos dulces de licor y los naturalmente dulces, conviven una amplia variedad de vinos en función de sus menciones específicas y términos tradicionales típicos: maestro, tierno, pajarete, pálido, nobles, añejos y trasañejos. Se trata de un extensísimo y complejo vocabulario cuya compresión desgraciadamente no se ha sabido trasladar al consumidor final y que a fin de cuentas complica la elección de sus vinos para los menos entendidos.

Terminologías a parte, la denominación de origen Málaga nos trae excelentes vinos generosos, como los trasañejos de Bodegas Dimode, una versión en seco y otra dulce de sus pedro ximénez  de los Montes de Málaga, donde encontramos interesantes suelos pizarrosos. Bajo la marca Arcos de Moclinejo 1974 seco y Arcos de Moclinejo 1974, la bodega familiar Bodega Antonio Muñoz Cabrera (Dimobe) ha embotellado dos soberbios vinos tradicionales con una crianza oxidativa superior a los 30 años, cuyas uvas han sobremadurado en la propia cepa. En ellos conviven los matices varietales de la pedro ximénez, con las notas de acetaldehidos, lacas de uñas y notas de cacao fino de sus largas crianzas.

En la misma línea la bodega familiar Málaga Virgen, dirigida hoy día por la cuarta y quinta generación, nos ha sorprendido con un Don Juan Dulce de licor trasañejo envejecido durante más de 30 años por el sistema de criaderas y soleras, un vino muy complejo y expresivo, al que hemos calificado con 94 puntos y que se muestra serio, untuoso y extremadamente largo.

Una de las grandes fortalezas del vino de Málaga proviene de sus moscateles. La zona de la Axarquía es cuna de muchos de estos grandes vinos dulces hechos a base de moscatel de Alejandría, aunque también aquí encontramos excelentes vinos de romé que están dando grandes resultados gracias a la singular orografía del viñedo y al característico suelo pizarroso y de mezcla de arcillas arenosas que domina en su mágico paisaje.

Paseras en la Axarquía

Las paseras aquí parecen nacer del propio suelo y se convierten en el símbolo de cada casa. Hasta aquí queremos traerles para mostrarles el vino Don Salvador Moscatel (94 puntos), de la bodega centenaria Málaga Virgen, un vino donde a la firma varietal, se une el carácter específico de sus suelos y a la impronta de una larga crianza en el sistema de criaderas y soleras. 

Para obtener un completo análisis de la zona conviene no olvidar a dos grandes productores de la zona cuyos vinos fueron de los más puntuados en Málaga en la pasa edición. Hablamos de Telmo Rodríguez y Pablo Egurquiza (Compañía de Vinos Telmo Rodríguez) y Jorge Ordóñez & Co., cuyos vinos incorporaremos en los próximos meses a la evaluación final de las catas de la zona.

Pero Málaga no se queda ahí, desde que en el año 2001 se crease la Denominación de Origen Sierras de Málaga –la DO Málaga fue creada en 1932– mucho se han movido sus productores para hacer valer sus vinos. Su entrada en escena fue para dar protección a los vinos tranquilos elaborados en la zona, al tiempo que diversificaban a tipologías de mayor rotación.

Lo más difícil de una denominación de origen que acaba de comenzar es encontrar su lugar dentro del amplio espectro de estilos de vinos que conviven en España. No es tarea fácil pues el abanico varietal con el que Sierras de Málaga ha decidido alimentar su imagen es a través de los varietales más internaciones como cabernet sauvignon, cabernet franc, petit verdot, syrah y pinot noir.

A pesar de la falta de una vinculación histórica de estas variedades con la historia enológica de Málaga, el tiempo y el tesón de algunos bodegueros ha permitido que alguno de sus vinos empiecen a aproximarse a los vinos de podio y mejoren cosecha a cosecha sus puntuaciones dentro de la Guía Peñín. En esta línea, los trabajos desempeñados por bodegas como Cortijo los Aguilares o Bodegas Vetas muestran cómo es posible alcanzar el maná de la excelencia a través de caminos más conservadores. El pinot noir de Cortijo los Aguilares 2016 (93 puntos) nos muestra una vertiente mediterránea del pinot noir, en la que no se renuncia a la identidad varietal. De igual manera recomendamos probar el petit verdot de Bodegas Vetas, Vetas Petit Verdot 2009, en el que además de la pureza varietal también aflora una crianza larga y bien estilizada por su permanencia en botella que ha terminado por afinar toda la fuerza con la que seguro llegó este vino a su crianza.

Viñedo en Ronda

Recientemente estamos asistiendo a un vibrante proceso creador de viticultura local a través de trabajos aislados de bodegas como La Melonera. El trabajo de recuperación de variedades históricas que está desempeñando esta bodega bajo la batuta de su enóloga y viticultora Ana de Castro, está empezando a dar sus frutos y a marcar el camino de muchos otros productores con variedades como la romé y la tintilla de rota, fuertemente enraizadas en el pasado viticultor de la zona y capaces de dar origen a vinos de altos vuelos como es el caso del Mankind Heritage Vines MHV, cuya cosecha 2015 (95 puntos) permanece inalterable organolépticamente desde hace tres años, lo que nos lleva a preguntarnos cuál será su capacidad de envejecimiento y también de cambio. Nos resulta, cuanto menos llamativo la tremenda historia documentada que existe sobre la serranía de ronda y la tradición en la elaboración de vinos y la poca trascendencia que ha tenido hasta la fecha.

Montilla despierta de su letargo

Desde hace unos años, Guía Peñín lleva anunciando que una denominación de origen tan importante como Montilla Moriles necesitaba experimentar un pequeño empujón. Sin ir más lejos, en la edición de la Guía Peñín 2014 escribíamos que “algo sucede en Montilla Moriles, cuando da la sensación de que no sucede nada”. “Mientras la gran mayoría de productores del país atraviesan una época efervescente en su constante búsqueda de nuevos consumidores, fundamentalmente en el mercado extranjero, la DO centra sus esfuerzos en mantener su posicionamiento local. Algo comprensible aunque escaso si se tiene en cuenta el goteo constante de cierre de bodegas en la zona, pues la edición 2007 la DO contaba con 92 mientras al día de hoy se ha reducido a 68”, en 2018 son ya 56 bodegas.

Las campañas de difusión del vino de Montilla de antes, en comparación con las que tienen lugar en estas fechas, se han ampliado considerablemente y, hoy más que ayer, se habla del vino de Montilla por diversos motivos. El boom mediático que han generado las “nuevas elaboraciones” del Marco han despertado las conciencias de algunos productores de Montilla que han decidido marcar también un pequeño cambio de rumbo en algunas de sus elaboraciones. Es así como la histórica bodega Alvear se ha aliado con los chicos de Envínate, con los que ya trabaja en su proyecto extremeño de Palacio Quemado, para desarrollar su proyecto “3 miradas” en el que buscan trasladar la expresión de tres parcelas específicas de Sierra de Montilla y Moriles Alto, La Viña de Antoñín, El Garrotal y Cerro Macho a la botella.

Lo más llamativo de este proyecto es que en la búsqueda de la identidad de cada parcela hayan decidido elaborar el vino con y sin pieles, cuando la maceración con pieles puede llegar a ser un estorbo a la hora de reflejar el terruño. En su lugar estos, son diferentes y divertidos, y poseen una estructura y fuerza en boca que difícilmente pueden tener estos vinos sin la presencia de estos hollejos. Son por tanto vinos que no decepcionan en absoluto. En este sentido las elaboraciones sin pieles han sido para nosotros las que muestran más la esencia de cada una de estas parcelas, aunque no por ello los más puntuados. Así lo constatamos cuando pudimos catar los seis vinos que conforman esta “segunda mirada”, una colección de seis vinos que se venden juntos para poder realizar un juego con el consumidor. Cerro Macho sin pieles 2016 (91 puntos) ofrece la versión más fina, afilada y elegante de las tres con una excelente sensación caliza en boca pero sin la fuerza de sus hermanos. La fuerza que le falta a este vino llega de la mano del Cerro Macho con pieles (skin contact reza en su etiqueta) un vino muy exuberante y divertido, incapaz de dejar a nadie indiferente (92 puntos).

El Garrotal sin pieles 2016 (91 puntos) ofrece fuerza y consistencia, un vino más directo que Cerro Macho, más franco y sabroso sin pieles y con ellas algo más bruto y racial (91 puntos). La viña de Antoñín se queda para nosotros entre medias de las dos, un vino que equilibra la frescura en nariz, con los matices punzantes de su crianza biológica y la fruta madura en boca, pero sin gran complejidad. Bajo el nombre 3 miradas vino de pueblo la bodega unifica en una única botella todas estas parcelas y otras  seleccionadas para ofrecer una visión conjunta de la Sierra de Montilla (90 puntos).

Lo de Pérez Barquero en esta última sesión de cata de los vinos de Montilla Moriles ha sido francamente espectacular. El 1955 Palo Cortado Cincuentenario nos ha dejado a todos mudos, por la impresionante elegancia y consistencia. Cualquier cosa que se diga sobre este vino se quedará corta, no es de extrañar que lo hallamos calificado con 97 puntos, pues se trata de un vino icónico y un fiel reflejo de hasta dónde puede llegar un vino montillano. Las soleras que posee esta bodega en Montilla son auténticos tesoros y muchos de sus vinos llegan a la copa como tales.

Así llegó el palo cortado, pero claro, luego vino un pedro ximénez dulce, el 1955 Pedro Ximenez Solera Cincuentenario (97 puntos); otro buen ejemplo de lo que aquí decimos, un px impresionante con una acidez viva que permite que el vino llegue con su ampulosidad característica pero de una forma sutil y agradable.

A estas alturas de la cata la emoción no podía ir a más, no concebíamos que se superasen las expectativas y tuvo que llegar el Alvear Solera 1830 para demostrarnos que no somos nada, que un pedro ximénez perfecto es así, como él, con sus matices de solera, sus lacas, sus acetaldehídos, su acidez, su finura, su intensidad, su permanencia en boca por los siglos de los siglos……98 puntos.

Montilla Moriles sigue siendo la reina indiscutible del universo de los pedro ximénez en España, tal y como lo avalan las puntuaciones de todos estos vinos en nuestra última cata. Al solera Cincuentenario de Pérez Barquero se une La Cañada PX (96 puntos), Don PX 1988 de Toro Albalá (93 puntos) o Delgado 1874 PX de Bodegas Delgado (92 puntos). La gama de Tauromaquia, Oloroso y PX, de Gracia Hermanos es también una buena opción si se quiere acceder a estos vinos a precios más competitivos.

La tipología de finos está gobernada por Alvear con su Alvear Criadera A (94 puntos), seguido de Capataz Solera de la Casa (93 puntos), y también la bodega Pérez Barquero con su Gran Barquero en Rama un fino carnosos, con carácter, de esos que no dejan indiferente donde se aprecia la flor acompañada de notas amieladas y frutos secos, un excelente fino de 92 puntos. Igualmente el Alvear fino en rama 2012 (92 puntos) y el Fino C.B. llegaron hasta nuestra copa mostrando  grandes vinos biológicos a precios más que asequibles (menos de 8 euros).

Nos parece positivo el rumbo que está marcando el Consejo Regulador de la DO Montilla Moriles como inicio de un cambio que esperemos continúe y sirva para animar a más productores a dar rienda suelta a su creatividad y empuje.

Condado de Huelva, ese gran desconocido

A muchos consumidores de España se les escapa que en Huelva existe una pequeña denominación de origen conocida por Condado de Huelva. En esta denominación de origen, ubicada físicamente en Bollullos Par del Condado cuentan, como sucede, en casi toda Andalucía,  con vinos de diversas tipología, los generosos al estilo de los vinos del Marco de muy alta calidad, como olorosos, pedro ximénez o los pálidos de crianza biológica y los vinos tranquilos, generalmente blancos y de la variedad zalema. Ya están disponibles las valoraciones de los vinos de esta zona en la Guía Peñín 2019 pinchando aquí.

Un excelente oloroso, Misterio Oloroso Muy Viejo (Bodega Privilegio del Condado) calificado con 93 puntos.

El clima puramente atlántico marca y mucho el carácter de sus vinos, dotándolos de frescura y una rica acidez. Resulta llamativo como siendo una zona tan atlántica los productores no jueguen más con las crianzas en botella, pues estamos en una zona que permite experimentar con la crianza sobre lías y su posterior crianza en botella. Esperamos que alguien recoja este testigo y comparta con nosotros sus experiencias y avances en la materia.

Además de todos estos vinos, en Bollullos también coincide con la denominación de origen Vino Naranja del Condado de Huelva, una singular denominación que protege una tipología de vino única en España, el vino naranja. Se trata de un vino aromatizado encabezado y macerado con corteza de naranja al que se le ha sometido a un envejecimiento mínimo de dos años en botas o bocoyes de roble mediante mediante el sistema de criaderas y soleras. Si no conocen todavía estos vinos les invitamos a que se den un paseo por su singularidad y también por su calidad.

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