Saboreando monastreles: los vinos de Alicante y Murcia

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Si hay un lugar donde la monastrell campa a sus anchas ese es el triángulo formado por las comunidades de Albacete (desde el sureste), Murcia y Alicante. Aunque en el mundo del vino nos empecinemos en primar la división política sobre la geográfica, es decir Alicante, Jumilla, Yecla y Bullas, lo cierto es que en todas ellas, con la excepción de Bullas si queremos por una cuestión de altitud, el terreno es prácticamente el mismo. Son estas absurdas imposiciones humanas a la realidad física del terreno que tantos problemas generan en el desarrollo del vino. 

Obviando lo absurdo, la monastrell, mourvedrè en la Provence o mataró en el Roussillon, necesita altas temperaturas al final de su proceso de maduración y qué mejor sitio que este triángulo geográfico para obtenerla. Hemos ido a Alicante y Murcia para catar los vinos de las denominaciones de origen Alicante (173), Jumilla (213), Yecla (54) y Bullas (48), 488 nuevas catas cuyas puntuaciones ya son públicas a través de nuestra guía online edición 2019.

La primera parada en este apasionante recorrido levantino la haremos en Alicante. En el consejo regulador de la Denominación de Origen nos aguardaban los vinos perfectamente organizados por cosechas y tipologías. Como es costumbre en esta casa empezamos por los tintos, de las cosechas más jóvenes a las más viejas. Desde que arrancamos en enero los viajes de cata hemos podido comprobar como la cosecha 2017 ha sido dura, y lo ha sido especialmente por la sequía, algo que en cierta medida también ha incidido en el viñedo alicantino, aunque no excesivamente como podríamos haber sospechado al inicio de la cata. Lo cierto es que los vinos jóvenes se han mostrado correctos tanto en carga frutal, como en madurez y estructura, aunque quizá en este último aspecto, la estructura, podríamos mencionar que hemos tenido la sensación de que las bocas del 2017 son ligeramente menos profundas que en la cosecha anterior, sin ser por ello un aspecto que haya podido repercutir de forma negativa en las puntuaciones de sus vinos. Las peores sensaciones respecto a la última cosecha nos llegaron de la mano de los vinos blancos y rosados, los primeros por falta de expresión y los segundos por falta de equilibrio, quizá debido a que los productores destinaron sus mejores uvas a la elaboración de tintos con crianza en lugar de a los rosados. Hasta aquí unas impresiones generales, sabiendo que en el mundo del vino no todo es blanco o negro y que cada productor puede adaptarse mejor o peor a una cosecha complicada.

El panorama del vino alicantino es hoy ligeramente distinto al del año pasado. Una de las noticias que ha provocado que sea distinto es la salida, esperemos que temporal, de Rafael Bernabé creador de dos de las bodegas más importantes de la denominación de origen, Viñedos Culturales y Bodegas Bernabé Navarro. La bodega y todas sus marcas han sido adquiridas por Vinessens, donde Rafael sigue asesorando, aunque la batuta en las nuevas cosechas la llevará Andrés Carull, director técnico de Vinessens, una bodega que en los últimos años está haciendo un gran trabajo con los vinos de Villena (700 metros de altitud), histórica zona de producción de la región. Vinos como  El Telar 2014 (92 puntos), Beryna 2016 (90 puntos),  Sein 2016 (90 puntos), Tintorera 2016 (90 puntos) o Tragolargo 2017 (90 puntos) ofrecen al buscador de vinos un buen abanico de opciones a precios asequibles. Recomendamos a nuestros lectores que no pierdan de vista a esta bodega en los próximos años ya que todavía tiene mucho que mostrar.

De Enrique Mendoza a Pepe Mendoza

Las Bodegas Enrique Mendoza nacieron a finales de los 70, cuando Enrique Mendoza decidió continuar la tradición de la Marina Baixa de producir vino para consumo familiar. Con los años esta casa se convirtió en una referencia indiscutible de los vinos de Alicante, hasta que llego la segunda generación. A Pepe Mendoza, hijo de Enrique,  se le debe el mérito de haber dado una vuelta de rosca más en favor de la zona. A los tradicionales syrah, merlots, petit verdot, cabernets y también monastrell con los que la bodega fue ganando adeptos, se fueron añadiendo nuevas apuestas con la monastrell como argumentario ideológico y filosófico. Las Quebradas o Estrecho llevan ya su impronta grabada en el liquido que contienen, a través de una búsqueda de frescura y una aproximación a la exuberancia varietal del monastrell, vinos que han conseguido posicionarse como iconos de una región por méritos propios. Pero la energía de este viticultor y bodeguero no queda ahí, no contento con mantener la marca y el estilo familiar nos ha sorprendido con un nuevo proyecto Pepe Mendoza Casa Agrícola, en el que va a desarrollar su lado más creativo, aproximándose a las elaboraciones menos convencionales con producciones más pequeñas, vinos que por filosofía se alejan del concepto más tradicional de la casa madre. En concreto nos ha traído dos vinos un Pepe Mendoza Casa Agrícola tinto del 2016 (92 puntos), un cupaje de monastrell, syrah y alicante bouchet muy floral, y fresco y un Pepe Mendoza Casa Agrícola blanco 2017 donde une moscatel romano con macabeo y airén en un vino fermentado en barrica con fuerza, estructura y una rica sensación grasa final (92 puntos).

Por su parte, Vins del Comtat nos ha sorprendido con elaboración muy especial. Se trata de un vino 100% monastrell bautizado como El Salze de la cosecha 2015 (92 puntos). Esta pequeña bodega elabora en Concentaina, al pie de monte del parque natural de la Sierra de Mariola donde dan vida a vinos de montaña. Es precisamente en la montaña donde se encuentra el viñedo de de este El Salze (el sauce), en el municipio de Beneixama (Montaña Alicantina), a 630 m.s.n.m. en las laderas de la vertiente oeste de la Sierra Mariola. Se trata de una zona fresca, con clima mediterráneo de montañana y con abundantes precipitaciones como lo define la propia bodega. La altitud, las viñas de 40 años de edad, los suelos franco arenosos y una política de mínima intervención hacen el resto, un vino elegante, con un fondo mineral y con frescura, todo un descubrimiento para la Guía Peñín en su primer año de cata.

Igualmente, las bodegas Sierra Salinas, desde 2013 propiedad de MGWines Group, nos ha dejado una de las mejores cosechas de su Salinas 1237, la 2013 y también uno de los vinos mejor puntuados en nuestra cata. Se trata de un vino formado con monastrell, alicante bouchet (garnacha tintorera) y cabernet sauvignon (94 puntos).

Desde Vinos Sierra Norte nos ha llegado el Pasión de Monastrell 2015 (92 puntos) un vino desenfadado y con una excelente calidad, que acerca la identidad de la uva monastrell a un precio irrisorio, 8,5 euros.

Los vinos especiales alicantinos

El fondillón es uno de esos vinos a los que el público se acerca con mucho respeto. Se trata de vinos serios, sublimes en algunos casos, de los que ponen a prueba al consumidor. Es uno de los vinos más antiguos de España, y el más representativo de Alicante, un auténtico tesoro del vino español. El preciado líquido proviene de uvas sobremaduradas en la propia cepa de la variedad monastrell, sin encabezar, en el que se hace una crianza por el método de criaderas y soleras mínima de 10 años, antiguamente eran 20. Puede elaborarse con mezcla de cosechas o de una única cosecha, como recoge el reglamento de la DO desde el año 2014.

Existe un viejo debate entre si el fondillón es de origen dulce y seco, sin embargo más allá de su azúcar residual estos vinos recuerdan mucho a los oloros jerezanos gracias a su intensa crianza oxidativa. Siempre es una cata apasionante la de los fondillones en Alicante y este año incluso más, pues cuando llegó a nuestra copa el Gran Fondillon 1964 de Brotons V & A (96 puntos), no pudimos más que quitarnos el sombrero y reverenciar esta gran elaboración.

Todavía nos falta evaluar el Fondillón de Monovar, que el año pasado fue nominado a vino revelación por su gran complejidad y estilo, una magnífica obra de la naturaleza y el ser humano.

Murcia, ¡qué hermosa es y qué poco se cuida!

Continuamos nuestra ruta  de cata haciendo unos pocos kilómetros en coche en dirección al sur. En la ciudad de Murcia concentramos los vinos de las denominaciones de origen Jumilla, Yecla y Bullas. Aunque como como comentábamos al principio Alicante y Murcia poseen pocas diferencias entre sí en materia de suelos y clima, vemos en Murcia una línea de trabajo algo más dura que en la vecina alicantina. En líneas generales, con las consabidas excepciones del buen elaborador, léase El Nido, Casa Castillo, Juan Gil, Castaño y otras tantas de las que hablaremos a continuación, los vinos jumillanos y yeclanos están más expuestos a crianzas invasivas.

Aquí son menos las bodegas que ajustan las crianzas al máximo y es más habitual encontrarse vinos con grandes dosis de maderas, tan grandes que en muchos casos terminan por enmascarar el carácter varietal de los vinos. Hay monastrell sí, pero apenas se intuye. Hay en la cata taninos de la madera a raudales lo que no hace fácil el trabajo de evaluación de sus vinos.

Aunque son pocas las bodegas que trabajan de forma más fina las que lo hacen lo hacen francamente bien, así es como José María Vicente, viticultor y director técnico de Bodegas Casa Castillo, nos acerca al universo jumillano de finura, equilibrio y expresión con vinos como Casa Castillo Monastrell 2017 (91 puntos) o con su vinos de garnacha El Molar 2017 (94 puntos) y  el syrah de Valtosca 2017 (92 puntos). Todos estos vinos tienen un nexo común, la búsqueda de frescura y la representación del carácter mediterráneo por encima de todo. Las bodegas Juan Gil (Grupo bodeguero Gil Family Estates), tan poco dadas a la exposición mediática están haciendo grandes vinos desde hace años con excelentes resultados. A nadie le debería pasar desapercibido el Juan Gil Etiqueta Azul 2015 (94 puntos) o el 100% monastrell Juan Gil Etiqueta Plata 2015 (92 puntos) a un precio de 10,5 euros o el superventas Honoro Vera Orgánico cosecha 2016 (91 puntos) a 5,8  euros.

Sería injusto pasar por Jumilla y no mencionar a las bodegas El Nido, perteneciente también a Gil Family Estates, pues sus vinos se encuentran en lo más alto de la tabla cada año de cata. Las tres marcas dos se posicionan en su nuevas cosechas como Vinos Excelentes (90-94 puntos) Corteo 2015 (93 puntos) y Clío 2015 (94 puntos) y uno como vino de Podio (95-100) El Nido 2015 (96 puntos). Curiosamente el tercer vino de la casa El Nido, ha obtenido en esta nueva edición de la Guía Peñín más puntuación que Corteo, su segundo vino, y eso que entre ambos existe una diferencia de precio de 50 euros.

En Yecla el auténtico referente de la zona es indiscutiblemente Bodegas Castaño. Los dos vinos más puntuados de la Denominación de Origen han sido Casa Cisca 2015 (95 puntos) y Casa de la Cera 2014 (94 puntos), dos marcas incondicionales y representativas de lo que puede llegar a ser el vino en esta parte de España si se dirige la mirada y el grueso de trabajo al campo. Conviene destacar el papel que está ejerciendo la bodega cooperativa La Purísima con cinco de sus vinos dentro del rango de los 90 puntos.

Desde nuestro punto de vista Bullas es de siempre la denominación de origen murciana con más potencial de la región ya que cuenta con el favor de la altitud para la elaboración de sus vinos, una altitud que va de los 400 a los 1000 metros y unos suelos de tierras pardo-calizas, de costra caliza y también aluviales que han de ser capaces de dar grandes vinos. La singularidad de sus pequeños valles con diferentes orientaciones y suelos han de servir para ofrecer vinos que se codeen con los más grandes de España sin embargo no es así. La bodega que mejor partido está sacando a sus vinos es Lavia perteneciente al ya mencionado MGWines Group. Aunque su Lavia Paso Malo 2014 (93 puntos) y Lavia + Crianza 2015 (92 puntos) son los más puntuados dentro de la DO, y por tanto dos excelentes elaboraciones, se echa en falta una línea de trabajo más fresca y desenfadada, al estilo a lo que Pepe Mendoza hace en Alicante o José María Vicente en Jumilla.

Continuaremos tomando el pulso a las nuevas cosechas de estas cuatro denominaciones de origen representantes del estilo mediterráneo del vino español. Todas las catas y puntuaciones de estos vinos, cerca de 500 referencias, ya están disponibles a través de la suscripción a la Guía Peñín 2019.

 

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