México en la copa: las primeras catas del año

Texto: Carlos González (@carlosguiapenin) y Javier Luengo ( @javierguiapenin)

Como cada año tomamos el pulso a los vinos mexicanos. En esta ocasión, nuestra primera cata del año de vinos mexicanos, han sido más de 50 las referencias evaluadas, casi todos de Baja California, con la excepción de una bodega que elabora en Coahuila y que nos ha llamado la atención como veremos más adelante. Nuestra cata de vinos méxicanos no termina aquí. En nuestra próxima visita a México tendremos ocasión de evaluar más referencias, y acercarles todos los estilos de vinos que México elabora a día de hoy, así pues tomen esta primera entrega como una avanzada sobre lo que se está elaborando en México a día de hoy. 

Baja California es la zona vitícola más importante del país, su producción representa cerca del 85% del vino de calidad embotellado made in México. Sin embargo, ni Baja California, ni Coahuila son las únicas zonas productoras, existen otras zonas igualmente interesantes como Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro o Zacatecas, si bien tendremos que esperar hasta el mes de mayo, que será cuando publiquemos nuestro balance de catas de estas otras zonas productoras. 

Baja California es el epicentro del vino mexicano. El hecho de que sea la zona de producción de vino más desarrollada, con más de 3.300 hectáreas de viñedos (en España Bierzo posee cerca de 3.000 hectáreas), le deja la responsabilidad de ser la fuerza que finalmente consiga crea una identidad del vino mexicano y la que los dé a conocer al mundo.

La calidad del vino mexicano va mejorando año a año. Esta afirmación puede resultar algo manida, sin embargo se trata de una conclusión que viene tras el seguimiento de sus vinos a lo largo de los últimos 9 años. En nuestro primer viaje a Ensenada apenas había bodegas más allá del eterno Baja California, y todas ellas fijaban su expectativas en otras regiones vinícolas como California, Burdeos o Rioja. Hoy día las cosas han cambiado y mucho.

A pesar de todo, el camino andado hasta ahora es tan apasionante como incierto, pues son muchos los escollos que todavía quedan por superar: poner en marcha el marco que legal que proteja a su industria vinícola, establecer los mecanismos de control y lo más difícil de todo, crear una identidad estilística que posicionen sus vinos frente al amplio abanico de vinos mundiales. 

Sucede en Baja California que los años más secos de lo normal y sobre todo más cálidos pueden llegar a perjudicar mucho a los vinos, haciendo que sápidamente los vinos sean salados, que no salinos. El viñedo mexicano está apoyado casi en su totalidad por riego por goteo que se nutre de pozos subterráneos. Estos pozos pueden llegar a acumular muchas sales en su parte más baja, de tal forma que cuando su nivel es excesivamente bajo, este agua acaba por condicionar las prestaciones futuras de sus vinos. Aunque no siempre se da el caso de encontrar vinos “salados” sí podemos apreciar en muchos de ellos ligeros matices salinos, que pueden llegar a ser placenteros en su justo equilibrio. Sin duda es un rasgo diferenciador al del resto de las regiones vitivinícolas mundiales.

En la lucha de México por abrirse un hueco en el mercado global del vino el país todavía no ha definido sobre qué variedades construir la imagen de sus vinos, aquellas que permitan al consumidor de vinos extranjeros posicionarlos en el mapa. Aunque muchos de los grandes vinos mexicanos de hoy tienen entre sus credenciales cabernet sauvignon y merlot, gracias a unas viñas viejas y a años de aclimatación de estas uvas al suelo baja californiano, no consideramos que estos trabajos sean los que acaben por poner en el mapa al vino mexicano. 

Entendemos que la apuesta por las variedades más internacionales les aporta cierta visibilidad y simpatía en el consumidor que desconoce el vino mexicano, pero hay que intentar adelantarse y viendo que el mercado internacional está sobreabastecido por vinos de estos varietales, hay que apostar por lo autóctono. Es ahí donde aparece una casta  a la que pocos bodegueros están haciendo caso pero que seguro será parte del futuro del vino mexicano, como lo está siendo en Chile o Argentina, y es la variedad "misión", una variedad de origen español pero que lleva asentada en el continente más de 200 años por lo que ya es una uva autóctona de allí. 

Otra buena línea de trabajo con excelentes resultados hasta la fecha la está dando otra uva, la piamontesa nebbiolo. Con una maduración muy tardía, esta variedad tan mediterránea parece haber encontrado su sitio en el país centro americano, con una versión más intensa en color, aroma y sabor, que en su versión italiana, aunque todavía no llega a expresar el terruño como lo hace en algunas partes del noroeste italiano. Esta variedad nos ha mostrado en los 9 años que llevamos catando México su gran capacidad de expresión y su gran singularidad en suelo mexicano.

En blancas el camino emprendido por las bodegas pasa por ir de la mano de la chardonnay, aunque los ejemplos que hemos podido catar no son todo lo expresivos que cabría desear, ya que una buena parte de ellos vienen acompañados de unas buenas dosis de madera, lo que potencia la sensación de madurez y los hace excesivamente pesados en boca. 

Otro aspecto que el bodeguero mexicano debería tener en cuenta es la importancia de la viña. Mientras países como Francia, Italia o Argentina, vuelcan su mirada y sus recursos hacia el viñedo, en México todavía se centra todo el protagonismo a la enología. Resulta llamativo como en numerosas páginas Web de bodegas importantes el discurso en torno a la viña simplemente no está. Nos resulta familiar esta situación pues España atravesó la misma etapa tiempo atrás. El futuro pasará sin duda por un mayor protagonismo de la viticultura y el respeto al suelo, pues sólo con una buena materia prima se puede conseguir hacer grandes vinos. Con ello presumiblemente vendrá la construcción de una identidad de las bodegas en torno a lo que les hace diferentes, las variedades propias y su entorno único e inimitable.

A nivel de cata, muchos de los vinos que han llegado a nuestra oficina en el último mes, se muestran especialmente maduros y si se nos permite la expresión, también algo cansados. Nos ha resultado llamativo que un buen número referencias adolecen de reducciones precoces y otros tantos, de un exceso de confitura y madera. Inevitablemente hemos recordado algunos vinos españoles de principios del 2000, cuando la madera tenía más protagonismo que la fruta y cuando la obsesión por la madurez fenólica impedía ver a los bodegueros el punto de frescura que todo vino ha de intentar alcanzar, aunque pertenezca a una zona cálida. 

En México ha quedado demostrado que son capaces de conseguir vinos de calidad si se lo proponen. El mejor ejemplo de ello son los cinco vinos más puntuados en esta ocasión, vinos que destacan sobre los demás por tener no sólo una buena elaboración, sino que además en ellos acompaña el equilibrio, y en cierta medida algo de elegancia. En esta revisión de vinos mexicanos nos quedan todavía marcas importantes por recorrer, pero son los mejores ejemplos que hemos encontrado en esta primera entrega del vino mexicano.

Único 2012 T GR - 93 puntos

Bodega: Bodegas Santo Tomas (www.santo-tomas.com).

Zona de Producción: Baja California/Valle de Santo Tomás (México).

Variedades: cabernet sauvignon, merlot.

Alcohol: 14º

Color: cereza, borde granate.

Aroma: fruta roja, fruta madura, café aromático, especiado.

Boca: equilibrado, lleno, sabroso, taninos finos.

Un vino serio contundente y muy equilibrado. La nariz destaca por su fina reducción y por los toques balsámicos propios de la merlot y la cabernet. La boca es llena, sabrosa, con presencia de fruta madura (grosellas) con un tanino pulido y elegante. Se trata de un vino muy bien construido, con una crianza en barrica nueva de roble francés de 24 meses y 12 meses de reposo en botella. El vino está a día de hoy perfecto para consumirlo. Aunque no se trate de un vino fresco, el alcohol y la acidez están bien balanceados y la sensación final en boca es placentera y frutosa. La bodega Santo Tomás es una de las más antiguas de Baja California. Fundada oficialmente en 1888, elabora la friolera de 48 marcas en los valles de Santo Tomás, San Vicente y San Antonio de las Minas, donde posee más de 350 hectáreas de viñedo. 

Sirius 2012 T GR - 92 puntos

Bodega: Vinícola El Cielo (www.vinoselcielo.com).

Zona de Producción: Baja California/Valle de Guadalupe (México).

Variedades: 90% nebbiolo, 10% malbec.

Alcohol: 13,6º

Color: cereza oscuro, borde granate.

Aroma: fruta madura, fruta confitada, ebanistería, tabaco, especias dulces.

Boca: especiado, taninos maduros, largo.

Se trata de un vino originario del Valle de Guadalupe de parcelas seleccionadas con suelos francos arcillosos. Un vino que conjuga la estructura de muchos vinos méxicanos, con matices de fina reducción. EL vino contienen importantes dosis de madera, lo que le ha impedido escalar más puntos, sin embargo la sensación final es placentera gracias a un tanino pulido a una acidez que sostiene la contundencia del vino. La Vinícola El Cielo, es un proyecto enoturístico ubicado en el corazón de la Ruta del Vino, en Ensenada, Baja California. La bodega se centra en la producción de vinos en el Valle de Guadalupe donde poseen 22 hectáreas de viñedo, en el cual se cultivan hasta 12 variedades de uva.

F. Rubio 2014 T R - 92 puntos

Bodega: Bodegas F. Rubio (www.bodegasfrubio.com).

Zona de Producción: Baja California/Valle de Guadalupe (México).

Variedades: 75% cabernet sauvignon, 15% merlot, 10% malbec.

Alcohol: 14,8º.

Color: cereza, borde granate.

Aroma: fruta roja, fruta madura, hierbas silvestres, cacao fino, especiado.

Boca: equilibrado, estructurado, lleno, sabroso, taninos suaves.

Ubicada en el Valle de Guadalupe, esta vinícola familiar fue fundada por Francisco Rubio. Su enólogo, Alberto Rubio, es el responsable de este reserva. Este vino proviene de un ensamblaje construido sobre la espina dorsal de la cabernet sauvignon, variedad capaz de mostrar nobleza en todo tipo de condiciones. Se completa el vino con merlot y malbec, un trio que aporta un rasco balsámico interesante. Lo más llamativo de este vino es que se aleja del concepto “clásico” del vino de Baja California, aportando frescura y un mayor protagonismo de la fruta algo no siempre habitual en todos los vinos mexicanos. Se trata de un vino bien equilibrado pues no notas en absoluto la carga de alcohol, que se acerca a los 15º.

Casta Tinta Syrah 2015 T - 92 puntos

Bodega: Casta de Vinos (www.castadevinos.mx).

Zona de Producción: Baja California/Valle de Guadalupe (México).

Variedades: 100% syrah.

Alcohol: 13,9º.

Color: cereza, borde granate.

Aroma: fruta madura, mineral, balsámico, especias dulces.

Boca: equilibrado, potente, sabroso.

Resulta cuanto menos curioso cómo una syrah, uva originaria del Ródano, puede llegar a adaptarse en el suelo del Valle de Guadalupe, donde las horas de sol y las temperaturas llegan a otras cotas, pero así es. Este Casta Tinta ofrece el característico rasgo frutal de la variedad a través de una fruta madura y golosa, pero siempre presente desde el principio al fin de su degustación. Pero además, detrás del vino se aprecia un ligero matiz mineral que nos acerca al suelo. El vino ha tenido una crianza de 12 meses en barricas de roble húngaro, un paso que le deja recuerdos a especias dulces en nariz y un final especiado y ligeramente cremoso en boca. Actualmente la bodega elabora seis vinos que buscan su expresión a través de la mourvedre, cabernet sauvignon y syrah en tintas y chardonnay en blancas.

Los Cedros Malbec 2016 T - 92 puntos

Bodega: Bodega Los Cedros (www.bodegaloscedros.com).

Zona de Producción: Coahuila. 

Variedades: malbec.

Alcohol: 13,9º.

Color: cereza muy intenso, borde violáceo.

Aroma: fruta roja, fruta madura, floral, hierbas de monte.

Boca: equilibrado, sabroso, lleno.

Frescura y frutalidad, con estos descriptores queremos resumir lo más característico de este malbec de Coahuila perteneciente a la Bodega Los Cedros. Se trata de un vino de altura, influido por la majestuosa Sierra de Arteaga, que en su punto más alto supera los 3.000 metros de altitud. La bodega, perteneciente a la familia Villarreal Berlanga, ofrece interesantes elaboraciones y una gama muy bien cuidada. Habrá que permanecer atentos a sus futuros trabajos pues sus vinos abren un camino hacia la frescura no muy habitado en tierras mexicanas.

Más información:
  • Histórico paso para el vino de México

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