Manchuela, una bobal de altura

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No seremos nosotros quienes entremos en si la bobal es más de aquí que de allá, nada más lejos de nuestra intención. En nuestro recorrido de cata que nos llevó a la Comunidad Valenciana a través de sus denominaciones de origen Valencia y Utiel - Requena también hicimos un alto en la vecina manchega Manchuela, todo un referente en lo que a bobales se refiere.

Para quien todavía no lo sepa, Manchuela se encuentra entre el sureste de la provincia de Cuenca y el noreste de Albacete. El viñedo se sitúa a una altitud que oscila entre los 600 y los 700 metros. La orografía es fundamentalmente llana, salvo por los desniveles que trazan los ríos Júcar y Cabriel. Una de las cosas que más llaman la atención cuando uno se adentra en su territorio es la presencia de un buen puñado de hectáreas de viñas viejas, lo cual siempre es buena señal.

El pasado granelístico de la denominación de origen dio paso hace ya unos cuantos años a un anhelo por construir una identidad uniforme acerca del vino de Manchuela, algo que se ha trasladado a sus embotellados, haciendo que la Manchuela de hoy parezca más cohesionada y consistente que la de hace una década. Gran parte del éxito de la marca se lo debemos a las tres bodegas que más proyección exterior han dado a la zona: Bodegas y Viñedos Ponce, Altolandón y Finca Sandoval, cúspide cualitativa de la pirámide, y también a Bodegas Iniesta, propiedad del mítico jugador de futbol Andrés Iniesta. La zona cuenta además con una importante presencia de bodegas cooperativas, hasta 19 bodegas, lo que en cierta medida ha impedido que el crecimiento y la proyección de la zona haya sido más rápido. Y es que los cambios en una bodega cooperativa no son fáciles ni rápidos, pues tomar una decisión con tanto socios es siempre una tarea complicada.

Aunque las comparaciones son siempre odiosas, y no siempre gustan a todos, nos encontramos en un artículo que uno de los hilos conductores es la varietal bobal, presente en últimas denominaciones de origen que hemos tratado, Utiel-Requena/ Valencia y la Manchuela que hoy les presentamos.

Variedad de uva bobal

Tras evaluar los bobales de Utiel- Requena en los que se aprecia una dominancia de la fruta roja madura y un paso fácil por boca, nos encontramos que también en Manchuela se mantiene esta expresión frutal que comentamos, con la salvedad de que las bocas están mucho más armadas. Así es como en Manchuela los vinos poseen más estructura y su paso por boca y final es más voluminoso y también largo. Razones puede haber varias, viñas viejas frente a jóvenes, rendimientos, altitud o tipología de suelos unos más arcillosos y otros más calcáreos.

También en Manchuela hemos encontrado vinos de muchos estilos, algunos ligeros. Sin embargo, a nivel general, sí que se aprecia en Manchuela este mayor volumen. Los vinos de alta gama en este rincón de España se alejan del modelo bordelés que en algunos casos se puede apreciar en Utiel-Requena y en los vinos más clásicos de Valencia. Hablamos de vinos donde la crianza cobra especial relevancia.

No es lo percibido en bodegas como Ponce, donde se aprecia una búsqueda de identidad a través de la diferenciación de sus terrenos. Este es el éxito de la bodega, hoy capitaneada por el joven viticultor Juan Antonio Ponce, un productor que viene de la escuela de la viña y que busca sobre todo hacer una lectura precisa de lo más singular de su terreno, sin importar el forma de elaboración. Se trata de la hornada de productores viajados y catados, pendientes de las herramientas digitales y dispuestos a compartir información entre iguales por el bien del vino.

Bodegas y Viñedos Ponce es un gran ejemplo de lo que Manchuela puede llegar a ofrecer. La visión de José Antonio Ponce les ha llevado a rescatar variedades olvidadas en la zona como la moravia agria, una variedad cuyas cualidades, cclo largo, poco grado y rica acidez, la convierte en una lógica elección para su terreno y más si tenemos en cuenta el cambio climático y su consecuente calentamiento global. Un buen ejemplo de los matices y perfiles que puede llegar a mostrar lo tenemos en Buena Pinta 2016 (91 puntos), es un vino principalmente de moravia agria y aunque en su cupaje también posee algo de garnacha.

De izquierda a derecha: Juan Antonio y Javier Ponce, de Bodegas y Viñedos Ponce

La experiencia que José Antonio pudo adquirir trabajando para la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez, con trabajos en numerosos viñedos de España, le llevó a aprender la tradición y a entender lo fundamental: que hay que interpretar el viñedo estés donde estés. Y así es como en 2005, primera cosecha con la que trabaja, empieza a dar forma a su proyecto familiar. La evolución de este joven bodeguero es evidente a través de sus vinos. Conforme han pasado las cosechas sus vinos han ido dirigiéndose hacia una mayor búsqueda de frescura, hacia una menor madurez. Él mismo, confiesa, se asombra al realizar una cata comparativa de sus vinos actuales con las primeras añadas. Pino 2016 (94 puntos), un vino que nació como iniciativa para crear su primer vino de parcela, ha llegado a nuestra copa con gran frescura y elegancia, su paso por boca es elegante y frutoso y su nariz muestra ricos matices terrosos y balsámicos, dignos de los grandes vinos. Habrá que ver cómo se comporta este vino en la recata con los grandes que organizaremos en el mes de julio, pero hoy ya apunta maneras. Lo mismo nos ha sucedido con el P.F. 2016 (94 puntos), un vino mineral y con mayor estructura que Pino, pero con el nexo común de la búsqueda de frescura y frutosidad. En el blanco Reto 2017 (92 puntos) encontramos un interesante trabajo que desde la bodega se está haciendo con una variedad albilla, no confundir con la albillo de Madrid. Su buena acidez, su salinidad y su capacidad de reflejar el terreno la convierten en otra variedad interesante para el desarrollo de los vinos blancos de la zona, hoy todavía escasos.

Otra parada igualmente importante en la zona está en Landete, provincia de Cuenca en un punto intermedio entre tres provincias: Valencia, Cuenca y Teruel, a 1100 metros de altitud en el punto más alto. Allí se encuentra la bodega Altolandón, la bodega de Rosalía Molina y Manolo Garrote en la que dan vida a vinos de altitud, como el bobal Rayuelo 2014 (92 puntos) o el cabernet franc CF de Altolandón 2014 (92 puntos) o el Altolandón 2013 (93 puntos) fruto del ensamblaje de syrah, garnacha y cabernet franc, un vino que goza de finura y elegancia.

El proyecto vinícola arrancado en 1998 por el periodista Víctor de la Serna con la colaboración del enólogo Rafael Orozco, es también una apuesta por el vino de altura y por variedades tanto tradicionales en la zona como la bobal, monastrell, garnacha tinta, garnacha tintorera y moravia agria, como de pequeñas apuestas personales como la syrah y, en menor medida, la touriga nacional. A Víctor se le debe el mérito de haber sido de los primeros en la zona en dirigir la mirada hacia el campo, hacia una viticultura más respetuosa, hoy día algo que sólo los locos pasan por alto. Esta precocidad se debe en parte a su experiencia en la cata en vinos extranjeros y a los contactos realizados con productores de medio mundo como consecuencia de una vida cargada de viajes.

Aunque creemos que Manchuela tiene un potencial de crecimiento excepcional lo cierto es que todavía es una gran desconocida para el público extranjero y en cierta medida también para el nacional, más allá de los consumidores especializados que sí reconocen el valor de muchos de sus vinos. Es llamativo que en la última década todavía sean estas tres bodegas citadas las únicas que abanderan la excelencia de la zona, y más si tenemos en cuenta que todavía cuenta con un rico patrimonio vitícola por explotar.  ¿Puede deberse a una falta de confianza por parte de algunos productores? ¿Será por la excesiva influencia de las cooperativas en la zona? Sea cual sea el motivo, Manchuela es sin duda una zona con grandes posibilidades para aquellos que busquen mostrar la singularidad de un terreno a través de sus castas, suelos y cultura elaboradora. Conozca las valoraciones del equipo de cata tras nuestro paso por esta zona elaboradora en la Guía Peñín 2019.

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