Dominio del Pidio 2016 blanco, el albillo de la Ribera del Duero

Vino de mesa
100% albillo mayor
Bodega: Cillar de Silos

Empieza la cuenta atrás para conocer cuál será el vino revelación de la Guía Peñín 2019, y para ello es preciso hablarles un poco de sus protagonistas. Hace unos días anunciamos los seis vinos que este año competirán por hacerse con este galardón, que premia la calidad y el atrevimiento a partes iguales. El primero de ellos, siempre siguiendo un estricto orden alfabético, es un blanco de la Ribera del Duero. Sí, han leído bien, de la Ribera del Duero, aunque por temas legales todavía no pueda ser etiquetado con el sello de la denominación de origen, ya que todavía no ha aceptado la elaboración de vinos blancos bajo su paraguas. Se trata de un debate abierto en el que el Consejo Regulador lleva tiempo sumido, donde ya no se discute sobre si permitir la elaboración de vinos blancos, algo que en los corrillos se da por hecho, sino sobre qué variedades blancas deberían aceptarse.

Este albillo que hoy les presentamos llega en un momento excepcional, pues nos indica claramente cuál es sin duda la variedad blanca reina en estos lugares, más allá de la verdejo que, curiosamente, también podría incluirse entre las variedades aceptadas si nadie lo impide.

El albillo de la Ribera del Duero, es el albillo mayor, una variedad muy presente antiguamente en el viñedo riberense y que se encontraba entremezclada con las vides de tempranillo para posteriormente elaborar su histórico clarete.

La familia Aragón, propietaria de la bodega Cillar de Silos y responsable entre otras cosas de este Dominio del Pidio 2016, lo tiene claro. “En blancos sólo cabe la albillo, una variedad discreta, con rica acidez, que necesita tiempo para poder expresarse”, lo que nos recuerda en cierta medida a la tinta graciano que bautizamos en su momento como la bella durmiente: variedades que requieren del paso del tiempo para ofrecer lo mejor de sí mismas, aunque en el caso de la graciano no sea por timidez sino por exceso de personalidad.

Esta familia, como muchas otras en la Ribera del Duero, han permanecido por largo tiempo en el anonimato, al menos en lo relativo a medios de comunicación, porque en relación a la calidad de sus vinos, éstos llevan años ofreciendo, singularidad, estructura y también la frescura que tanto se demanda de las mejores bodegas.

Dominio del Pidio llegó a nuestra copa en el mes de abril, unos días antes de que acudiésemos catar a la sede del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero. El vino, que posee una crianza dividida al 50% entre el cemento y las barricas de 600 litros de dos vinos de vida, no parecía tener una tonalidad amarillenta que desvelase su “envejecimiento”. La nariz resultó ser un conjunto de mineralidad (piedras secas), acompañada de fruta madura, un ligero toque de cacao fino y un fondo calizo muy interesante. La boca corroboró lo que vimos en su primera fase: volumen, frescura, especias, la mineralidad antes mencionada y una rica acidez. En palabras de Oscar Aragón, enólogo de la casa y uno de los tres hijos de  Amalio Aragón, fundador de la bodega Cillar de Silos, “la albillo posee una acidez natural que la convierte en una aliada para el envejecimiento en botella. Nosotros concebimos este vino para que fuese de guarda y aunque todavía es pronto para saber cuántos años puede llegar a vivir, yo calculo que 4 o 5 años le vendrán muy bien a este 2016”. Las bodegas suelen ser prudentes a la hora de aventurarse a calcular el tiempo de vida de uno de sus vinos y más aún si se trata de un nuevo vino. De Dominio del Pidio 2016 B se han elaborado poco más de 3.552 botellas y salen a la venta a un precio final aproximado de 52 euros. 

Dominio del Pidio es un proyecto que nació hace dos años gracias al tesón de los tres hermanos que hoy día dirigen la bodega familiar: Amelia, Óscar y Roberto. La idea era recuperar ocho viejas bodegas subterráneas de Quintana del Pidio y elaborar allí a la vieja usanza. Quintana del Pidio es un rinconcito con un pasado vitícola abrumador, donde se encuentran interesantes viñas a más de 850 metros de altitud, especialmente en el triángulo formado por los pueblos de Gumiel, Quintana del Pidio y la Aguilera. Las viñas de donde proceden las uvas de albillo de este Dominio del Pidio, son viñas viejas, de entre 40 y 100 años  y como mencionamos anteriormente entremezcladas con la omniprensente tempranillo. Se trata de un rincón burgalés fresco por lo que la orientación habitual de sus viñedos es hacia el sur, buscando así una maduración óptima de las uvas.

Óscar y Roberto Aragón

Excelente apuesta de la familia Aragón en favor de los vinos blancos de la Ribera del Duero que pronto esperamos ver etiquetado con el sello de su denominación de origen. Así es nuestro primer nominado al vino revelación, un vino atrevido y adelantado a la realidad burocrática de su consejo regulador, pero apoyado en los vinos del pasado.

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