Seis vinos para la historia en la Guía Peñín 2020

Carlos González (@CarlosGuiaPenin) y Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

Apenas acabamos de terminar las catas para la nueva edición de la Guía Peñín 2020 y todavía paladeamos los grandes vinos que este año han pasado por nuestra mesa de cata. De todos los grandes vinos que hemos probado este año, hay seis, sólo seis de entre los cerca de 12.000 vinos catados, que nos han deslumbrado y pasarán a los anales de los vinos más puntuados del país. Estos vinos han obtenido 99 puntos, lo que supone un hito en esta casa al ser la primera vez que seis vinos alcanzan la máxima puntuación de la Guía Peñín. Recordemos que para nosotros 99 puntos es la máxima puntuación, los 100 puntos serían para la perfección absoluta, algo que sencillamente no existe.

Dicho esto, nuestros seis vinos cuasiperfectos han sido arrolladores, representan una amplia tipología y manera de entender la viticultura y la enología.

RELIQUIA AMONTILLADO, UN SORBO DE HISTORIA

No es la primera vez que este vino alcanza los 99 puntos, en la edición 2017 de la Guía Peñín este vino ya obtuvo la máxima puntuación. Tres años más tarde, el vino sigue igual de pletórico que entonces y las palabras que en aquel momento escribimos igual de vigentes. Reliquia Amontillado de Barbadillo es uno de esos vinos que te obliga a reflexionar. Su larguísima crianza te empuja a pensar cuál será el límite de envejecimiento, algo difícil de cuantificar cuando el vino pasa por un sistema de mezcla de cosechas y por una homogeneización de producto. Este vino avanza por la psiquis del catador y lo pone a prueba con unos matices de crianza y una concentración extrema que roza los límites de lo “socialmente” admisible. Un vino complicado y complejo.

Amontillado es para nosotros la categoría más compleja de todo el Marco de Jerez por aunar en un mismo vino dos tipos de crianza, la biológica y la oxidativa. El equilibrio aquí juega un papel de vital importancia, por ser éste el soporte para transformar un buen vino en un gran vino, especialmente si cuenta con una marcada personalidad, como es el caso. Y ahí está en el Reliquia Amontillado, el equilibrio perfecto de un vino afortunado y para afortunados. Son unas escasísimas 40 botellas anuales a un precio que hace dudar, 1.200 euros. Sin embargo, cuando tienes la fortuna de estar frente a él sabes que te encuentras ante un pedazo de historia viva del vino Jerez. Reliquia Amontillado llega para reivindicar la grandeza de este tipo de elaboraciones y el profundo legado enológico que deja para la posteridad.

UN PRIORATO ATÍPICO Y SUBLIME, LES MANYES 2016

La llegada de Dominik Huber a Priorat en el año 2000, inicialmente en la bodega Mas Martinet y posteriormente en su bodega Terroir al Limit, ha supuesto un acontecimiento mucho más trascendente de lo que la gente puede pensar. Este alemán creó su bodega en 2001 y, desde entonces, se volcó en la elaboración de vinos completamente atípicos en la zona. Mientras la mayoría de los elaboradores han embotellado vinos sublimes de corte corpulento, Dominik se adentró en los vinos de baja capa y sutileza de matices, un paso más allá al estilo depurado y elegante de la L’Ermita de Álvaro Palacios. Sus comienzos en la zona no fueron sencillos, pues levantó suspicacias y recelos entre los lugareños, pero su determinación a la hora de mostrar esta nueva interpretación del vino de Priorat le ha llevado con los años a establecerse como un productor de culto. Les Manyes 2016 es una demostración más de lo que este enólogo lleva haciendo desde hace muchos años. La viña de Les Manyes, con una garnacha de más de 55 años de edad, se encuentra a 800 metros de altitud, a los pies de la montaña de Montsant, sobre un suelo arcilloso. Se trata de un vino de los que llamamos de baja intervención, vinos en los que la mano del hombre trata de inmiscuirse lo menos posible para que el terreno se exprese sobre todas las cosas. Posee los ingredientes naturales de esta tipología de vinos: bajas dosis de sulfuroso, levaduras autóctonas, fermentación espontánea, viticultura ecológica, y un constante ejercicio de cata durante la elaboración para evitar que el vino se les descarrile. A pesar de estar elaborado con un 100% de raspón, algo que la gran mayoría de las veces suele restar expresión de variedad y terruño, el vino está pletórico. Les Manyes comenzó a elaborarse con la cosecha 2006 y, a lo largo de los años, el vino ha ido modificando ligeramente su estilo, ganando en sapidez y expresión hasta llegar a ser lo que este 2016 es. El vino no tiene contacto con barrica, se fermentó y se crió en cemento, algo que han empezado a hacer en los últimos años. Les Manyes 2016 es un vino histórico no sólo por su riqueza de aromas, entre florales y hierbas silvestres, sino también por todo lo que representa: la culminación de un estilo no explorado en una zona histórica como Priorat y la forma no intervencionista de acercarse a esta interpretación del terruño prioratino.

LA NIETA 2016, POTENCIA Y ELEGANCIA AL SERVICIO DEL TIEMPO

Es indiscutible que Marcos Eguren de Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria es una de las grandes figuras de la enología y la viticultura de España. Se trata de un bodeguero que siempre ha dado especial importancia al campo, que apostó desde bien temprano por trabajar y vinificar las parcelas más singulares y que a la vez fue capaz de crear vinos a precios asequibles para el gran público. Él reúne los mejor de los dos mundos: del productor de vinos para el gran público y del elaborador de vinos especiales y de pequeñas producciones. La Nieta 2016 es un vino que representa fielmente el estilo de los Eguren, un vino con potencia pero elegante, alejado de los cánones de la extrema sutileza que hoy dominan en las nuevas elaboraciones. Se trata de un vino de una parcela de 25 hectáreas en Páganos, Laguardia (Rioja Alavesa) de viñas plantadas en 1975 a 525 metros de altitud, sobre unos suelos arcilloso-calcáreos. Además de un impecable trabajo en viña, siguiendo los preceptos ecológicos y biodinámicos, la enología está orientada a permitir que este vino vaya aumentando su expresión de terruño conforme repose en botella. El resultado de esta cosecha 2016 de La Nieta no ha podido ser mejor, reúne una importante carga frutal acompañada de una textura excelente, un tanino sedoso y un final persistente. Es un vino con tensión y con una larga vida por delante para el que sepa evitar la tentación de descorcharlo ya.

SORTE O SORO 2016, UNA INSPIRACIÓN PARA LOS BLANCOS QUE HAN DE LLEGAR

Si Marcos Eguren es uno de los nombres en cuanto a tintos españoles se refiere, Rafa Palacios lo es indiscutiblemente para blancos. Su llegada en 2004 al Valle del Bibei (DO Valdeorras) supuso un antes y un después para el vino español. Su obcecación por la elaboración de blancos de gran calidad y el tesón hasta conseguirlo han permitido que Valdeorras sea conocido a nivel internacional y que muchos otros elaboradores quieran también contribuir a aportar valor a esta tipología de vinos. Sorte O Soro 2016 es un vino de una única parcela plantada en 1978, O Soro, donde crecen sus uvas de godello. Su suelo es de granito, con arenas finas con esquistos de cuarzo. La viticultura es también para este elaborador una máxima, pues trata de embotellar este idílico paisaje de viñas en bancales a través de un trabajo meticuloso y extremadamente respetuoso. Lo que convierte a este blanco del 2016 en un vino fuera de lo común es la forma que tiene de hablar del terreno y de expresar un sinfín de cosas. Lo hace de forma sutil, pues sus matices van apareciendo como susurros en la copa. Es, sin duda, la máxima expresión de un vino elegante, con frescura, ligera salinidad y una complejidad digna de mención. A pesar de haber sido criado en roble francés de 500 litros con sus propias lías, la crianza se difumina por la expresión cítrica de su fruta. La acidez final nos hace pensar que su evolución será majestuosa y lenta, todo un aliciente para aquellos a los que les gusta también saborear la expresión del tiempo en un vino.

CHIVITE COLECCIÓN 125 2005, EL BLANCO ESPAÑOL DE LARGO ENVEJECIMIENTO

Algunos pueden pensar que el envejecimiento de los vinos blancos está reservado en exclusiva para el territorio gallego. Sin embargo, existe una bodega en Navarra que lleva años reivindicando el papel del vino blanco con vejez, y también tintos, dicho sea de paso. Hablamos de Julián Chivite Family Estates. El asombroso Chivite Colección 125 2005 llegó a nuestra copa como una demostración viva de lo que un vino blanco es capaz de conseguir con el tiempo. Su crianza en roble francés de 10 meses es ya una simple anécdota en el vino, pues lo que hoy día destaca en él proviene de otro lugar, de lo más profundo, de la expresión de un chardonnay de libro, con ricos matices terciarios y una fruta golosa. Nos sorprendió lo envolvente del vino, con un paso graso y un final ligeramente especiado y sabroso. Este vino supone, además, un homenaje al trabajo desarrollado por el prestigioso enólogo ya fallecido Denis Dubourdieu, quien desde 1993 trabajó con la bodega para elaborar un blanco sublime. Este 2005 pertenece a aquella etapa y lleva impreso el carácter y la filosofía de Dubourdieu, lo que demuestra que su visión en cuanto a la trayectoria del Colección 125 era totalmente acertada. En palabras de Julián Chivite, lo que más llama la atención del Colección 125 Blanco “es su gran capacidad de envejecimiento mostrándose joven en su madurez, manteniendo la tipicidad de su origen y el equilibrio de los grandes vinos”. Este Chivite Colección es una demostración de los vinos de largo envejecimiento y se une al Castillo de Ygay 1986 que el año pasado obtuvo también 99 puntos.

GRAMONA LO HA VUELTO A HACER, CELLER BATLLE GRAN RESERVA 2005 BRUT

La bodega Gramona puede vanagloriarse de ser la primera bodega en conseguir situar un vino espumoso en el cielo de los 99 puntos. Fue en la Guía Peñín 2017 con su Enoteca Gramona 2001 Brut Nature. Tuvimos que esperar a la edición 2019 para volvernos a encontrar con otro espumoso de 99 puntos, esta vez de la mano de Recaredo y su Segona Plenitud 1996 Brut Nature. Hoy lo ha vuelto hacer: Gramona Celler Batlle 2005 es simple y llanamente el éxito de una visión pionera y rupturista en la elaboración de vinos espumosos. Años atrás, pocos podían creer que un vino espumoso de Cava pudiese alcanzar semejante valoración. Estas puntuaciones parecían reservadas a las grandes casa de Champagne. Sin embargo, tuvo que llegar la familia Gramona para demostrar que no sólo en Francia se elaboran vinos eternos con burbujas. Muchas bodegas de la zona tomaron nota del trabajo de Jaume y Xavier Gramona cuando empezaron a ver los resultados obtenidos y con ello se abrió un universo casi inexplorado entre los elaboradores de espumosos españoles. Gramona Celler Batlle 2005 Brut tiene la finura de un gran espumoso y la complejidad del largo envejecimiento, una burbuja fina pero constante y una sapidez fuera de lo común. Al igual que el Reliquia Amontillado encierra un pedacito de tiempo y lo hace con maestría y elegancia. Se trata de un espumoso histórico que nos deja en la paradójica situación de que sea un Cava de Gramona el más valorado de España, precisamente el año en que han anunciado su salida de la DO.

Estos son los seis grandísimos vinos del año, vinos valientes, con el carácter del lugar donde han crecido, algunos con la trascendencia cultural de una tierra, otros como representantes de una visión arriesgada y rupturista, otros fruto de la obcecación de mostrar una elaboración personalista y alejadas de modas... son caminos diversos que confluyen en un mismo punto, la excelencia.

¿Alguien puede decir que ya sabe todo del vino?

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