Caricaturas del consumidor del siglo XXI

Clásico Conservador

John Wayne fue un actorazo. Nadie te va a decir qué consumir. Permaneces ajeno a las modas, sabes lo que quieres consumir porque llevas años haciéndolo y en tu dilatada experiencia ya has conseguido formarte un gusto bien definido. No te arriesgas a probar cosas nuevas porque muchas te parecen modas pasajeras y gustos alejados de los grandes clásicos con los que ha crecido. Las grandes zonas históricas de España son tu predilección, has crecido con ellas y sabes que son famosas por algo. Las marcas consolidadas son la opción, por algo llevan tantos años elaborando vino. La imagen del vino no es importante, lo importante es lo que está dentro. No buscarás información sobre los vinos que consumes a través de Internet porque consideras las nuevas tecnologías como objetos diabólicos, poco amigables e intrusivos. En ningún momento de tu vida te ha parecido interesante el mundo de las redes sociales y ves a los jóvenes de hoy en día “apardalados” con sus teléfonos móviles, dando una información tan privada que te parece obsceno.

El hombre de negocios

Warren Buffett es tu influencer favorito. Los clásicos no son los únicos vinos que consumes, en su momento te abriste a los vinos de corte moderno que revolucionaron denominaciones como Rioja. Le tomaste el gusto a los vinos de autor, al protagonismo de la fruta y la exuberancia y a los gustos por las crianzas con protagonismo. Eso no te impide disfrutar de los de siempre, pero te niegas a renunciar a las bodegas de corte moderno que propulsaron los nuevos vinos en los 90. Ocasionalmente has consultado información sobre algún vino, aunque la fuente de información predilecta para ti no ha sido la red si no las revistas y libros sobre vinos. Las marcas notorias son importantes para ti, no solo porque sus vinos son buenos, sino porque beberlas es como conducir un coche de lujo

Los hijos de Parker

No has tenido problema a la hora de salirte de tus vinos preferidos, aunque sin hacerlo a lo loco. Le das una oportunidad a otros vinos, variedades y zonas pero sigues teniendo una lista de vinos básicos a los que no renuncias a la hora de hacer la compra. Viviste la edad de los vinos del catador, llenos, potentes y exuberantes. Aunque cada vez los consumes menos. Te has preocupado por entender lo que sucede en las redes sociales y, quizá por recomendación de algún compañero de trabajo o amigo, has decidido descargarte alguna aplicación de vino donde poder buscar información sobre los vinos que siempre has consumido. Existe esa curiosidad por las nuevas tecnologías pero te acuerdas de ellas de pascuas a ramos y si tienes que comprar vino lo haces en tiendas especializadas o en grandes superficies.

Open Minded

Te aventuras a las redes sociales, buscas información sobre los vinos, sabes de sobra que hoy día se hacen buenos vinos en todas partes, has seguido las marcas tradicionales porque en algún momento de tu vida pasaron por tu paladar, pero ahora buscas abrir tus fronteras. Te gustan los vinos frescos, valoras la acidez y empiezas a repudiar el azúcar y las sensaciones dulzonas.

Eres moderno, o así lo crees. Haces fotos con el móvil y ocasionalmente compartes tus vinos con tu grupo de amigos. En Internet sigues a pequeños bodegueros convencidos de que las producciones más artesanales son las más auténticas. Como eres moderno, compras por Internet, buscas precios y comentarios. Conoces infinidad de marcas y zonas de producción y en las comidas con amigos buscas trasladar tu conocimiento al resto de comensales.

Influencer

Eres moderno y lo sabes. Hace tiempo que dejaste de creer en los convencionalismos, tu actividad en redes sociales es incesante, vives conectado a todo, hashtag es tu segundo apellido. Has publicado vinos que nadie conoce, de producciones ínfimas y miras con interés los vinos raros. No hay defecto de elaboración, el defecto lo tiene el que no lo valora…Crees que muchos de los vinos de siempre son insalubres y que la gran mayoría no aportan nada especial. Tu interés por el vino te ha llevado a probar vinos de todo el mundo, y no descartas probar un vino de Papúa Nueva Guinea si lo recomienda un productor o gurú de nuevo cuño. Alimentas a otros consumidores con tus comentarios y rehúyes de la crítica especializada por considerarla anquilosada. Hablas del vino en un lenguaje desenfadado y te importa la figura que construyes sobre ti en la red. Te formas, lees y comentas sobre vino, sabes mucho de vinos y en una conversación piensas que nadie te va a aportar nada nuevo, especialmente si es mayor.

Lost in Translation

Andas a tientas por el mundo del vino. Te cuesta recordar las marcas y se te nubla la vista cuando te traen una carta de vinos con infinidad de posibles elecciones. Acostumbras a aferrarte a un puñado de marcas, que siempre se encuentran presentes en la gran mayoría de restaurantes. Los que mayor interés tienen, buscan en la prescripción el flotador que les permita no hundirse entre la maraña de marcas.

Hipster Nature Lover

posees una estrecha vinculación con lo natural, bio y ecológico, adoras lo rústico y tradicional aunque vives en la ciudad el único entorno capaz de ofrecerte el gran abanico de posibilidades culturales que necesitas. Los vinos de siempre no te seducen, prefieres buscar aquellos jóvenes elaboradores que pisan las uvas con sus propios pies y que ofrecen el vino sin más aditivos que el que le da el campo. Buscas elaboraciones ancestrales pero elaboradas por jóvenes como tú, y quieres que el vino no sólo sea natural en su concepción, sino que también lo evidencie en su olor y sabor.

Millennial Winelover

Instagram es una de tus principales fuentes de información, rebuscas en la red para identificar a las personas que te han de guiar en tu futura elección del vino. Eres un consumidor infiel, no te gusta repetir marcas, porque la vida es muy corta como para dedicarse a unos pocos vinos. Siempre que puedes subes a la red los vinos que pruebas porque son raros y nadie los conoce y porque esto alimenta tu espíritu digital.

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