Arzuaga Albillo 2007, vino revelación Guía Peñín 2020

Carlos González (@CarlosGuiaPenin)

No hay nada casual y mucho menos en el mundo del vino. El 2019 pasará a la historia como el año en que la Denominación de Origen Ribera del Duero aceptó por vez primera la elaboración y etiquetado de vinos blancos bajo su amparo. Llevaban años debatiendo sobre cómo hacerlo y qué variedades debían proteger. La mentalidad comercial de algunos productores de la zona les llevo a barajar la opción de incluir no solo la albillo mayor, histórica de su viñedo, sino también la verdejo, con mayor empaque comercial, al menos a día de hoy.

Finalmente reinó la cordura y la vista a largo plazo y se accedió a la elaboración de vinos blancos solo con la uva albillo mayor, tantas veces confundida con la albillo real de la corte madrileña. Y aquí es hacia donde nos dirigimos ahora, hacia un albillo mayor escrito con letras mayúsculas: Arzuaga Albillo 2007, un vino caprichoso, fruto del interés enológico de una bodega dedicada en exclusividad a la elaboración de vinos tintos. Pero resulta que, de espaldas al público, sus propietarios se dedicaban a ver las diferentes posibilidades que ofrecían los vinos blancos, en una zona que ni estaba la posibilidad de crearlos, ni se la esperaba.

A las Bodegas Arzuaga Navarro, se las debe el mérito de contribuir a popularizar y a exportar el concepto de larga crianza en la Ribera del Duero, en aquellos años en que reinaban los vinos musculosos, de pura exhibición aromática y gustativa. Amante desde sus inicios, que se remontan a 1993, de los vinos con crianzas prolongadas y presentes, fue una de las responsables del auge de los Riberas, “clásicos” con una alta presencia del roble en sus elaboraciones, pero dando también protagonismo a una fruta negra madura, en elaboraciones corpulentas, estructuradas y carnosas.

A algún afilado lector, le puede llegar a sorprender que sea precisamente esta bodega la que nos haga llegar al vino revelación 2020. Sin embargo, si lo analizamos en profundidad, tiene todo el sentido que sea una bodega especialista en el concepto de crianza en barrica el que haya dado en el clavo en la elaboración de un vino blanco profundo y de una crianza tan larga como poco explorada en los vinos blancos. La figura de Jorge Monzón, el que fuera uno de los enólogos en Bodegas Arzuaga junto a Óscar Navarro, miembro de la familia Arzuaga Navarro, también influyó para que a día de hoy tengamos un vino de semejantes características.

Arzuaga Albillo 2007 es un vino no apto para consumidores no iniciados, es complejo, exuberante y con muestras de vejez desde que lo servimos en la copa. De un color dorado que no disimula su vejez, es intensamente aromático, con finas notas de chocolate, fósforo, incienso, especias y piel de naranja amarga. Posee un matiz oxidativo muy interesante, que en boca se hace más presente y conjuga a la perfección con un marcado amargor y con una excelente acidez. 

Se trata de la única y mejor representación de la capacidad de envejecimiento de la albillo mayor, una variedad con capacidad de aguante gracias a su refrescante acidez. Hasta la fecha, conocíamos excelentes casos, escasos eso sí, de albillo mayor con crianzas y envejecimientos medios, como es el caso del Dominio del Águila Albillo Viñas Viejas 2012 (93 puntos en la Guía Peñín 2012) o Ermita del Conde 2011 (94 puntos en la Guía Peñín 2015). Sin embargo, el tiempo medio de crianza en barrica y en botella todavía no hacía presagiar el potencial real de envejecimiento de esta uva.

Este Arzuaga Albillo 2007 proviene de unas uvas de viñedos prefiloxéricos de suelos arcilloso-calcáreos. Tras fermentar en tina de 500 litros, se sometió a un envejecimiento en barricas usadas de 225 litros de capacidad durante 93 meses, más de siete años y medio, procurando rellenar las mermas producidas por el paso del tiempo y evitar así oxidaciones excesivas e indeseadas.

De este 2007 apenas se embotellaron 500 ejemplares y, según nos ha informado la bodega, también tendremos próximamente uno de la cosecha 2008. Lo que no sabemos con exactitud es cuántas cosechas más con tanta vejez se presentarán de este vino, quizá nunca esperaron que el vino estuviese tan espectacular como lo está a día de hoy.

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