Arancel EE.UU… ¿oportunidad?

Adolfo Gatell, Director General Peñín

Es mucho lo que se ha escrito y hablado sobre el incremento de aranceles al vino en el mercado de EE.UU. Prácticamente la totalidad de noticias y comunicados aparecidos desde el pasado mes de octubre, que es cuando entró en vigor el arancel, han sido de carácter apocalíptico, cuestionando seriamente el futuro del vino español en este mercado e incluso en términos generales.

Pensamos que bien valdría dedicar unas líneas a llamar a la calma y a planificar estrategias llamadas a revertir la amenaza en oportunidad o, como mínimo, mitigar en lo posible las consecuencias de la aplicación del arancel. El mercado estadounidense supone 285M de € de una facturación total de unos 7000M del vino español, siendo el americano el tercer mercado de exportación de nuestros vinos.

¿A qué vinos afecta?

Los afectados no son todos los países de la Unión Europea, tan solo los países miembros del Consorcio Airbus (Francia, Alemania, Reino Unido y España). A sus vinos se les aplicará un arancel adicional “ad valorem” (sobre el precio del producto) del 25%. Y a las siguientes tipologías de vinos:

  • Vinos tranquilos con envases inferiores a los dos litros.
  • Vinos con graduación inferior al 14% de alcohol.

En el caso de España, esto representa solo el 70% del valor de los vinos exportados al mercado estadounidense.

Son muchas las voces, o por lo menos se dejan oír de forma notable, que abogan por un abandono de este mercado. No podemos estar más en desacuerdo.

Consideramos que la estrategia y la planificación empresarial son el camino para alcanzar el éxito y de ninguna manera equiparamos este con el abandono del mercado americano por parte de las bodegas españolas. ¿Perdemos el posicionamiento alcanzado hasta hoy? Siendo mucho o poco es el que tenemos y nos ha llevado años conseguirlo como para renunciar a él y tener que recuperarlo cuando cambie la coyuntura. Esto será mucho más costoso que cualquier otra medida, suponiendo que nos sea posible.

No estamos ante una medida de corte permanente, sino más bien coyuntural donde todavía habrá mucho que negociar y esperar determinados acontecimientos aún por llegar. Habrá que ver la sentencia de la Organización Mundial del Comercio sobre las ayudas gubernamentales a Boeing pudiendo equilibrar las de Airbus, liberando los gravámenes a otros productos, entre ellos el vino.

No vemos muy distinto la aplicación del arancel a si fuese una fuerte variación en los tipos de cambio, como ya se ha producido en otras ocasiones y en otros mercados, o a un incremento notable en los precios de los carburantes que incrementen los costes de transporte de nuestros vinos.

Además, en este caso, el arancel aplicado no cumple con la característica más habitual del mismo que es la protección del producto autóctono frente al vino importado. El vino estadounidense no precisa de esas ayudas. En este caso se convierte prácticamente en un impuesto al consumidor si nadie asumiese el mismo en la cadena de valor. Puede ser un buen momento para que las bodegas analicen la elasticidad de la demanda de sus productos y adopten estrategias en función de esta. Por entender el concepto: la gasolina tiene una demanda muy inelástica. Los vinos dependerán de su tipología y del segmento de consumo al que estén enfocados.

¿Cómo amortizar el arancel?

También aparecen ciertas ventajas, como la aprobación por parte de la Unión Europea de un incremento de las ayudas a la exportación en el mercado de EE.UU., que pasan de un 50% a un 60% y la posibilidad de cambiar los programas de promoción de unos mercados a otros.

Si, como parece, el país más afectado en sus exportaciones es Francia, como indican las primeras valoraciones realizadas, y previendo que habrá “bodegas cobardes”, será un buen momento para tratar de ocupar esas plazas como harían otros si fuésemos nosotros quienes dejásemos esos huecos en el mercado.

Por no hablar de explorar nuevos formatos por encima de los 2 litros, graduaciones por encima de los 14 grados y facturaciones creativas teniendo en cuenta la naturaleza “ad valorem” del arancel.

Por lógica, si dejamos este mercado habrá que encaminar nuestros pasos a otros mercados que suplan las ventas de éste. Se complica el asunto: no olvidemos las incertidumbres de otros mercados notables e importantes. ¿Qué va a pasar con el Reino Unido y el Brexit? ¿Cual será la situación futura en el corto y medio plazo del mercado en China teniendo en cuenta la especial situación del país acontecida con el desconocido virus? ¿También los dejamos?

En definitiva, afrontemos el nuevo escenario con planificación, estrategia y un ápice de valentía.

Ya saben lo que dijo El Cid de Pérez Reverte: “Huir solo sirve para morir cansado”.

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