Guix Vermell Negre 2019, puro y sin adornos

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Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

Cada año en Peñín nominamos a un reducido grupo de vinos que, siendo catados por primera vez en la Guía Peñín, su cata supone una ruptura en la zona donde elaboran, en la forma de trabajar, en la calidad o todo ello junto. Se trata de los vinos nominados a vino revelación. Estos nominados pueden variar en número en función del año. En alguna edición han sido tan solo cuatro vinos, otros años cinco y en esta ocasión hasta seis. La cifra va en función del número de vinos que concuerdan con nuestro criterio para ser nominados, y por su naturaleza rupturista no suelen ser muy numerosos. Empezamos una secuencia de artículos donde os acercaremos a los seis nominados de este año.

Nuestro primer nominado a Vino Revelación Guía Peñín 2021, se llama Guix Vermell Negre, de la bodega Terroir sense Fronteres, es un vino elaborado al 100% con garnacha tinta de la cosecha 2019. Lo que más nos llamó la atención de este vino era la gran complejidad que ofrecía una elaboración de una cosecha tan reciente como la 2019. Habituados en estas cosechas a encontrar tan solo una expresión frutal, más o menos fresca, este vino nos introdujo en el paisaje mediterráneo de Montsant, con toques de flores silvestres, con mucha fruta como es lógico, pero también con un trasfondo mineral y con una tensión final en sus taninos que nos recordó a los suelos calizos de otras partes del mundo. Revisamos la etiqueta para comprobar que efectivamente nos encontrábamos ante un vino “joven”, pues no estábamos acostumbrados a encontrar una expresión así en una añada tan reciente. Esto nos llevó a querer saber más acerca del vino. Investigamos sobre su elaboración y pudimos observar que no solo está trabajado bajo el principio de mínima intervención “racional” –nunca asociamos la cata de este vino a uno de corte natural, por su limpieza y pulcritud– sino que además se había elaborado en ánfora, omitiendo cualquier paso por barrica, por mínimo que fuera. Y así es como descubrimos que en este proyecto no se trabaja con madera, como parte de una vocación de mostrar el vino tal cual es, sin aportes externos de ningún tipo, solo uva, suelo y clima.

A nivel de elaboración, destacar que Guix Vermell Negre 2019 fermentó con el racimo entero y con levaduras autóctonas en ánfora, para posteriormente hacer primero una crianza en ánfora y posteriormente en botella.

El proyecto de Terroir sense Fronteres, cuyo propietario es Dominik Huber, se encuentra en una pequeña denominación de origen cuya juventud no le ha impedido ir ganando peso a pasos agigantados. Hablamos de Montsant, que a pesar de haberse creado oficialmente en 2001 y de ser vecina de la prestigiosa DOQ Priorat, no le ha impedido alzar la voz y ser escuchada a través de unos vinos polivalentes y diversos, fruto de la amplitud de suelos y altitudes que imperan en la zona.

Dominik Huber y Tatjana Peceric, Terroir sense Fronteres

 

En Priorat, Dominik ha sabido hacerse un nombre a través de vinos inusualmente sutiles, en una zona donde la contundencia y la estructura, con mayor o menor finura, era una tendencia. Así consiguió lanzar, junto al enólogo sudafricano Eben Sadie, una nueva versión del Priorat a través del proyecto Terroir al Limit. Un trabajo duro que contó con algún que otro boicoteador. Todo esto queda ya muy lejos, y hoy Terroir al Limit es merecidamente un proyecto imprescindible para conocer bien el Priorato y su capacidad expresiva, mucho más amplia e interesante ahora que en la década de los Ochenta.

Cuenta Dominik que cuando en 2016 compró la viña de Manyes, donde crecen viñas viejas de garnacha a 800 metros de altitud, como parte del trato se incluyó una parcela de 4 hectáreas muy próxima a Manyes, a escasos 500 metros de distancia, pero ya dentro de la D.O. Montsant. Las retorcidas viñas viejas y el suelo de arcilla roja en la superficie y yeso en el subsuelo, no le dio más opción, había que elaborarlo y embotellarlo para ver su expresión. Su inclusión en la D.O. Montsant le permite optar a vendimias más tempranas, pues el requisito de graduación mínima de sus vinos es más flexible que en la vecina Priorat, lo que le permite explorar otras caminos en busca de la frescura y sutilidad.

Para esta nueva aventura Dominik ha querido que el proyecto esté capitaneado por la enóloga serbia Tatjana Peceric, con quien lleva trabajando ya seis años y con la que en palabras de Dominik comparte la “vocación de hacer vinos para acompañar a la gastronomía moderna más sincera y directa”. Si Dominik se encarga de la la elaboración de los vinos de Terroir al Limit, Tatjana lo hace en los del Montsant, un combo que parece estar dando excelentes resultados. 

La evolución de Dominik en todos estos años ha sido evidente, primero en sus vinos de Terroir al Limit, donde con los años los vinos se han ido adaptando más y más al terreno, manteniendo su estilo minimalista, pero ganando en profundidad en boca. Tal y como nos cuenta “el futuro de la bodega irá a que desaparezca por completo la madera. La idea es trabajar con cemento en todos los vinos”. De hecho, Les Manyes 2016, 99 puntos en la edición 2020 de la Guía Peñín, ya se trabajó solo en cemento, una demostración de que esta metodología es capaz de mostrar sin maquillajes la esencia de una viña. Falta por comprobar la capacidad de envejecimiento de estos vinos, que en opinión de Dominik, será muy buena, “llevamos trabajando con cemento desde 2014 y estos vinos a día de hoy están muy elegantes, con mucha acidez. Nosotros extraemos menos cada año y los vinos son cada vez más eléctricos”.

Guix Vermell Negre 2019 es, como dice su creador, un vino eléctrico, expresivo y territorial. Un vino puro en su más amplio espectro. Puro, en tanto que minimaliza su elaboración a fin de interferir lo menos posible en su conversación con el consumidor, donde prima el lugar, su entorno y su uva. La primera añada que se embotelló de este vino fue en 2017, sin embargo han tenido que pasar dos cosechas para que pudiéramos encontrarnos frente a frente con él y, a tenor del resultado, la espera ha merecido la pena

De este vino tan solo se han producido 1.100 botellas y se vende a un precio de 248 euros.

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