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El mundo se rige por ciclos o así nos lo han hecho saber infinidad de teorías sobre los ciclos económicos, sociales o industriales que hemos podido estudiar a lo largo de nuestros “ciclos” formativos. El mundo del vino tampoco se escapa de ellos. Las grandes zonas productoras, como Oporto o Burdeos, por poner dos llamativos ejemplos, han atravesado cíclicamente crisis existenciales y también cíclicamente han conseguido reponerse y volver a situarse en lo más alto. Algo parecido le sucede a los vinos del Marco, es decir a los vinos amparados por las Denominaciones de Origen Jerez, Xèrés, Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda.

En nuestra reciente visita a la ciudad de Jerez, donde tuvimos oportunidad de catar cerca de 220 marcas, pudimos conversar con César Saldaña, director del Consejo Regulador del Vino y Brandy de Jerez, y presidente de la asociación Ruta del Vino y Brandy del Marco de Jerez, acerca de la actual situación de los vinos del Marco y sus expectativas de futuro.

Aquí continuamos la narración que iniciamos el pasado martes sobre las experiencias gastronómicas que nos encontramos durante nuestra estancia en Santiago de Chile, donde pudimos valorar más de 400 vinos de las últimas añadas. Si en la anterior entrega les contamos qué comimos y bebimos desde el desayuno hasta el mediodía -pasando por el aperitivo-, hoy nos ocuparemos de las horas posteriores, desde la tarde hasta la cena.

Continuamos nuestro recorrido por el vino chileno con nuestra segunda y última entrega del artículo “Chile: luces y sobras del gigante exportados de América del Sur”. En nuestro primer artículo (link al artículo), terminábamos hablando de las diferentes tipologías de productores que conviven en Chile. A nivel productor existen dos tipos de elaborador. Los grandes productores, responsables de la modernización tecnológica  de las bodegas y del desarrollo de la exportación; y los pequeños productores.

Les invitamos ahora a cruzar la cordillera con nosotros para seguir la crónica gastronómica en Santiago de Chile. Veremos una cocina diversa que planta un pie en el Pacífico y otro en los Andes, tomando con una mano ingredientes de países vecinos y, con la otra, de países lejanos.