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Hace apenas unos días tuvo lugar en nuestras oficinas uno de los ejercicios más hermosos en la cata de vinos, una marca de la casa desde hace ya muchos años que bautizamos internamente como Recata. Por vez primera, cuatro vinos alcanzan la gloria máxima en la Guía Peñin con 99 puntos. El ejercicio es aparentemente sencillo, volver a evaluar los vinos que han alcanzado un mínimo de 94 puntos en adelante, aunque de vez en cuando también incluimos algún 93 que en su primer momento de cata nos pareció que podría codearse con los grandes en esta nueva evaluación, que siempre tiene lugar en el mes de julio. 

Agitas la copa, olfateas, analizas, descartas, vuelves a analizar, te entran sudores fríos, te quedas atrapado en un laberinto sin salida, para finalmente reconocer que no sabes de dónde es, que te recuerda a un… pero con algo diferente. Aunque esta situación puede deberse a una falta de conocimiento y experiencia por parte de quien está catando el vino, si el examinado es bueno en las artes de la organoleptia  también puede que se encuentre frente a un omnipresente vino global. Pero ¿qué es un vino global?

La semana pasada la Guía Peñín fue invitada a un evento que desde hace tres años tiene lugar en la emblemática bodega de cava Juvé & Camps. El evento tiene por nombre Magnificat, y en él la bodega y su distribuidora Primeras Marcas hacen una auténtica demostración de fortaleza exponiendo muchos de los grandes vinos del mundo que distribuyen atendidos por sus propios creadores. Junto a este gran evento, al que invitan a profesionales de todo el mundo, distribuidores y periodistas, se desarrollan catas y charlas de la mano de productores relevantes como la que hoy les acercamos: Viaje alrededor de la Montaña de Cortón, una cata comentada e impartida por Bruno Pépin, director de exportación de la Maison Louis Latour.

En un entorno privilegiado, Magnificat 2018, en el que se podían degustar de manera amplia y relajada grandes bodegas que la distribuidora Primeras Marcas tiene en su porfolio, se englobaron una serie de catas monográficas de diferentes estilos y procedencias. A una de ellas tuve el placer y la suerte de ser invitado, estoy hablando de la Cata vertical de Cheval Blanc, llevada a cabo por el director técnico de la casa Pierre-Oliver Clouet.

Era cuestión de tiempo, se veía venir, que el cava de paraje no llegaría a satisfacer las demandas de los productores más vinculados con la calidad dentro del Cava. Lo cierto es que la denominación Cava lleva unos años sumida en una crisis de identidad pues su modelo de volumen a bajo precio se había convertido en el Sancta Sanctorum de las casas que ostentan el control del consejo regulador, aquellas que más botellas producen y que más tirillas consumen. La falta de integración del Cava de calidad con el de máxima producción era una realidad y muchos productores la habían asumido como algo dentro de la normalidad, sin embargo el primer aviso lo dio en 2012 ni más ni menos que la familia Raventós (Raventós i Blanc), fundadora e impulsora de la DO Cava, con su salida de la denominación de origen.