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Es difícil, por no decir imposible, desligar la historia del fondillón de la mítica bodega alicantina Salvador Poveda, rebautizada desde 2015 como Bodegas Monóvar, cuando la adquirió el grupo vinícola alicantino MG Wines Group. De la sala de barricas de esta bodega han salido memorables Fondillones, parte intrínseca de la historia viva de este vino del que se sabe que estuvo a bordo de las embarcaciones de Magallanes y Elcano y que cautivó por igual a reyes y literatos de todo el mundo.

Bierzo está en la palestra informativa desde que en el mes de julio anunciase su decisión de iniciar un ambicioso proceso de zonificación en su etiquetado, una apuesta que llegó en el momento oportuno, cuando todas las miradas estaban puestas en los consejos reguladores para pedirles que tomaran posición en esta importante demanda por parte de algunos productores.

Pocas veces en esta casa un vino blanco de maceración con pieles, conocido también como vino naranja o vino ámbar, ha obtenido tan excelente acogida entre los catadores de Guía Peñín. La razón de su falta de éxito era debido a lo invasivo de este peculiar proceso de elaboración, caracterizado por crear un vino blanco como si de un tinto se tratase, con una maceración de pieles antes, durante y posterior a la fermentación.

Estamos poco acostumbrados a encontrarnos elaboraciones que se salgan de lo convencional en una zona tan poco dada a las aventuras enológicas como Ribera del Duero. El grueso de los vinos amparados por esta popular denominación de origen se construyen desde el prisma de la calidad a través de elaboraciones “tradicionales”, entendiendo por tradicional la básica fermentación en tanques inoxidables y la posterior crianza en barrica. Pero ¿y si les dijéramos que no hay nada más tradicional que una elaboración en tinaja? Así lo entienden hoy día muchos productores que han querido centrar sus trabajos en los métodos de elaboración “clásicos” o históricos.

Nuestro siguiente nominado es un vino nacido a contracorriente, una elaboración singular hecha por dos enólogos singulares.  ¿Qué se podía esperar de dos figuras del vino tan poco convencionales como Benjamín Romeo (Bodegas Contador) e Ismael Gozalo (MicroBio Wines y cocreador de Ossian, la bodega que actualmente pertenece a Pago de Carraovejas)? Ante todo un vino de gran calidad, ya que ambos son habituales en la elaboración de vinos de prestigio internacional, con un nombre definitivamente apropiado para su estilo y concepción. Se llama Pirata y es de la cosecha 2014.