El vino español en los últimos 30 años

26 abril 2022

Desde 1990 vive la Guía Peñín. Pero es desde 1980 cuando se han producido los cambios más relevantes del vino español en toda su historia incluso milenaria. Si existe un instrumento completo para sondear su calidad a lo largo de estos años, es la Guía ya que nos proporciona    una herramienta de trabajo a través de la puntuación de los vinos, para ver su evolución cualitativa durante este periodo.

Alguno dudará de la credibilidad de las valoraciones sin contar con las demás guías del mercado. Hay que tener en cuenta que lo importante es el mayor número de marcas que lo integran y la coherencia de sus puntuaciones con la historia propia de la publicación, lo cual determina su fiabilidad.   

Las empresas demoscópicas, cuando realizan sondeos preelectorales, parten de 1.000 entrevistas con un máximo de 4.000, para extraer una tendencia de toda la sociedad. En el caso del vino, no elegimos la Guía por pertenecer a esta casa, sino por disponer del mayor número de marcas puntuadas (más del doble que la siguiente guía de vinos) que se reseñan en España, lo que permite obtener mayor precisión en los resultados. Aun así, si hiciéramos un cóctel con todas las guías, los efectos “vinoscópicos” serían similares.

Las únicas estadísticas publicadas se basan en las oficiales (Observatorio del Vino, Interprofesional de España, ICEX, Consejos Reguladores, etc..) y se refieren a exportaciones de vinos, consumo, superficies vitícolas, por variedades, geografías, etc... Sin embargo, para saber cuál es el índice de calidad del vino español como resultado de un puntaje, eso es imposible obtenerlo de un modo oficial. En el caso de la Guía, el número de marcas que contabiliza supone el 75% del catálogo nacional y del 95 por ciento de los vinos de media y alta gama.

Es por ello que, el objetivo de este post no es cantar los atributos de este vademécum, sino utilizarlo -repito- como herramienta para sondear la calidad global del vino español en virtud de su puntuación, utilizando toda la información que nos ha proporcionado la Guía Peñín desde su nacimiento.

Década 1990: Tímido avance de la calidad

En los años Ochenta, los cambios fueron más bien tecnológicos como la fermentación controlada de los vinos en la elaboración y el acero inoxidable en el almacenaje. Tímidamente comenzaron a aparecer las primeras marcas, sobre todo en Cataluña, con un nuevo término hasta entonces desconocido, como fue “afrutado” gracias al control térmico de las fermentaciones alcohólicas. No disponemos con precisión de datos estadísticos de las calidades de esta década, si bien podemos hacernos una idea de cómo eran los vinos de entonces con los datos que tenemos a partir de la primera edición de la Guía Peñín en 1990.  

La Guía ha sido desde aquel año el principal testigo de la evolución de la calidad del mayor número de vinos españoles, a través de los puntajes. Aunque la base de datos se creó en 2011, se puede hacer un seguimiento de las 31 cosechas de una determinada marca desde lo publicado en papel hasta la fecha de la creación de la base de datos. 

En la edición de 1992-93, de los 4.000 vinos catados solo 497 (equivalente a la horquilla 87-99 puntos) eran vinos de calidad notable representando un escaso 12% frente al 89% de la edición 2021.   

La calidad en el siglo XXI

Los comienzos de este siglo fueron erráticos. El número de marcas con puntuaciones superiores a los 93 puntos aumentaron considerablemente, lo que no ocurrió con la calidad del resto. Parece como si les costase trabajo traspasar la línea mágica de los 90 puntos. Es a partir de la edición 2009 cuando la calidad se va extendiendo por el resto de las zonas vitivinícolas erigiéndose, sobre todo La Rioja, Priorat, Ribera del Duero y siempre Jerez como las líderes de la tabla que se sigue manteniendo en la actualidad.    

Los cuatro niveles de calidad del vino español

Ciñéndonos a la base de datos de la Guía Peñin 2021, el 52% de las marcas españolas alcanzaban puntuaciones superiores a los 90 mientras que en la edición de 2011 era el 27%.   Estos datos extrapolables al total del vino nacional indican en tan solo 10 años una mejora incuestionable de las marcas españolas.  Si lo comparamos con la edición del año 1992-93 los vinos entre los 8 y 9,5 puntos (equivalente a los 90 y 99 puntos actuales) alcanzaba tan solo en 5,65% de las marcas.

He aquí los cuatro segmentos del vino español según el censo de la Guía Peñín:

Zona de confort, entre los 87 y 89 puntos

Si recogemos los datos de la Guía Peñín 2021, podemos apreciar que de los 9.801 vinos catados aparecen 4.214 vinos en este segmento. Esto es lo que llamaríamos zona de confort, vinos buenos, con cierta expresión frutal, de elaboración convencional y sin aventuras enológicas punteras que pudieran afectar al precio. Son la mayoría de los vinos de marcas propias de las grandes superficies con precios entre los 3 y 5 euros botella.

Segmento entre los 90 y 95 puntos de la mejor calidad teniendo en cuenta el precio

Es el grupo más numeroso porque representa el primer objetivo de las bodegas que aspiran a mejorar su ranking de calidad y el primer paso de las bodegas que empiezan. En este grupo de 4.953 marcas habitan 1.968 vinos con precios inferiores a 15 €. Son los vinos que recomendaría por su calidad pensando en el bolsillo. En este nicho de calidad también se hallan los vinos de modelo rural (demeter o biodinámico, biológico y natural). Vinos más trabajados en la viticultura ecológica y los especiales como los jereces y dulces. Por encima de los 15€ citados el precio se deberá al valor social de la marca.

Vinos excepcionales entre 96 y 99 puntos

Este valor se convierte en un cuello de botella con un filtro más riguroso.  No es tanto que sean los mejores y sí los más diferentes. A partir de los 96 puntos hasta los 99 (tope máximo de la Guía) bajan a 138 vinos con todos los recursos de la viticultura parcelaria sin apenas intervencionismo, viñas viejas, superselección de uvas, particularidad del suelo y su aprovechamiento más concienzudo. En este grupo aparecen las estrellas rutilantes del vino español, los enólogos orfebres que, en gran parte, además de contar con la misma -o casi- sabiduría que los del grupo anterior, tienen la fortuna de disponer de un terruño especial. El precio no es un factor esencial cuando se trata de vinos de escasa producción con tarifas al capricho del bodeguero. En este selecto grupo es difícil encontrar un vino con una buena relación precio-calidad ya que solo aparecen 4 vinos de los cuales 3 son vinos de Jerez con el tope máximo de 25 euros. 

Vinos con puntuaciones inferiores a 87 puntos

Son algo más de 1.000 marcas de las cuales las valoraciones de 86 y 85 puntos representan el 80%.  Son vinos procedentes de bodegas veteranas de venta local cuyas características están condicionadas por un mercado más o menos fijo que lo aceptan por hábito y tradición. Vinos correctos con algún defecto de origen en su minoría, más por dejadez que por no estar la bodega a un nivel técnico razonable.

    Escrito por Jose Peñín

    Uno de los escritores de vinos más prolífico de habla hispana y más conocido a nivel nacional e internacional.  Decano en nuestro país en materia vitivinícola, en 1990 creó la “Guía Peñín” como referente más influyente en el comercio internacional y la más consultada a nivel mundial sobre vinos españoles.