Maestros de la poda, la cultura de la vid

19 January 2023

Hubo un tiempo en el que el viñedo, todavía no regido por la maximización productiva, era trabajado por patrones de viticultura más respetuosos con las plantas. No se buscaba obsesivamente obtener la máxima carga de fruta posible. Esos métodos de poda de nuestros abuelos, guiados por la experiencia en la gran mayoría de los casos, se fueron perdiendo con la industrialización del viñedo. Llegaron las podas destinadas a crear una mayor producción con menor respeto por la planta y con ellas, las cepas empezaron a resentirse y a sufrir estrés y enfermedades de la madera, una lenta agonía que ha llegado a nuestros días incluso con la pérdida de viñedos enteros. Parece un mal cuento, pero tiene mucho que ver con lo acontecido en buena parte del viñedo español en los últimos 40 años.  

Este panorama ha despertado las conciencias de nuevos viticultores que se han echado sobre los hombros la responsabilidad de concienciar a todas las personas del campo, para empezar a trabajar de una forma más respetuosa, sana y sostenible sus propios viñedos. A fin de cuentas, la vid trabaja para nosotros y cómo no, debemos ejercer una buena política para mantenerla lo más feliz posible, un esfuerzo que repercutirá directamente en la calidad de la propia uva. Un buen trabajo de poda además sirve para ahorrar dinero, quizá por eso cada vez más bodegas estén acudiendo a estos jóvenes maestros de poda.

Las técnicas de poda que hoy en día triunfan no son una invención del siglo XXI, sino que más bien son una recuperación de viejas prácticas. Para recuperar algo que se hacía antiguamente es fundamental contar con un buen comunicador que actúe como difusor y en el caso de la formación de poda no es otro que la escuela de cata Simonit & Sirch en Italia.

Simonit & Sirch, el altavoz que agita la conciencias

Se trata de una de las escuelas de poda de mayor trayectoria y repercusión, creada por Marco Simonit y Pierpaolo Sirch. Desde 2003 enseñan a podar correctamente, intentando minimizar el daño que el ejercicio de la poda puede tener en la planta.

Su metodología de poda ha recorrido grandes viñedos del mundo, llegando a formar a más de 15.000 profesionales en países como Alemania, Hungría, Estados Unidos, Chile, Australia, Argentina, España, Italia o Francia. Estos formadores, han creado escuela, nunca mejor dicho y han agitado las conciencias de muchos responsables de viñedos que ven como sus plantas pueden estar sufriendo en exceso el paso del tiempo.

Foto: Marco Simonit

La Academia de Poda

La Academia de Poda inició su andadura en 2014, gracias al impulso de INNOVI, asociación sin ánimo de lucro de empresas vitícolas catalanas, presidida por aquel entonces por Jaume Gramona, presidente y director técnico de Bodegas Gramona.

Fue Jaume Gramona quien habiendo trabajado en su bodega familiar con Simonit & Sirch del 2010 al 2012, donde aprendió la metodología de la “poda de respeto”, decidió impulsar una escuela de poda propia, que estuviera al servicio de los viticultores locales y que fue bautizada como Escuela Catalana de Poda, nombre que más adelante cambiarían al actual y más amplio Academia de Poda. Y así empezaron a trabajar desde el 2014 hasta el 2017.

Foto: Roc Gramona


Fue en 2018 cuando la escuela empieza a tomar una dimensión nacional, con la dirección de Roc Gramona, hijo de Jaume Gramona, y cuando la divulgación de estos cursos empieza a correr como la pólvora. Es en esta etapa de Roc en la dirección cuando la academia vive una explosión de solicitudes. En los últimos años esta escuela se ha asociado con Simonit & Sirch para desarrollar la formación en España y han incorporado por primera vez un diploma universitario a través de la Universidad de Tarragona.

¿Qué es eso de la poda de respeto?

La poda de invierno, la primera del ciclo, es de vital importancia pues con ella se definen aspectos como la productividad de la planta en la siguiente vendimia, a través de la búsqueda de un correcto equilibrio entre la fruta y la planta. Este equilibrio no solo ha de garantizar el perfecto estado de la fruta en el momento de vendimia, sino que también ha de servir  para buscar un crecimiento uniforme de la planta. Además, y no por ello menos importante, la poda ha de garantizar el correcto flujo de sabia por todas las partes de la planta.

A estos tres puntos, construir la estructura de la planta, regular el equilibrio y fijar la capacidad productiva, se le ha añadido un cuarto, también de especial importancia, podar dejando madera de respeto. Una técnica que se ha rescatado de nuestros antepasados, pero que ha llegado rejuvenecida en los últimos años a través de los artesanos de la poda y los formadores en este noble arte. Esta madera de respeto implica podar dejando un sobrante de madera, para que sea esa parte la que soporte el impacto del corte. Posteriormente, pasado un año, esta madera es eliminada minimizando el impacto sobre la parte que realmente queríamos mantener perfecta en el momento que hicimos el corte.

Julio Prieto, la normalización del cuidado de la viña desde su origen

Julio Prieto es ya un veterano en su itinerante formación en poda y asesoría en viticultura. Recorre prácticamente toda España enseñando a los viticultores a través de las diferentes podas que han de realizarse a lo largo del año. Este inquieto viticultor, hizo una auténtica proeza divulgativa a través de Youtube, donde cuenta con una comunidad de más de 21.000 suscriptores. Julio afirma que hay un gran número de podas que han sido exitosas en el mundo del vino, como la poda de Jerez, donde existen publicaciones del siglo XVIII que ya mencionan la carrera de corte (lugar donde haces los todos los cortes en la planta para que las necrosis o maderas muertas que den en un mismo lado) y la carrera de secos (mantener siempre el mismo lado para el circuito de savia).

Foto: Julio Prieto

“Estamos en un momento en el que una buena parte de los viñedos plantados desde los años 80 hasta ahora se están desarmando por enfermedades de la madera. Estas enfermedades están afectando a la producción e incluso hay casos en que es necesario arrancar todo el viñedo. Se trata de un tema económico, pues las bodegas, como es lógico, buscan ser rentables y sostenibles. Así es como la gente está hoy más predispuesta  a aprender y a modificar sus hábitos de poda”. En opinión de Julio, la escuela de Simonit ha sido capaz de poner la poda al mismo nivel que las asesorías vinícolas de alto prestigio, toda una proeza.  

Julián Palacios, cuidador de viñas

En Navarra encontramos a otro de los grandes formadores que actualmente existen en España. Se trata de Julián Palacios, un apasionado de la viticultura y de los libros antiguos, en los que ha buceado a conciencia a fin de encontrar los fundamentos del campo que han llegado a impactar en la historia de la viticultura. Para Julián, “lo más impactante es que nuestros abuelos, sin tener esa transmisión y conocimiento sobre la importancia de las carreras de savia, ya ejecutaban sus trabajos por observación y experiencia con un respeto máximo por la planta”. En su opinión ha sido el ingeniero agrónomo François Dal, el impulsor de todo este nuevo renacimiento por la técnica de la poda en pleno siglo XXI, “al rescatar un libro de 1921 escrito por Renée Lafont donde se ya habla de hacer modificaciones en las podas para que las plantas vivan más”.

Foto: Julián Palacios

A través de un nutrido equipo, al igual que La Academia de Poda y Julián Prieto, asesoran a bodegas y viticultores por toda España. Para él en España existen viñedos antiguos que son excepcionales y que han llegado hasta nuestros días en perfectas condiciones. Son en estos viñedos donde puedes apreciar lo acertado de sus cortes en la vid, donde el trabajo queda impreso como si de un calendario se tratase. Los trabajos de poda en Jerez y Montilla han sido un ejemplo de buena praxis, pues son zonas tan extremas que o se trabajaban bien o el clima extremo podía acabar con las propias plantas, afirma Julián.

Existe hoy día una tendencia muy positiva en torno al viñedo en España, esta especialización en poda, es sólo un ejemplo de todos los avances o redescubrimientos que ya se están pudiendo en práctica en nuestro territorio, y un aviso de que los tiempos que han de venir serán apasionantes. De momento es francamente positivo ver como personas con esta formación comparten su conocimiento y se impulsan los unos a los otros, sabiendo que todos trabajan a favor del mismo objetivo, el buen vino y su sostenibilidad.  Todos estos movimientos que están surgiendo en base  viejas y ancestrales formas de trabajo no ha de plantear la siente cuestión: ¿por qué no somos capaces de escuchar con atención a nuestros “viejos del lugar” e incorporar todos sus conocimientos a nuestras prácticas?

Ahora cuando miréis un viñedo durante un viaje, podréis preguntaros, estará trabajando la poda cómo debe ser o quizá no os preguntéis nada, pero su historia ahí estará.

    Escrito por Javier Luengo, director editorial de Peñín