¿Cuánto dura realmente un vino?

22 January 2026

Seguro que alguna vez te ha pasado: abres una botella de vino un viernes y el domingo, cuando vuelves a servirte una copa, algo no va bien. No es tu imaginación, el vino ya no está en su mejor momento. Por eso es tan importante saber cuánto dura realmente un vino una vez abierto, y para eso estamos hoy aquí.

El vino no es estático; está vivo y evoluciona. Desde que sale de la bodega hasta que lo abres en casa, han pasado muchas cosas dentro de esa botella. Y todo el proceso se acelera una vez que lo abres y entra en contacto con el oxígeno. Conocer esto es importante para entender que el vino también se estropea y que se debe conservar correctamente para disfrutarlo en su máximo esplendor.

¿Cuánto dura un vino?

La respuesta rápida es: depende. La respuesta larga (y la buena) es que el vino vive dos etapas muy claras, la que pasa cerrado en botella y la que comienza en cuanto se abre. Entender eso, y que no todos los vinos envejecen ni se conservan igual, será clave para no volver a pasar por ese “mal trago”.

 Mientras está sin abrir, el vino evoluciona lentamente, protegido del oxígeno, su mayor enemigo (en este caso). Puede aguantar meses, años, lustros o décadas, siempre que se conserve correctamente, y se tengan en cuenta factores como el tipo de vino, la estructura, la acidez o la crianza.

Una correcta conservación del vino será clave para prologar su vida.
Una correcta conservación del vino será clave para prologar su vida.

Vamos por partes. La evolución de un vino sin abrir es un completo misterio. Muchos productores y algunos críticos se atreven a pronosticar un periodo de bebilidad recomendado, pero lo cierto es que las horquillas que se dan son lo suficientemente amplias como para no pillarse los dedos. Mucho nos tememos que no hay una regla matemática para acertar en el periodo de vida de un vino, pues esta vida dependerá de muchos factores, como el clima, la elaboración, la variedad presente en el vino (unas con más capacidad evolutiva que otras) y sobre todo el elaborador que lo hace.

El problema llega cuando tenemos un vino abierto; aquí el escenario cambia. El contacto con el oxígeno acelera la evolución del vino. A partir de ese momento, empieza una cuenta atrás. Los aromas se transforman, la fruta pierde intensidad y comienza la oxidación del vino. A modo orientativo podemos decir:

  • Vinos tintos: suelen aguantar unos 3 días o algo más en los tintos jóvenes y unos 5-7 días en los vinos con más cuerpo y crianza. La razón de sentir más esa evolución en un vino joven es porque el oxígeno golpea inicialmente en la sensación de frutal, haciéndola menos viva en sus primeras fases y oxidándola conforme avanza el tiempo. La madera en un vino tinto hará que esa sensación de fruta evolucionada quede más tapada y sea menos evidente, por ese motivo nuestro vino con crianza tendrá una duración un poco mayor que un vino joven al uso.
¿Cuánto dura un vino sin abrir?
¿Cuánto dura un vino sin abrir?
¿Cuánto dura un vino abierto?
¿Cuánto dura un vino abierto?
  • Vinos blancos y rosados: entre 2 y 3 días. En líneas generales los vinos blancos suelen ser más sutiles que los tintos, por este motivo cualquier variación en el vino se hace patente más rápidamente. Al igual que en los tintos con crianza, los vinos con crianza en lías o en barrica suelen ofrecer unos días más de colchón en su camino a la oxidación. Es más, los vinos de añadas más viejas ya sean tintos o blancos, suelen evolucionar más lentamente, pues ya han tenido una relación más intensa con el oxígeno a lo largo de su elaboración. De alguna forma guardan en su memoria sus años de relación con el oxígeno, así que el choque que experimentan es mucho menor.
  • Vino espumoso: se conservan muy bien siempre y cuando lo cerremos para que no se pierda su carbónico pues la burbuja es un conservante natural. El que permanezca abierto más tiempo afectará inicialmente al carbónico haciendo que poco a poco se pierda. Una vez desaparecido empezará a afectar a la fruta y será mucho más evidente su oxidación.
  • Generosos: pueden durar más tiempo debido en gran medida a sus graduaciones alcohólicas más altas.  Además, muchos de estos vinos son elaboraciones de corte oxidativo, es decir vinos donde el oxígeno forma parte de su estilo, por lo que esta oxidación no les afectará tan negativamente.

¿Qué acaba con la vida de un vino?

Todo esto depende, claro está, de cómo se conserve. Porque, aunque no te lo creas, no toda la responsabilidad es del vino: el factor humano es fundamental.

El problema llega cuando tenemos un vino abierto; aquí el escenario cambia.
El problema llega cuando tenemos un vino abierto; aquí el escenario cambia.

El principal enemigo, ya hemos dicho que es el oxígeno, pero a esto se le suman otros factores como temperatura, la luz, el tipo de cierre o incluso la cantidad de vino que queda en la botella. Te resumimos y explicamos las causas principales que hacen que un vino dure menos:

  • Oxígeno: en líneas generales acelera su evolución.
  • Temperatura: igual que en los alimentos el calor acelera la evolución y el frío lo ralentiza.
  • Luz: afecta negativamente a aromas y sabores oxidando el vino.
  • Cierre: un mal tapón puede acelerar el proceso de oxidación del vino.
  • Cantidad: cuanto menos vino queda, más oxígeno hay en la botella.

Aunque parezca que hay muchos factores que juegan en contra de tu vino, lo cierto es que solo necesitas unos cuantos trucos para alargarle un poco más la vida: basta con cerrarlo correctamente, mantenerlo a baja temperatura y alejado de la luz. Aun así, llega un momento en el que el vino nos avisa de que ha pasado a mejor vida: aromas apagados, notas azufradas e incluso avinagradas.

En resumen, saber cuánto dura un vino en días, horas y minutos es demasiado complicado; basta con que entiendas que el vino evoluciona constantemente y que cada botella puede evolucionar de diferente manera. Y cuando llegue el momento de decirle adiós, al menos sabrás que has hecho todo lo posible por ella.

    Escrito por Redacción