5 vinos por debajo de 5 euros
Cinco vinos por menos de 5 euros para disfrutar enero con calidad, calma y sin que el bolsillo lo note.
Seguro que alguna vez te ha pasado: abres una botella de vino un viernes y el domingo, cuando vuelves a servirte una copa, algo no va bien. No es tu imaginación, el vino ya no está en su mejor momento. Por eso es tan importante saber cuánto dura realmente un vino una vez abierto, y para eso estamos hoy aquí.
El vino no es estático; está vivo y evoluciona. Desde que sale de la bodega hasta que lo abres en casa, han pasado muchas cosas dentro de esa botella. Y todo el proceso se acelera una vez que lo abres y entra en contacto con el oxígeno. Conocer esto es importante para entender que el vino también se estropea y que se debe conservar correctamente para disfrutarlo en su máximo esplendor.
La respuesta rápida es: depende. La respuesta larga (y la buena) es que el vino vive dos etapas muy claras, la que pasa cerrado en botella y la que comienza en cuanto se abre. Entender eso, y que no todos los vinos envejecen ni se conservan igual, será clave para no volver a pasar por ese “mal trago”.
Mientras está sin abrir, el vino evoluciona lentamente, protegido del oxígeno, su mayor enemigo (en este caso). Puede aguantar meses, años, lustros o décadas, siempre que se conserve correctamente, y se tengan en cuenta factores como el tipo de vino, la estructura, la acidez o la crianza.
Vamos por partes. La evolución de un vino sin abrir es un completo misterio. Muchos productores y algunos críticos se atreven a pronosticar un periodo de bebilidad recomendado, pero lo cierto es que las horquillas que se dan son lo suficientemente amplias como para no pillarse los dedos. Mucho nos tememos que no hay una regla matemática para acertar en el periodo de vida de un vino, pues esta vida dependerá de muchos factores, como el clima, la elaboración, la variedad presente en el vino (unas con más capacidad evolutiva que otras) y sobre todo el elaborador que lo hace.
El problema llega cuando tenemos un vino abierto; aquí el escenario cambia. El contacto con el oxígeno acelera la evolución del vino. A partir de ese momento, empieza una cuenta atrás. Los aromas se transforman, la fruta pierde intensidad y comienza la oxidación del vino. A modo orientativo podemos decir:
Todo esto depende, claro está, de cómo se conserve. Porque, aunque no te lo creas, no toda la responsabilidad es del vino: el factor humano es fundamental.
El principal enemigo, ya hemos dicho que es el oxígeno, pero a esto se le suman otros factores como temperatura, la luz, el tipo de cierre o incluso la cantidad de vino que queda en la botella. Te resumimos y explicamos las causas principales que hacen que un vino dure menos:
Aunque parezca que hay muchos factores que juegan en contra de tu vino, lo cierto es que solo necesitas unos cuantos trucos para alargarle un poco más la vida: basta con cerrarlo correctamente, mantenerlo a baja temperatura y alejado de la luz. Aun así, llega un momento en el que el vino nos avisa de que ha pasado a mejor vida: aromas apagados, notas azufradas e incluso avinagradas.
En resumen, saber cuánto dura un vino en días, horas y minutos es demasiado complicado; basta con que entiendas que el vino evoluciona constantemente y que cada botella puede evolucionar de diferente manera. Y cuando llegue el momento de decirle adiós, al menos sabrás que has hecho todo lo posible por ella.
Cinco vinos por menos de 5 euros para disfrutar enero con calidad, calma y sin que el bolsillo lo note.
Descubre qué es el Blue Monday y cómo combatir el día más triste del año.
Descubre cómo introducirte en el mundo del vino, aprender a catar y montar tu primera colección.