Conceptos clave que deberías haber echado un vistazo antes de sumergirte en tu primera cata: estilo, origen, añada, acidez, cuerpo, tanino…. Para indagar un poco en estos conceptos y no sentirte demasiado perdido, existen multitud de libros como Experto en vino en 24 horas de Jancis Robinson.
Tu primera bodega
Es posible que tu propósito no sea aprender sobre vino, sino empezar a crear tu propia colección. Después de catar, aprender y entender qué te gusta, el siguiente paso es natural y, muchas veces, llega sin que te des cuenta: empiezas a guardar botellas. Y no porque te olvides que las tenías, sino por criterio y decisión.
De hecho, tu primera colección no debería nacer del impulso de “me compro 10 botellas al mes y las voy coleccionando”, sino de la curiosidad bien entendida. Y empezar es bastante más sencillo de lo que parece: basta con definir para qué las quieres. Y aquí es donde la formación previa cobra sentido; ya no eliges por intuición, sino por conocimiento, aunque sea básico.
Una colección inicial debe tener variedad. Distintos estilos, regiones y elaboraciones; vinos fáciles para consumir pronto y otros pensados para detenerse frente a la copa a reflexionar. Botellas para compartir y otras para abrir en silencio. Por tanto, ¿qué vinos recomendamos elegir para un primer momento? Un tinto versátil para el día a día, un blanco que aporte frescura, alguna botella con crianza para aprender sobre evolución y, por supuesto, aquel vino especial que no se abre un martes cualquiera.