Vino Mediterráneo alicantino: naturaleza en rebelión
Un recorrido por los vinos mediterráneos que van ganando fuerza con los años.
Este verano no todos tendrán lo que quieren. Tú te irás de vacaciones, posiblemente a un sitio con brisa marina, siestas eternas debajo del aire acondicionado, y sobremesas con el sonido de las olas de fondo. Pero al marcharte de viaje ¿no te has olvidado de algo? ¿Dónde y cómo tienes guardado el vino en casa? Seguro que no en un buen lugar, y luego esperarás que te reciba con los brazos abiertos, con su mejor cara. Pues no funciona así, tanto si tienes cava en casa como si no, este artículo te interesa porque hoy te diremos cómo almacenar el vino en tu casa como un auténtico experto.
Es muy común que mientras nosotros escapamos en busca de un descanso (más que merecido), dejemos nuestros vinos atrás. Y aunque no protesten ni te miren de reojo, sufren en tu ausencia: el calor, la luz y la falta de control pueden convertir tu tinto favorito en algo parecido a una sopa.
¿Tú puedes hacer vida normal y, sobre todo, dormir, con una temperatura corporal de 30º? Pues sorpresa, tu vino tampoco. La realidad es que, si no tomas las precauciones, el calor puede ser un infierno para esas botellas que has estado guardando con tanto cariño y mimo.
El vino es materia viva y, como tal, sufre con los extremos. ¿Qué crees que le ocurre a tu vino si lo dejas 15 días encerrado a la temperatura del desierto de Gobi? Los aromas que deberían desarrollarse en años lo hacen en días, como si estuvieran en un agujero negro; se acelera la oxidación, envejece precozmente y la fruta se licoriza, entre otras cosas.
En resumen, acelera su evolución de manera dramática; 15 días en agosto pueden envejecer tu vino lo equivalente a un año. Y no nos referimos a una madurez elegante, sino a perdida de frescura y a un desajuste total.
La temperatura ideal de consumo depende del vino, si tienes dudas, puedes consultarla aquí, pero el principio es simple: cuanto más calor, más rápido se arruina. Y no, no hay vuelta atrás.
Sí, ya hemos visto que el villano de esta historia es el calor, pero es solo la punta del iceberg. No actúa solo, el vino se enfrenta a varios enemigos silenciosos: tus costumbres. La luz, humedad, vibraciones, guardarlo en una posición incorrecta… todo esto afecta de manera significativa a la conservación del vino. Es la verdadera liga del mal.
Pero, tranquilo, las costumbres están para cambiarlas y todo esto tiene solución. Te exponemos los errores más comunes a la hora de almacenar el vino y cómo arreglarlo antes de que sea demasiado tarde.
En resumen, el vino se cuida o se disfruta, no se abandona. Cuidar del vino es todo un arte y, como todo arte, necesita atención, mimo y unas condiciones adecuadas para brillar. Abandonarlo al calor y al descuido, es como colgar un Velázquez en la terraza a 40º. Así que, este verano si tienes vinoteca, úsala; y si no, echa mano a alguno de nuestros consejos. Cómo último recurso, que tampoco es nada dramático, puedes bebértelo. Al menos salvarás una botella de tan trágico destino.
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