Los 100 puntos: L’Ermita 2024

10 September 2026

L’Ermita 2024

Tipo: tinto

Variedades: 92% garnacha y 8 % cariñena

Productor: Álvaro Palacios

Zona de producción: DOQ Priorat

L'Ermita 2024L'Ermita 2024

Una lección de equilibrio

Conocíamos bien la trayectoria de este vino y de su elaborador, Álvaro Palacios. Lo que no esperábamos era encontrar un L’Ermita de semejante nivel en una añada como la de 2024 en Priorat.

Es cierto que fue sensiblemente mejor que las dos anteriores, marcadas por una sequía extrema, pero queda lejos de lo que podría considerarse un año normal en precipitaciones y temperaturas. Priorat vive en uno de los escenarios donde el cambio climático se manifiesta con mayor crudeza. Es una tierra de fuego, de licorella que refleja el calor, de insolación intensa y de vinos históricamente asociados a la concentración y a la elevada graduación. En ese contexto resulta especialmente difícil elaborar un vino como L’Ermita, cuya identidad siempre ha descansado en la finura, la contención y la capacidad de expresar el viñedo sin excesos. Pero también en una frescura que, sobre el papel, parecía difícil de alcanzar en una campaña como esta. L’Ermita llegó a la mesa de cata sin hacer ruido.

Álvaro Palacios, enólogo de la bodega.Álvaro Palacios.

Comenzó con una puntuación más discreta y fue creciendo conforme avanzaba la Recata, hasta situarse entre los mejores por méritos propios. No es probablemente la mejor añada de su historia, aunque sí una de las que mejor refleja la capacidad de un elaborador para interpretar un viñedo en condiciones límite. El carácter expansivo de Álvaro Palacios desaparece en la copa. Allí todo está medido. El vino habla desde la delicadeza, no desde la exuberancia. Esa es, precisamente, la mayor virtud de este L’Ermita: transformar una añada compleja en un vino de enorme precisión, demostrando que los años difíciles siguen siendo el mejor escenario para medir la talla de los grandes elaboradores.

En la copa no busca el impacto inmediato, ni la exuberancia que tantas veces se asocia al Priorat. Se expresa con una serenidad poco habitual.

Primero aparecen las notas florales y una fruta roja precisa, después surgen las hierbas mediterráneas y un fondo mineral que remite constantemente a la licorella. La crianza permanece en un segundo plano y permite que el origen conserve el protagonismo. En boca destaca por una textura sedosa, un recorrido largo y una tensión que sostiene el vino sin recurrir al peso ni a la potencia.

Ese equilibrio adquiere aún más valor cuando se entiende de dónde procede. La frescura no responde al azar, sino a cada rincón físico de la viña de L’Ermita y a una interpretación extremadamente precisa de la añada. Y es que el gran vino empieza mucho antes de llegar a la bodega.

Nace en la comprensión del viñedo y culmina en la capacidad de intervenir únicamente cuando resulta necesario.

L’Ermita 2024 quizá no sea el más opulento ni el más exuberante de la saga. Su grandeza reside precisamente en lo contrario: haber encontrado equilibrio, delicadeza y profundidad en una campaña que parecía jugar en su contra. En un Priorat sometido a la presión creciente del clima, este vino demuestra que el conocimiento del viñedo sigue siendo la mejor herramienta para convertir un año difícil en una de las interpretaciones más convincentes de un paisaje único.

Viñedo de la bodega.
Viñedo de la bodega.
    Escrito por Carlos González, director de la Guía Peñín