Vinos sin alcohol, ¿vino u otra cosa?

5 February 2026

Los hábitos de consumo están cambiando y eso pone a más de un catastrofista nervioso. Sin embargo, es cierto. Las nuevas generaciones buscan bebidas más “saludables”, aunque en este enfoque se olviden de incluir las bebidas azucaradas y energéticas, o tampoco se planteen atender de urgencia la intoxicación digital y sus posibles efectos adversos en cuerpo y mente. ¿Es el momento de satanizar al alcohol?

¿Como si no se pudiese hacer un uso responsable del mismo? O como si el vino no formase parte de la ancestral y celebrada cultura mediterránea. Sea como sea, muchas bodegas se han afanado por encontrar un producto que muestre sus bondades, pero sin los efectos del alcohol. Pero ¿lo consiguen? ¿Son los vinos sin alcohol vino o son otra cosa nueva? ¿Cuáles son los mejores vinos en este segmento? En Guía Peñín hemos querido acercar estos “vinos” a nuestros lectores haciendo la cata de más de 44 productos 0,0 alcohol.

Los vinos desalcoholizados

El incremento de consumo de las bebidas 0,0 es abrumador a todos los niveles. El caso de la cerveza es revelador. Existe en este sector un retroceso en su consumo, como le sucede al vino. Por contra, las cervezas “sin” crecen, y lo hacen en España más que en ningún otro país de Europa. No es de extrañar que muchas bodegas lleven años trabajando en esta tipología de producto. Sin embargo, no tenemos claro cuál es el horizonte que se quiere alcanzar. ¿Se quiere apostar por la creación de nuevos consumidores ajenos al vino? ¿O se prefiere atraer a los aficionados al vino hacia un vino sin?

Todo apunta a lo primero, que se está atrayendo a nuevos consumidores. Lo cierto es que el vino 0,0 de hoy no es como la cerveza 0,0. Aunque ambos lleven el nombre de cerveza y vino, el primero sí se asemeja a su origen, mientras que el vino 0,0 se muestra como un producto aromatizado, muy diferente a lo que conceptualmente entendemos por vino.

¿Son vinos?

Según la OIV, “el vino es exclusivamente la bebida que resulta de la fermentación alcohólica completa o parcial de la uva fresca […] Su grado alcohólico adquirido no puede ser inferior a 8,5 p. 100 vol.” Entonces, ¿no son vinos los 0,0?

Sí lo son para la OIV cuando decidió crear en 2012 y 2016 nuevas categorías paralelas que permitiesen los productos desalcoholizados. La Unión Europea permite la categoría de vinos desalcoholizados desde 2021. 

A nivel legal existen tres tipos de vinos: los convencionales, los desalcoholizados (vinos con un contenido del alcohol de hasta 0,5 % vol.) y los “parcialmente desalcoholizados”, aunque la comisión parlamentaria de Agricultura del Parlamento Europeo se ha posicionado para utilizar la siguiente subdivisión: “Alcohol-free” (<0,5 % vol.), “0,0 %” (≤0,05 % vol.) y “Bajo en alcohol” (0,5 % pero que sea al menos un 30 % inferior al mínimo que tenía su categoría antes de la desalcoholización).

Javier Luengo y Tatiana Rivamar, del equipo de cata de Peñín.
Javier Luengo y Tatiana Rivamar, del equipo de cata de Peñín.

Lo cierto es que a nivel de Denominaciones de Origen todavía no existe la convicción de proteger y defender el origen varietal, de estilo y de calidad mínima de estos productos. Tan sólo la Denominación de Origen Cariñena posee una regulación específica sobre este asunto. Lo que nos lleva a preguntarnos si realmente ven la posibilidad de que los 0,0 puedan llegar a ofrecer tipicidad de algún tipo en algún momento de su vida.

El dilema Peñín

Los vinos sin alcohol han venido para quedarse como lo hizo la Cerveza Sin o el mismísimo reguetón, y negarlo no nos servirá de nada. Así pues, ¿debemos exigir a estos productos lo mismo que hacemos con los vinos convencionales? ¿Es preferible valorarlos como cosas diferentes ajustando su valoración a un producto que no necesariamente tiene que parecerse al vino?

Hemos desarrollado una cata específica con la que pretendemos arrojar un poco de luz acerca de esta tipología de vinos.

La relación de Guía Peñín con los vinos desalcoholizados ha sido irregular, pues nos llegaban con cuentagotas. Y cuando lo hacían, fuera de las catas oficiales para la elaboración de la Guía Peñín, se cataban junto a los vinos tradicionales, lo que acrecentaba la sensación de artificialidad. El volumen de estos vinos ha ido creciendo poco a poco, y la calidad también ha mejorado.

Carlos González, director de cata de la Guía Peñín.
Carlos González, director de cata de la Guía Peñín.
El equipo de cata de la Guía Peñín
El equipo de cata de la Guía Peñín
Javier Luengo, director editorial de Peñín y Tatiana Rivamar, catadora de Peñín.
Javier Luengo, director editorial de Peñín y Tatiana Rivamar, catadora de Peñín.

La cata de los vinos

En la presente cata hemos valorado algo más de 40 vinos, quedando la muestra repartida en 9 blancos espumosos, 10 rosados espumosos, 4 rosados, 14 blancos y 11 tintos.

Lo más importante para nosotros era poder encontrar el vino “sin” que nos recordase más a vino, pues como pudimos constatar existen muchas elaboraciones que realmente no parecen vino, aunque el color nos haga pensar lo contrario.

Algunas curiosidades sobre estos vinos

Prepárense para ver fecha de consumo preferente en los etiquetados, algo que no vemos en los vinos convencionales. Esto es debido al uso de determinados conservantes que tienen fecha de caducidad, así que es un dato a tener en cuenta a la hora de adquirir una botella. 

Muestras de vinos sin alcohol.
Muestras de vinos sin alcohol.

Otro dato interesante es que durante la cata agitar la copa para detectar determinados aromas, apenas ofrece variabilidad en el vino. Al no tener alcohol estos vinos no tienen vapores que arrastren consigo determinados aromas. Así que agitarlo será tan solo por un acto reflejo o de pose y no porque aporte algo a la hora de disfrutarlo.

En casi todos los vinos catados hay un vehículo conductor y ese no es otro que el azúcar, estando presente en torno a los 2,5 y 3,8 g por 100ml. en la gran mayoría, pero con casos muy bajos de 0,05 g (los menos) y de hasta 6,56 g en el más alto. En prácticamente la totalidad de los vinos 0,0 catados se siente muy presente el dulzor, por lo que se asemeja mucho a un refresco, algo que servirá de gancho para el consumidor más joven.

De formatos y tipologías

Aunque hemos catado varias tipologías de vino existen ciertos patrones en cada una de ellas. En líneas generales es difícil encontrar equilibrio en estos vinos en nariz y en boca. Los hay que priman la parte aromática y luego en boca se quedan cojos y viceversa. En este sentido los más conseguidos son los vinos espumosos, pues la burbuja ayuda a equilibrar las sensaciones de acidez, dulzor y la sensación final en boca.

El formato lata que hemos catado en algunos de los vinos ha acabado por penalizar al producto, al estar muy presente las notas metálicas, algo que no acaba de gustarnos. Otro dato a tener en cuenta es el uso de levaduras industriales en la elaboración de estos productos. Las bodegas abusan de este elemento para potenciar la parte aromática de sus vinos, consiguiendo en algunos casos aromas surrealistas y poco naturales. Muy explosivos, sí, pero poco francos y menos vinculados al universo del vino en líneas generales. En esta línea de explosión aromática las variedades que mejor funcionan son las más terpénicas, pues su potencia aromática natural les permite aportar un valor aromático natural, siendo prescindible el abuso de levaduras que potencien los aromas.

En vinos tintos es donde mayor irregularidad cualitativa encontramos, pues se hacen más evidentes los desequilibrios, especialmente en boca, al faltar el contrapeso que el alcohol establece en los vinos. Esa sensación de ligereza es lo que más choca a un bebedor habitual de vino cuando acude a un 0,0 y es algo a lo que hay que acostumbrarse. El tanino de los vinos tintos es algo que no acaba de estar muy conseguido, pues en algunos casos directamente ni se nota y en otros se presenta de forma muy artificial y secante, como si hubiera sido añadido en una segunda fase. 

Sucede además que la alta presencia de azúcar diluye la sensación del tanino en los tintos, por lo que nos aleja del concepto tinto que los amantes del vino tenemos en mente.

Muestras de algunos vinos rosados sin alcohol catados.
Muestras de algunos vinos rosados sin alcohol catados.

Los mejores vinos 0,0 de la sesión

Aunque pudimos catar una amplia muestra de vinos sin alcohol, en esta ocasión sólo mencionaremos los embotellados más significativos, con puntuaciones mínimas de 87 puntos, a fin de poner el foco en los más equilibrados y de mencionar las carencias en genérico, sin degradar más alguno de los productos presentados a nuestro examen.

Tintos

  • DISFRUTAND0,0 Tinto (monastrell-syrah): 89 puntos

Bodegas Juan Gil el mejor tinto de la sesión. Lo que nos gustó de él: que tenía presencia de fruta roja, sin parecer una fruta artificial. Además, percibimos notas silvestres y la presencia de algo de tanino, seco, pero presente y equilibrado, algo que nos acercó más al concepto de vino que todos teníamos en mente. Además, también percibimos unas notas tostadas que nos acercan al paso del vino por barrica, sin tener la certeza de que fuese así, algo que nuevamente nos sacó de la atonía del tinto artificial en el que habíamos estado inmersos a lo largo de la cata.

Blancos

  • NATUREO 0,0 MUSCAT (90 puntos)

Bodegas Torresse trata del mejor blanco y uno de los dos mejores vinos 0,0 de toda la sesión. Toda una sorpresa. Este vino no poseía notas artificiales en nariz, sus aromas eran más propios de un vino blanco. Es más, se percibían las notas amoscateladas de la variedad en el vino. Se trata de un vino muy aromático, franco en cuanto a la sinceridad con la que afloran los aromas y con un envidiable equilibrio que no pudimos ver en muchos otros vinos, donde la nariz iba por un lado y la boca, por el contrario. Aquí, en este vino, todo está armonizado, sin estridencias ni desajustes.

  • NATUREO 0,0 CHARDONNAY (89 puntos)

Bodegas Torres: la segunda mejor elaboración de vino de la sesión de vinos blancos y de nuevo elaborado por Bodegas Torres. Nos gustó ver que se trataba de un vino ‘sin’, pero vino, al fin y al cabo. Es aromático, equilibrado y muy real. La boca es suave, nada impetuosa y avasalladora, como sucedía con otros vinos catados. 89 puntos

Natureo Blanco Sparkling 0,0

Espumosos

Se trata de la categoría mejor parada de todas. La burbuja, la acidez y en muchos casos el azúcar, son un buen vehículo para normalizar las sensaciones de los vinos sin alcohol.

Freixenet Blanco Sparkling 0,0

  • NATUREO BLANCO SPARKLING (90 puntos)

Bodegas Torres: un vino aromático, muy floral, que recuerda a moscatel. Es franco, aromático, equilibrado, fresco, con una rica acidez y con un paso por boca suave y agradable. Recuerda a vino, y lo hace con naturalidad. 

  • FREIXENET BLANCO SPARKLING (88 puntos)

Freixenetes vinoso y guarda coherencia con lo que un vino espumoso ha de ser. Está bien tanto en nariz, donde vemos notas de hierba seca, como en boca, donde hay un dulzor equilibrado acompañado de una burbuja no muy invasiva.

Dos vinos más llegaron a los 87 puntos, DISFRUTANDO BLANCO VERDEJO SPARK de Bodegas Juan Gil y MASET BLANCO de Bodegas Maset.

La gama de vinos rosados fue la peor parada de la sesión de cata. Tan sólo un vino alcanzó los 85 puntos y el resto nos dejaron sensaciones muy artificiales, poco equilibradas y con resultados poco o nada equilibrados en boca.

Los vinos 0,0 ya están aquí y han venido para quedarse, así que es un buen momento para darles una oportunidad, aunque recomendamos consumirlos sin pensar en los vinos convencionales si no queremos decepcionarnos. Como curiosidad os diremos que finalizada la cata volvimos a catar los vinos con alcohol. La presencia del alcohol en nariz del primer vino se nos hizo tan intensa que nos recordó a un destilado, en lugar de un vino. Algo que luego ya desapareció al continuar con nuestro día a día de cata.

    Escrito por Carlos González, director de la Guía Peñín
    Escrito por Javier Luengo, director editorial de Peñín