Crítica de libros

1 September 2026

El vino no solo se bebe sino también se lee. Este verano me ha dado el tiempo de sosiego para dar un repaso a los libros de vinos que recibí y otros que compré. Esta sección no es una consecución de notas de prensa sobre los libros sino una crítica profunda para los que además de beber quieran adentrarse en la cultura del vino.

***  Método Sommelier de vida, Alejandro Romero del Rey

Desconozco al autor y su experiencia en el mundo del vino, ya que el libro, presentado como autoedición, no incluye una biografía que permita conocer su trayectoria. Esta ausencia resulta significativa para valorar una obra que, aunque utiliza el vino como eje, se sitúa mucho más cerca del crecimiento personal del bebedor que de la enología.

Método Sommelier de vida, Alejandro Romero del Rey.

Método Sommelier de vida, Alejandro Romero del Rey

Romero del Rey no pretende enseñar a catar ni presentar el vino como producto de consumo. Su propósito es convertir la cata en un instrumento de meditación: las sensaciones, emociones y evocaciones que provoca una copa servirían para acceder al mundo interior. Es una propuesta original, pero a mi juicio excesiva en su pretensión. El vino puede conmovernos sin necesidad de convertir esa emoción en una reflexión psicológica. Las bellas artes, la música, el ballet, un paisaje o incluso experiencias vitales como el nacimiento de un hijo ofrecen estímulos sensoriales y emocionales mucho más directos. El vino ya posee por sí mismo paisaje, memoria, historia, sociología y emoción, sin necesidad de transformarlo en terapia ya que el primer acercamiento a una copa suele ser mucho más sencillo: saber si el vino gusta o no. Para entrar en lo subjetivo es necesario una cierta cultura psicológica.

El capítulo dedicado a la Metáfora me parece el más conseguido. La copa funciona aquí como un espejo en el que proyectamos rasgos de nuestra personalidad, especialmente mediante alguna hipérbole.   

El riesgo surge cuando la metáfora ocupa todo el escenario y el vino deja de ser una realidad material para convertirse únicamente en una herramienta psicológica. Porque el vino nace de una viña, un clima, una geología y, sobre todo, del trabajo humano.

El capítulo sobre las variedades de uva es, en cambio, el más brillante. Destaca por la descripción objetiva de su origen, perfil sensorial y adaptación climática. La parte subjetiva y emocional resulta menos convincente, quizá por la abundancia de variedades, nada menos que treinta entre blancas y tintas. Las descripciones metafóricas terminan pareciéndose entre sí, mientras que los perfiles verdaderamente identificables se concentran en apenas una decena de cepas.

En definitiva, la mayor virtud del libro y también su principal debilidad reside en querer convertir la copa en un instrumento de autoconocimiento cuando, a veces, basta con beberla y dejar que el vino hable por sí mismo.

***** Calicata Magazine nº2: Volver a lo vivo

Calicata Magazine que se edita 2 veces al año, propone una mirada cultural y reflexiva sobre nuestra relación con la Naturaleza, tomando el vino como uno de sus principales vehículos de expresión. El vino es, quizá, el producto agrario que mejor revela la proximidad entre la tierra y la intervención humana. El propio nombre de la revista procede de la «calicata», excavación que permite observar las diferentes capas del suelo por donde se desarrollarán las raíces de la vid y conocer sus características. La revista adopta esta idea como metáfora para profundizar también en las capas culturales, emocionales y subjetivas de nuestra relación con el paisaje y el vino.

Este segundo número me parece la confirmación de un excelente proyecto literario presentado bajo la forma de una revista cultural. Sus páginas reúnen autores procedentes de distintas disciplinas, algunas alejadas del vino y con sensibilidades muy diferentes, pero unidos por una preocupación común: recuperar la conexión del ser humano con la Naturaleza y descubrir en ella algo que forma parte de nuestra memoria más profunda.

Desde una ventana urbana o desde un paisaje rural, todos podemos reconocer una cierta herencia de nuestros ancestros ligados a la tierra. 

Basta detenerse unos minutos para percibir el paisaje, el viento, el olor del suelo, la vegetación o la presencia de los animales. Son sensaciones aparentemente sencillas que pueden modificar nuestra percepción del mundo y devolvernos a una dimensión esencial de nuestra existencia.

Calicata Magazine nº2: Volver a lo vivo.

Calicata Magazine nº2: Volver a lo vivo

Como ejemplos aparece Elena Páez, antropóloga botánica que introduce el concepto de biofilia, esa conexión biológica del ser humano con las plantas, los animales y la tierra, mientras que el artista ruso Alexey Seliverstov nos aproxima al mundo natural mediante la identificación de los sonidos de los pájaros. El Colectivo Paisanaje y Juan Carlos Pacheco relatan, desde otra perspectiva, el viaje de un viticultor hacia la cultura de la fermentación. Son solo algunas de las diferentes miradas que construyen un número dominado por el ensayo, la sugerencia y la reflexión filosófica.

Las fotografías que acompañan los textos, deliberadamente difuminadas, contribuyen a una estética próxima a la abstracción y refuerzan la atmósfera sensorial de la publicación.

La dirección corre a cargo de Sheila Vélez, periodista de comunicación política entregada al mundo del vino desde una mirada naturalista y multidisciplinar sobre el vino.

***** Los lugares del vino, Pedro Ballesteros Torres

Los lugares del vino es un libro ambicioso en el que Pedro Ballesteros Torres recupera con especial intensidad su formación como ingeniero agrónomo y enólogo, incluso por encima de su condición de Master of Wine

Los lugares del vino, Pedro Ballesteros Torres.

Los lugares del vino, Pedro Ballesteros Torres

Frente a su anterior libro Comprender el vino, donde destacaba su capacidad para explicar conceptos complejos con claridad y sin exhibir excesivamente el soporte científico, en esta nueva obra decide mostrar buena parte de ese conocimiento. El resultado es un texto de gran consistencia técnica, sustentado en una extraordinaria documentación y en numerosas referencias internacionales.

Genética, clones, epigenética, microbiología, endosimbiosis, geología y fisiología vegetal forman parte de un entramado científico que puede exigir un considerable esfuerzo al lector. Para mí lo ha supuesto evidentemente. No es, por tanto, un libro concebido para una lectura ligera, sino una obra que pretende mostrar hasta dónde llega actualmente el conocimiento científico sobre el vino y, especialmente, sobre los lugares donde nace y se transforma.

La tesis central gira en torno al concepto de terroir, que Ballesteros considera insuficiente cuando se interpreta de una manera estática, limitada al suelo, el clima y el lugar de origen. 

Frente a esa visión propone hablar de “terruños”, espacios vivos en los que interactúan naturaleza, microorganismos, cultura, conocimiento y acción humana.

El autor desarrolla esta idea mediante cinco terruños. El primero es el terruño de las uvas, determinado por el suelo, el clima, las plantas y la biodiversidad. El segundo corresponde al terruño de las fermentaciones, donde los microorganismos y las decisiones del elaborador transforman el mosto en vino. Después aparecen el terruño lento, relacionado con las crianzas oxidativas, y el terruño pequeño, vinculado a las crianzas reductivas. Finalmente surge un quinto terruño, de naturaleza intelectual y emocional, donde participan el conocimiento, la sensibilidad, la memoria y la interpretación humana.

Esta concepción modifica sustancialmente la idea tradicional de terroir. El territorio proporciona las uvas y condiciona su identidad, pero no produce por sí solo el vino. Entre la tierra y la botella existe una compleja sucesión de procesos biológicos, técnicos, culturales y humanos.

En definitiva, Los lugares del vino es mucho más que un tratado de viticultura o enología. Es una reflexión sobre la complejidad del vino y, en último término, sobre la relación entre naturaleza y ser humano. Su principal aportación consiste en recordarnos que una botella no es simplemente la expresión de un suelo, sino el resultado provisional de una cadena en la que participan la tierra, las plantas, los microorganismos, el tiempo, la técnica, las personas y la memoria. En ese sentido, yo lo calificaría como un libro más importante por las preguntas que plantea que por todas las respuestas que ofrece.  

*** Una vida entre viñedos, Miguel A. Torres

Comenzando por el título, diría que Una vida entre viñedos no se corresponde del todo con el contenido. La vida de Miguel Agustín Torres ha transcurrido mucho más en el ámbito empresarial que entre viñedos. La extraordinaria dimensión del personaje queda por debajo de la importancia real que ha tenido en la historia reciente del vino español. Es una biografía incompleta.

Miguel A. Torres no es simplemente el propietario de una gran bodega familiar. Es uno de los protagonistas de la modernización del vino español, un empresario que supo entender antes que muchos otros la importancia de la tecnología, la sostenibilidad, la internacionalización y la imagen de marca. Precisamente por ello esperaba de estas memorias algo más que un relato ordenado de su trayectoria familiar y empresarial. 

La principal carencia es, a mi juicio, un exceso de complacencia con el propio personaje. En unas memorias existe siempre el riesgo de que la historia termine convirtiéndose en una justificación de la propia trayectoria. 

Es menos interesante su biografía familiar que su extraordinaria expansión empresarial en Chile, California, en las principales D.O. españolas y su visión exportadora con la categoría de pionero y su reflexión y conocimiento de las variedades autóctonas. Gran parte de lo que cuenta es sabido por los lectores. Pocas bodegas han tenido una comunicación tan persistente en los últimos 45 años como Torres.

Una vida entre viñedos, Miguel A. Torres.

Una vida entre viñedos, Miguel A. Torres

Esperaba una mirada más crítica y profunda sobre el vino español, recordando aquel libro que Torres escribió en los años setenta, El vino español, un incierto futuro. Habría sido apasionante confrontar aquella visión con la realidad actual y cómo evolucionó su pensamiento. Da la impresión de que el libro recurre a la memoria más cómoda: el relato familiar, contado de forma algo dulcificada. Se pasa además demasiado superficialmente por la interesante trayectoria de su padre, fundamental para comprender la evolución posterior de la familia.

Algo parecido ocurre con las numerosas referencias a sus encuentros con personajes relevantes del mundo del vino debido a su enorme prestigio mundial. Pero a veces parecen más una sucesión de nombres ilustres que una explicación de su verdadera influencia sobre el protagonista y el relato más informal de alguna anécdota con ellos.

Finalmente, su compromiso pionero con el cambio climático, aunque incuestionable, corre el riesgo de ocupar el lugar de una conclusión ya conocida. Miguel Agustín es mucho más que lo que cuenta.

    Escrito por Jose Peñín

    Uno de los escritores de vinos más prolífico de habla hispana y más conocido a nivel nacional e internacional. Decano en nuestro país en materia vitivinícola, en 1990 creó la “Guía Peñín” como referente más influyente en el comercio internacional y la más consultada a nivel mundial sobre vinos españoles.