Vinos de maceración carbónica: la ciencia de la fruta
Descubre por qué los vinos de maceración carbónica son la revolución más fresca del otoño.
Pocas musas han inspirado tanto como el vino. Ha encendido versos, pinceles y hasta partituras; y es en la música donde ha encontrado un lugar privilegiado. Esta semana, el 22 de noviembre, celebramos el Día de la Música y te proponemos hacerlo con una buena copa de vino y una playlist que lo acompañe.
Si lo piensas, el vino y la música tienen mucho en común: los dos se disfrutan mejor sin prisa, mejoran con la buena compañía y los dos pueden ponerte sentimental o hacer que te subas encima de la mesa a bailar. El vino lleva siglos colándose en las canciones, siendo protagonista de una lista larguísima de temazos. Al principio de los tiempos, era símbolo de abundancia y placer divino, pero con los años se volvió más humano, más emocional, más de guitarra y bar.
En los 60 y 70, los grandes cantautores de voz rasgada y rota lo adoptaron como musa creativa. Cohen, Sabina o Bob Dylan. Todos sabían que una copa podía contener una canción entera; el vino aquí era metáfora pura del amor, la derrota, la desolación o de la alegría pura, pero todo servido con mesura y reflexión.
En los 80 y 90, llegó el pop y lo cambió todo. Se volvió más social, más ligero, más inmediato. UB40 lo llevó a las pistas de baile con “Red red wine” que se convirtió en todo un himno.
En la música actual el vino se ha desprendido de toda timidez, es ritmo, es fiesta y es impulso. Sale en temas de pop comercial o de reggaetón como parte del imaginario de la música moderna. No está adornado de sofisticación, ni asociado a la cultura. Es un espectador más. Sin pretensiones.
Hay canciones que saben a tinto reserva, otras que chispean como un espumoso joven, y algunas que se disfrutan con la lentitud de un buen vino blanco. Por eso, hoy te proponemos un maridaje un poco distinto, algo que va más allá del plato. Te hemos preparado tres playlist para que acompañes a tu copa de vino según tu estado de ánimo o tus planes. Allá vamos.
Vino y alma
A veces, una copa de vino es la mejor compañera de una tarde de reflexión. Para estos momentos de melancolía, recomendamos canciones lentas, profundas e incluso poéticas, que utilizan el vino como metáfora de la pérdida, del amor no correspondido o la “simple” necesidad de entenderse a uno mismo. Puedes empezar por aquí:
Un brindis por la amistad
¿Qué sería de una buena reunión sin una botella de vino compartido y sin música que lo acompañe? Esta selección está diseñada para el disfrute social, las largas sobremesas y las conversaciones intensas que se alargan hasta la madrugada. No es música para bailar, sino para reír, charlar y rellenar la copa hasta que la botella esté vacía:
Descorchando la pista
Sube el volumen que empieza la fiesta. Si el vino es el combustible de la noche, la música tiene que ser el motor que te lleve a la fiesta de baile. Desde el pop más comercial, hasta el rock clásico, pasando por los beats electrónicos, estas canciones son puro subidón.
En resumen, elegir canciones que acompañen el vino es casi casi tan importante como elegir el vino. Cada escenario tiene su ritmo, su textura y su intensidad y, si algo queda claro después de este viaje musical es que el vino no se bebe solo.
Te invitamos a que te hagas tu propia lista de canciones para acompañar tu copa de vino o te atrevas a probar nuestras propuestas para vivir el más rítmico de los maridajes.
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