Lo cierto es que la influencia de otras lenguas en nuestro día a día no es algo nuevo. ¿O debo recordar que en ocasiones agendamos una call, para revisar los timmings, fijar un dead line o hacer una brain storming?
La palabra cuanto más sencilla y directa, mejor
Nos guste o no, la herramienta más extendida para la divulgación del vino es la palabra, capaz de viajar largas distancias y de llegar a donde el vino todavía no lo ha hecho físicamente.
La forma que en Peñín entendimos más directa a la hora de escoger los términos no es tanto en profundizar en un inagotable conjunto de términos cuya compresión y asimilación dependiese de que el lector posea o no una amplia experiencia, sino la de buscar términos que sean fácilmente identificables por un lector normal.
No se trata de hablar del aroma del tilo, del fenogreco o de la cúrcuma, sino de buscar palabras que sean fáciles de asociar a un aroma o sabor. Por ejemplo, a nivel de fruta en Guía Peñín hablamos de cuatro tipos: blanca, roja, negra o azul. Y dentro de cada una de ella podemos hablar de su nivel de madurez con términos como fresco, maduro, confitado, sobremaduro, escarchado o al licor.
Definición de estilos