Madrid en pareja

12 February 2026

El 14 de febrero vuelve cada año con la misma puesta en escena: ramos de rosas, cajas de bombones con forma de corazón y reservas para cenar en un restaurante de postín. Por suerte, cada vez más parejas empiezan a pensar que los planes de febrero son profundamente repetitivos, y por qué no decirlo, hasta cursis.

Por eso, aunque los clásicos tienen su público (generalmente los menos detallistas o más despistados), cada vez más parejas prefieren salirse del camino. Cambiar el regalo por la experiencia y el objeto por el recuerdo. Este San Valentín no va de “lo de siempre”, va de pasear, de descubrir, de brindar y de salirse un poco de la rutina.

Madrid se presta como pocas ciudades a los planes improvisados y a perderse por sus calles. 

La escena vinícola madrileña vive un momento especialmente interesante, con nuevos proyectos, cartas que ponen al vino como protagonista y lugares diferentes que despiertan la curiosidad.

Este San Valentín, rompe la rutina y, sobre todo, regala recuerdos.
Este San Valentín, rompe la rutina y, sobre todo, regala recuerdos.

Así que, en lugar de lo de siempre, hemos preparado 3 rutas de wine bar por diferentes zonas de Madrid, sin taxis, sin prisas y sin tener que pensar mucho (esto es para vagos). Nuestra idea es invitarte a celebrar este día -que, además, cae en sábado- de forma distinta, con criterio y con la copa siempre medio llena.

Ruta 1. Para liarse

Zona: Malasaña – Chueca

Gota Wine Bar
Gota Wine Bar
  • Vinology: perfecto para empezar por todo lo alto. Dedicado al vino, perfecto para personas que disfrutan preguntando y probando cosas nuevas.
  • Gota: a 11 minutos andando. Es un wine bar moderno, con foco en vinos naturales y ecológicos. Su oferta gastronómica se basa en una breve carta sin complicaciones ni pretensiones; pero su ambiente cálido y acogedor es perfecto para empezar.
  • Angelita: a 10 minutos andando. Una visita obligatoria para los amantes del vino. Una de las mejores cartas de vinos de la ciudad, con más de 500 referencias de vinos diferentes y muy interesantes.
  • Bocanada: a 13 min andando. Hace honor a su lema “lo que ves es lo que hay”, callejero, desenfadado y divertido. Perfecto para acabar el recorrido, con una carta que te llamará la atención, precios bastante asequibles y muy buen ambiente.

Ruta 2. Para pasear: 

Zona: Lavapiés – Embajadores

  • Bendito, Vinos y Vinilos: micro wine bar escondido en el Mercado de San Fernando, con vinos naturales y vinilos como banda sonora. Local pequeño pero muy molón, ideal para arrancar la ruta.
  • Divino Madriz: muy cerca del anterior; se encuentra también en el Mercado de San Fernando. Es un wine bar pequeño, con vinos por copas asequibles y ambiente relajado.
  • Bodega Belmonte Lavapiés: a 6 minutos andando. Es un pequeño lugar clandestino, con gran variedad de vinos y atención cercana. Es ideal para hacer parada en el camino y comer una tapa para reponer fuerzas.
  • La Fisna: a 4 minutos andando. Uno de los wine bar más conocidos en Madrid, con cientos de referencias. Parada obligatoria.
  • Vinícola Mentridana: a 9 minutos andando. Taberna castiza y clásica. Gran selección de vinos, quesos y embutidos. Perfecta para cerrar el recorrido y tomar la penúltima.
La Fisna Wine Bar.
La Fisna Wine Bar.

Ruta 3. Para dejarse ver

Zona: Barrio de Salamanca – Retiro

Berria.
Berria.
  • La Máquina de Jorge Juan: Tradición y exclusividad, perfecto para empezar llenado el estómago antes de la ruta: buen vino y buen producto.
  • Vinology: a 5 minutos. “Concebido por amantes del vino para amantes del vino”. Con un equipo formado y atento es el lugar perfecto para adentrarte de lleno en el mundo vinícola
  • Berria: 7 minutos andando. Situado junto a la Puerta de Alcalá con una bodega enorme, gran catálogo de vinos en carta y tapas seleccionadas.
  • Aarde: a 4 minutos. Fin de ruta para terminar sentado. Elegante y muy pintón, por si te apetece algo más gastronómico, pero sin salirte de la zona.

Si ninguna de estas rutas te convence, porque sientes que ya lo has hecho todo, ido a todos los restaurantes y has agotado todas las velas y bombones, toca subir de nivel.

Madrid tiene mucho que ofrecerte, los talleres de cata, como el que celebramos este mismo 14 de febrero, son una forma divertida de salir de la rutina y convertir una copa en una experiencia compartida.

Y si tu plan es quedarte en casa, porque va a llover y tienes que ahorrar, siempre queda el clásico manta y peli: prepara una cena en casa, saca esa botella que guardas con tanto amor, y disfruta de la compañía sin prisas y sin horarios.

Este San Valentín, os invitamos a que hagáis vuestro propio mapa, que dejéis que el vino marque el ritmo y el lugar, porque lo mejor que se puede regalar no es un objeto, es un recuerdo. Y, aunque no haya pareja, el amor tiene muchas formas, y casi todas se disfrutan mejor con una copa de vino.

    Escrito por Redacción