Querida cerveza, tenemos que hablar…
Cerveza vs vino: el combate definitivo
Cuando piensas en maridaje, quizá te venga a la cabeza una mesa enorme con mantel de lino y tres tenedores distintos. Pero, lo cierto, es que también se encuentra en el calor de las brasas, en la carne a medio hacer, en las manos llenas de salsa barbacoa y en la cena al aire libre con tus amigos hasta las tantas. ¿Te suena esta escena? Así es, hoy te hablamos del maridaje perfecto para una barbacoa.
Sí, sí, una barbacoa. Con parrilla humeante, risas entre amigos, mantel de papel y música de fondo. Pocos placeres se comparan con compartir una buena comida al sol envuelto en el aroma irresistible de las brasas. Y, en este escenario rústico e informal, también hay espacio para el vino.
A simple vista, puede parecer una combinación inesperada, ¿quién llevaría vino a una barbacoa? Lo normal es que la nevera esté llena de cerveza bien fría. Pues, te aseguramos que el vino también puede sentirse cómodo entre chuletones y chorizos.
El secreto está en entender que el fuego transforma los sabores: las carnes a la brasa ganan potencia, las verduras se caramelizan y los pescados se ahúman. Y ahí, es donde el vino puede hacer magia: aportar frescura, limpiar el paladar y potenciar lo que ya de por sí, está delicioso.
Pero, ojo, no te dejes llevar por el “voy a llevar este vino que tengo en la nevera de hace 6 meses”. No vale cualquiera y estos son los errores típicos que debes evitar a toda costa:
El maridaje perfecto no existe, ni en cenas de gala ni en barbacoas, pero se centra en tres factores importantes: intensidad, contraste y equilibrio. No es una fórmula exacta e infalible. Es cuestión de sensaciones, de que cada sorbo te invite al siguiente y al siguiente hasta acabar la botella.
La carnívora clásica: hay humo, costillas, chuletón y morcilla. La parrilla está a tope. Necesita un vino con estructura para equilibrar la grasa y la proteína. Un tinto con cuerpo y con carácter como un tempranillo continental de Ribera del Duero o Toro o un monastrell jumillano son aciertos seguros.
La veggie: en la parrilla hay calabacín, mazorcas de maíz y champiñones y, ¿por qué no?, tofu. Lo mejor es un blanco con cuerpo: un godello o un verdejo sobre lías irán de lujo.
La marinera: estás en la playa, en una casita cerca del mar y te llega el olor de sardinas, langostinos y calamares. Una barbacoa ligera, salina que marida a la perfección con un blanco con acidez: un albariño, un txakolí con sus lías y sus años de vejez o, como no, un espumoso brut nature con una crianza media.
La festiva: es tu cumpleaños, la música está alta y la noche es larga. Hay brochetas, alitas, hamburguesas, comida para todos los públicos. Mucho sabor, mucha variedad y mucho baile. Tu arma secreta: un rosado con nervio o un tinto joven afrutado y a disfrutar.
El fuego, el vino y la risa. ¿Qué más se puede pedir para este verano? Aunque a priori suena descabellado, esperamos que sigas nuestros consejos y en la próxima barbacoa apartes la caña y cojas la copa. Y recuerda: si te equivocas, ¡no pasa nada! Puedes abrir otra botella y a seguir. Porque si algo tienen en común una buena copa y una buena barbacoa es que saben mejor si se comparten.
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