Cómo tomar vino en restaurantes de verano

17 July 2025

Llega el verano, y con él, las comidas en terrazas, los arroces frente al mar y ese momento en el que cruzas miradas con el de enfrente y los dos pensáis: “esto pide un vino”. Pero, lo que debería ser un momento perfecto, de pronto se convierte en desastre: te traen un tinto a 28 grados, un blanco joven de 2019 o un espumoso sin chispa. Desde luego que esa no es la mejor forma de tomar un vino en un restaurante de verano.

Hace un tiempo hablamos de los errores más comunes a la hora de pedir vino en un restaurante, pero esta vez la escena es distinta. En esta época del año hay otros aspectos que debes de tener en cuenta si no quieres acabar con una copa caliente, oxidada o maltratada.

En los restaurantes de temporada (playa, paseo marítimo o chiringuito), el vino puede ser una auténtica lotería. Por eso, en este artículo afinamos el ojo: te daremos algunas claves para no dejar que te estropeen el vino (y la comida).

Kit de supervivencia

El verano tiene sus propias reglas, y el vino no es una excepción. Por eso conviene tener a mano un pequeño manual para saber cuando decir “sí” y cuando sospechar. Antes de pedir, hazte las siguientes preguntas y si alguna falla, sopesa cambiar de vino… o de sitio.

  • ¿Está lo suficientemente frío? En este post puedes encontrar las temperaturas adecuadas para cada vino, pero, como imaginamos que no llevas un termómetro en la bolsa de la playa, te lo simplificamos: los blancos y rosados deben estar bien fríos, espumosos, prácticamente helados y tintos frescos, no a la temperatura ambiente de la costa valenciana. Si el restaurante no tiene vino a esas temperaturas, no te cortes, pide hielo y sal para enfriarlo rápido y sin afectar al sabor.
  • ¿De qué añada es? Verano y vino viejo no suelen llevarse bien. Para blancos y rosados jóvenes de zonas cálidas, lo mejor es que sea del año en curso o del anterior, especialmente si el vino no ha sido sometido a ningún tipo de crianza; aunque claro, hay excepciones, especialmente de zonas frescas con vinos norteños de albariño, godello u hondarrabi zuri.
  • ¿Lleva roble? ¿Cuánto tiempo lleva en bodega? Un Roble de Ribera del Duero puede estar delicioso, pero si es del 2017 y lleva años olvidado en una estantería al sol… seguramente no merezca tu atención. Los vinos con crianzas cortas en madera, como la categoría roble, a partir de los 4 años, si no han sido bien conservados, pueden decaer. Lo más seguro es pedir referencias que no superen los 3 de edad.
  • ¿Huele raro o sabe a humedad? Puede que tenga olor y sabor a corcho. Es el defecto más habitual en el vino. No es algo subjetivo, es un fallo real. En estos casos, cambia de botella pues este aroma y sabor nunca se irá.
  • ¿Notas burbujas en un vino tranquilo? No es buena señal. A menos que sea un espumoso, el carbónico indica un problema. Si un vino tranquilo tiene burbujas puede ser que el vino haya refermentado. Pide otra botella.
Supervivencia del vino veraniego.
Supervivencia del vino veraniego.
Elige qué vino vas a tomar según el plan que tengas en mente.
Elige qué vino vas a tomar según el plan que tengas en mente.

Entonces, ¿qué pido?

Sí, ya tenemos claro qué cosas evitar, así que ahora llega lo divertido: elegir. No hace falta ser sumiller ni darle la tarde al camarero con preguntas enciclopédicas; basta con afinar el ojo y soltar las frases adecuadas. Aquí te dejamos algunas recomendaciones para acertar sin parecer un pedante.

  • En chiringuitos o terrazas frente al mar: no preguntes por la uva o la orientación de la parcela, simplemente pide blancos con buena acidez o espumosos ligeros. Si prefieres un rosado, busca añadas recientes.
  • En restaurante más cuidados o con cartas más amplias: si la comida es más contundente, como carne o algún guiso ligero, pide un tinto joven, como un mencía joven o un tinto sin crianza. Si pides vino por copas, evita los que llevan mucho tiempo abiertos (no dudes en preguntarle al camarero si tienes dudas).
  • Y si algo no encaja… fíjate si está oxidado, si huele plano o a humedad o lo notas apagado. Hay vinos que no tienen defectos evidentes, pero simplemente han perdido el alma. Si no sientes la chispa… pide otro.

En verano, los detalles marcan la diferencia: una copa mal servida, un vino oxidado o fuera de lugar, pueden arruinar lo que prometía ser una comida memorable. Más allá de saber elegir, también conviene saber detectar y, en todo caso, rechazar y pedir otra copa con respeto. El vino lo agradecerá y tú y tu compañía, también.

    Escrito por Redacción