Con el verano, el cuerpo nos pide un cambio de escenario radical. Guardamos las cucharas, nos olvidamos de los guisos que cuecen durante horas y decretamos oficialmente la temporada de terrazas y chiringuitos. Imagínatelo: un cuenco de salmorejo con jamoncito, una ensaladilla rusa con sus picos de pan o unos espetos de sardinas con un gajo de limón. El verano es sinónimo de cocina directa, fresca y desenfadada.
Sin embargo, la cocina veraniega tiene su propia letra pequeña. Ingredientes tan veraniegos como el tomate con su acidez natural o los aliños potentes pueden asustar, haciendo que, por no complicarnos, acabemos pidiendo una caña de cerveza bien fría.
Rompamos los estereotipos; el vino puede ser el rey absoluto de tus vacaciones. El secreto está en adaptar el peso de la copa al del plato. Así que, saca boli y papel, porque hoy te traemos los maridajes perfectos para los platos más típicos que no faltarán este verano.
Los más fresquitos