P: ¿Alguna vez has escuchado la frase “este vino es para mujeres”? ¿Qué te parece?
R: Todo en este mundo tiene un sitio para las mujeres. Los vinos que tienen acidez o aroma, suelen decir que son vinos femeninos. ¿Por qué? ¿Por qué es dulce? ¿Por qué tiene color rosa? No lo es, puede ser que tenga acidez o aroma o algo así, pero no es femenino. Además, quién compra vino en los supermercados son las mujeres, y quien toma decisiones en casa sobre vino son las mujeres. La influencia de la mujer es súper importante.
P: Habrás conocido a muchos catadores a lo largo de tu carrera. Cayendo en el tópico, ¿crees que las mujeres somos más sensitivas a la hora de catar?
R: Se me vienen dos mujeres a la cabeza. Una de ellas era una compradora de una cadena de supermercados y su empresa pagó mucho dinero para asegurar su lengua. Fue marketing, claro, pero decían que querían cuidar su lengua porque tenían a la mejor catadora del país. Otra de ellas, trabajaba en la cadena de supermercados Tesco y dijo que las embarazadas son las mejores para catar. Y puede ser, porque es un momento en que estás más sensible a aromas y sabores; el problema es que, aunque sea un buen momento, las mujeres no deben beber durante el embarazo.
P: Para concluir, ¿podrías lanzar un mensaje a las mujeres que aún dudan de si es su momento o no? Algo que te hubiera gustado escuchar a ti.
R: Formación, formación, formación. Yo sé que no soy la mejor catadora del mundo, pero he trabajado mucho en hacerlo bien: a ciegas, sin etiqueta, sin ver la botella…. Lo mejor que pueden hacer es formarse, ¿cómo vas a meterte en un mundo de enólogos o viticultores si no tienes viñedo ni jardín? Pues estudiando.
La falta de autoestima y de confianza en una misma es el verdadero problema. Por eso hay que trabajar juntas, hacer redes, buscar otras mujeres que te apoyen y te motiven a seguir adelante. “Sí que puedes” debe ser el lema.