Quien piense que a Tenerife solo se va a buscar sol, playa y un buen hotel con piscina, se está perdiendo la mitad de la diversión. Hay un Tenerife que no sale en los folletos turísticos; es el de los vinos de listán negro, de malvasía volcánica, de albillo criollo y de los locales que cuidan su producto.
Si eres de los que viaja con la copa en la mano, estás de suerte: la isla cuenta hoy con una propuesta de wine bars que nada tiene que envidiarle a la península. ¿No sabes por dónde empezar? No te preocupes, ya hemos hecho el trabajo duro por ti. Hemos seleccionado los lugares imprescindibles (incluyendo vinotecas y paradas para comer) en los que descubrirás la gastronomía más auténtica y la cara más real de los vinos canarios.
Prepárate, porque nos vamos de ruta por los templos del vino canario.
Ruta 1: Santa Cruz y La Laguna